Palabras para un homenaje: Arturo Ruiz
Por Luis Suárez-Carreño*
Palabras pronunciadas en el Homenaje a Arturo Ruiz, el 23 de enero de 2026, a cuarenta y nueve años de su asesinato
Cuando Arturo Ruiz es asesinado, hace casi 50 años, en 1977, España aun vivía bajo el franquismo sin Franco; los movimientos sociales eran imparables en la lucha por reivindicaciones sociales y por la libertad, imposibles de controlar por el aparato de Estado que recurría a la violencia tanto directa como indirecta a través de las bandas de ultraderecha.
La Semana Negra que se inaugura con el asesinato de Arturo será el umbral de una transición descafeinada hacia una democracia tutelada por el propio régimen (ejército y policía, judicatura, monarquía, entre otros peajes), evitada la ruptura con este que muchos exigíamos. El asesinato de Arturo y los que le siguen en los días inmediatos, así como su respuesta social, constituyen el hito que, tras un largo ciclo de revoluciones y contrarrevoluciones, alrededor del que nuestro país realizará su último gran giro histórico.

Si hay un elemento que define la transición de la dictadura a la democracia tutelada en este país es el de la impunidad para los crímenes de Estado protagonizados primero por el propio ejército golpista, de los que aún permanecen miles de fosas llenas de cadáveres, posteriormente por el aparato represivo de la dictadura, mediante torturas, encarcelamiento, exilio y ejecuciones, y que continúa durante la transición con crímenes como el de Arturo. Y si la vergonzosa amnistía de octubre de 1977 constituye el principal mecanismo de impunidad para los 40 años de dictadura, para los crímenes de la transición se utilizó tanto la complicidad policial y judicial con los asesinos, cuando se trataba de pistoleros fascistas, como el encubrimiento directo de los asesinos cuando estos pertenecían a los propios cuerpos policiales. Como resultado este país detenta un triste récord mundial como el caso más flagrante de injusticia transicional.
Yo no conocí a Arturo aunque sí coincidimos entonces, no sólo en las aspiraciones comunes a la mayoría de jóvenes, y en general del pueblo, sino en concreto en manifestaciones y luchas como aquella en la que fue cobardemente asesinado aquí cerca. Recordarle es un deber de justicia y memoria, y también una necesidad democrática como ejemplo para jóvenes como él, ahora tan vulnerables social e ideológicamente.
En cambio, sí tuve la fortuna de conocer a Manuel, su hermano fallecido en 2023, y quiero aprovechar este acto para también rendirle homenaje como luchador también por la verdad y la justicia, en primer lugar, por su hermano, pero también por todos los crímenes fascistas. Una lucha ejemplar la suya, hoy continuada por su viuda Olga, sus hijas y por el COT, la asociación que él ayudó a crear para recuperar la memoria de los crímenes de la transición reclamando justicia para sus víctimas, y, de paso, desmitificar los falsos relatos de una democracia graciosamente concedida por los epígonos franquistas encabezados por el Borbón designado por el dictador, y de un tránsito hacia la democracia en supuesta paz y armonía.
La memoria es un arma antifascista: Por Arturo y Manuel, verdad, justicia y reparación.
* Miembro del Colectivo por los Olvidados de la Transición-COT. Activista social.
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