16/1/1992: termina en El Salvador una guerra civil de más de veinte años
Por Daniel Alberto Chiarenza
En los primeros años de la década del ‘70 el movimiento obrero dio un fuerte impulso a su lucha reivindicativa. Nacieron organizaciones guerrilleras y la oposición legal (PDC, UDN y MNR) se unificó en la Unión Nacional Opositora (UNO), que lanzó la candidatura de Napoleón Duarte para enfrentar al coronel Arturo Molina, del oficialista Partido de Conciliación Nacional, en las elecciones de febrero de 1972.
Con fraude triunfó este último. En 1977 un nuevo fraude llevó a la presidencia al general Carlos Humberto Romero. Hubo grandes protestas, reprimidas, con un saldo de 7 mil muertos.
El cierre de alternativas políticas condujo a un auge de los movimientos guerrilleros que coordinaron sus acciones entre sí y las fuerzas de oposición democrática. En respuesta, Estados Unidos, temeroso del ejemplo nicaragüense, alentó un golpe de la oficialidad reformista.
El 15 de octubre de 1979, asume el gobierno una junta cívico-militar integrada por representantes de la socialdemocracia y la democracia cristiana. La falta de poder real no permitió a la junta controlar la represión despiadada a opositores, lo cual obligó a la renuncia de los civiles, que fueron sustituidos por el sector conservador de la democracia cristiana, conducido por Napoleón Duarte.

El 24 de marzo de 1980 el arzobispo de San Salvador monseñor Oscar Romero es asesinado mientras oficiaba misa, en clara represalia por su permanente defensa de los derechos humanos. Las organizaciones político-militares se unificaron y establecieron una amplia alianza con los demás partidos y organizaciones sociales opositoras, en torno a un programa de “democracia popular revolucionaria”.
En octubre de 1980 fue creado el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), que agrupó a las cinco organizaciones político-militares que luchaban contra el régimen salvadoreño. El 10 de enero de 1981, el FMLN lanza su “ofensiva general” por medio de la cual amplió sus acciones a la mayor parte del territorio nacional, sin lograr tomar el poder.
En agosto de 1981 México y Francia suscribieron una declaración conjunta en la que reconocieron a la Alianza Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional-Frente Democrático Revolucionario (FMLN-FDR) como una fuerza representativa del pueblo salvadoreño. El 25 de octubre de ese año, los rebeldes destruían el Puente de Oro, el más importante del país, ubicado sobre la Carretera del Litoral.
El 28 de marzo de 1982, por sugerencia de Washington el régimen realizó elecciones para integrar una Asamblea Constituyente. Los rebeldes respondieron con una gran ofensiva, que tuvo su punto culminante en el sitio de la ciudad de Usulután.
Luego de pugnas internas, la presidencia de la Constituyente recayó sobre Roberto D’Aubuisson, máximo dirigente de la ultraderechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) y autor intelectual del asesinato de monseñor Romero.
El clima era de continuar combatiendo el 25 de marzo de 1984, en que se realizaron elecciones generales, boicoteadas por el por el FDR-FMLN. Las elecciones no pudieron llevarse a cabo en 89 municipios controlados por los revolucionarios (de un total de 261) y se registró una abstención del 51%. Con ostensible apoyo yanqui y un programa que enfatizaba la necesidad de reforma agraria y el establecimiento de un diálogo con los guerrilleros para lograr la paz, el PDC de Napoleón obtuvo 43% de los votos, contra 30% del ultraderechista ARENA de D´Aubuisson y 19% del también derechista Partido de la Conciliación Nacional.

La ultraderecha cuestionó las elecciones, pero la rápida respuesta del ministro de Defensa respaldando a Duarte, frenó cualquier reacción. Fue la primera vez que las fuerzas armadas respaldaron en forma pública el proyecto reformista. Esto hizo pensar que Duarte desarrollaría con mayor vigor, una política de diálogo más abierto con el FMLN-FDR, pero el único contacto entre ambas partes fue el de La Palma celebrado en octubre de 1984.
Un fuerte terremoto ocurrido en octubre de 1986, generó una virtual tregua, que permitió la reanudación de las negociaciones en octubre de 1987.
Durante el período 1987-1989 el gobierno de Duarte, apoyado por Estados Unidos, buscó una salida política para el conflicto con el FMLN-FDR, pero las contradicciones internas, la presión de los sectores ultraderechistas y las fuerzas armadas, imposibilitaron esta solución.
En octubre de 1989 se realizaron elecciones que fueron boicoteadas por una parte de la guerrilla, pero en las que participaron los sectores civiles del FDR (socialdemócratas y socialcristianos), con la candidatura de Guillermo Ungo a la presidencia. En lo que fue considerado como una derrota del proyecto de Washington, que apoyaba el centrista partido demócrata cristiano, el triunfo correspondía a Alfredo Cristiani, candidato de la ARENA.
La polarización política lo favorecía y el FMLN lanzó una ofensiva, ocupando varias zonas de la capital y la periferia, en noviembre de 1989. El gobierno respondió con bombardeos sobre varias zonas de la capital, altamente pobladas. Seis jesuitas, entre ellos, el rector de la Universidad de Centroamérica, Ignacio Ellacuría, fueron torturados y asesinados por militares pro-yanquis. Esto provocó una condena mundial, y en particular de la iglesia católica, e hizo peligrar la ayuda económica yanqui (para disimular).
En mayo de 1990 se realiza un encuentro en Caracas con la mediación de la ONU, entre guerrilla y gobierno, que ambas partes consideraron muy positivo.
“Más que niñeras, queremos ser buenas compañeras”
La situación de la mujer se ha modificado radicalmente. Según informes de la Comisión de Derechos Humanos de El Salvador (no gubernamental) uno de los sectores más afectados por la represión ha sido el de las mujeres, en especial las estudiantes y sindicalistas. “Más que niñeras, queremos ser buenas compañeras”, gritaban en un mitin realizado en mayo de 1990, decenas de mujeres campesinas para quienes el papel tradicional del cuidado del hogar y los hijos dificulta la incorporación a las organizaciones sociales, sindicales y humanistas. A ello se suma el temor a los abusos sexuales que los captores cometen contra las prisioneras. En muchos casos, la mujer se organiza después de ser afectada por la desaparición de sus hijos o de su esposo.
En la década de los ’80 la violencia política costó 70 mil vidas en El Salvador.
El 20 de noviembre de 1990, ante el estancamiento de las negociaciones, el FMLN inicia una “ofensiva limitada”. El objetivo es mostrar su poderío (que lo ha transformado de hecho en un ejército regular que posee hasta misiles tierra-aire) y así presionar para poder lograr acuerdos.
El 10 de marzo de 1991, las elecciones parlamentarias y municipales reflejan un nuevo clima de negociación: por primera vez en 10 años el FMLN no llama a boicotear las elecciones y decreta una tregua unilateral de tres días. Aun así la abstención del electorado superó el 50% y el acto mismo fue precedido de violencia paramilitar. Entre los votantes predominó la opción oficialista (43 bacas en 84). El 12 de marzo se reanudaron los enfrentamientos.
Con los acuerdos de paz de Chapultepec (1992) se crearon la nueva policía nacional civil, la procuraduría para la defensa de los Derechos Humanos, y el tribunal supremo electoral. Además, se le dio vida legal, como partido político, al FMLN y se redefinió el papel del ejército, reservado para la defensa de la soberanía y la integridad territorial. También se suprimieron algunos cuerpos de seguridad que estaban al mando del ejército, como fueron la guardia nacional, la policía de hacienda y los batallones especiales formados para mantener la guerra contra la insurgencia de los años ‘80.
Comparte este artículo, tus amig@s lo agradecerán…
Mastodon: @LQSomos@nobigtech.es; Friendica: Loquesomos;
Telegram: LoQueSomosWeb; Bluesky: LQSomos;
Twitter: @LQSomos; Facebook: LoQueSomos;
Instagram: LoQueSomos WhatsApp: LoQueSomos;

