Perú. Gana La Sierra, pierde La Costa, o viceversa
El candidato presidencial Roberto Sánchez, del partido Juntos por el Perú
Por Javier Sáenz Munilla*
Ganó el recuento rápido el candidato de la izquierda, Roberto Sánchez y el progresismo mundial echó las campanas al vuelo. `Es un empate técnico. Cualquier cosa puede pasar’, advertía la noche de la elección la otra candidata, la ultraderechista Keiko Fujimori. Y con toda la razón. El recuento rápido puede servir para cantar victoria si es abrumadora, pero Sánchez adelantó a Fujimori por un puñado de votos nada más. El recuento rápido se hace sobre apenas 1.000 actas. Y en todo el Perú hay 90.000. Son las que se recuentan aún en el momento en el que escribo esto, una por una. Y aunque van ya cerca del 96% escrutadas, aún no puede decirse que haya presidente. Gana Roberto por un 50 y pico por ciento, pero apenas le saca a Keiko unos 30.000 votos. Cada uno recibió unos 8.900.000. Esto aún no ha acabado.
La Costa y La Sierra
En otro país hablaríamos de la derecha y la izquierda. Sí, aquí también. Pero en el Perú, Costa y Sierra representan eso históricamente. Aunque en la Costa también se vote a la izquierda y en la Sierra a la derecha, pero no de forma mayoritaria. La costa es la oligarquía y la clase media, sobre todo en Lima. Los blanquiñosos, reaccionarios, racistas y ultraconservadores. Los que llaman serranos y cholos y hasta perros (La Ciudad y los perros de Vargas Llosa), al campesino que viene de la Sierra, al indio, al mestizo, al que no es blanco. Perú, la Costa del Perú donde vive casi el 60 por ciento de la población, es terriblemente clasista y racista. El 27% vive en la Sierra, los Andes y el 14% en la Selva (Amazonía). La pobreza se concentra, masivamente, en la Sierra y en la Selva.
Perú celebró este domingo la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, entre quienes obtuvieron el primer y el segundo puesto en la primera. Esto es, Keiko Fujimori y Roberto Sánchez.

Perú vive en una gran inestabilidad política desde al menos hace 10 años, en los que ha tenido 8 presidentes, ninguno de los cuales ha logrado concluir su mandato. Algunos de ellos porque han acabo en la cárcel -dos de ellos- por corrupción o porque han sido destituidos por el Congreso, al que la mayoría de los peruanos consideran una cueva de corruptos. El Congreso tiene un poder omnímodo para poner y quitar mandatarios, porque, aunque la representatividad de sus miembros es muy escasa -se logran muchos escaños con muy pocos votos- como ningún grupo tiene la mayoría, basta que se unan varios grupos para aplicar ese poder contra cualquier presidente sin apoyo de un grupo poderoso.
Es lo que le sucedió al presidente Pedro Castillo, un maestro rural que llegó al cargo con los votos de la Sierra y que intentó acabar con esto disolviendo las cámaras y terminó siendo acusado de golpista, destituido y en prisión, donde está desde 2022.
El candidato de la izquierda, Roberto Sánchez, asume la herencia de Pedro Castillo, y lleva incluso el sombrero del Norte serrano que le hizo famoso a Castillo y representaría a las grandes mayorías de la Sierra y la Selva, pero también a los pobres y marginados del resto del Perú.
Keiko Fujimori, hija del dictador Alberto Fujimori, llega a la segunda vuelta de las presidenciales por cuarta vez y asume con orgullo la herencia de su padre, condenado a 25 años de cárcel, de los que cumplió 16, por crímenes de lesa humanidad y corrupción. Representa a la oligarquía y la clase media de la Costa, con un programa de ultraderecha.
Keiko, la candidata de Trump
Keiko, candidata de Fuerza Popular, el partido del fujimorismo tiene 51 años y podría gobernar más cómodamente con su propia bancada en el Congreso y el apoyo del otro grupo de la derecha. Su programa está destinado a defender los intereses de los sectores oligárquicos a los que representa y es, por tanto, ultraliberal en economía y de mano dura y recortes sociales. Defiende a ultranza el mercado y la economía privada y es partidaria de la inversión venga de donde venga para modernizar y emprender la renovación tecnológica al coste que sea. La seguridad es el principal problema, propone crear Centros de Control y vídeo vigilancia en las 24 regiones, adquirir en los 100 primeros días 1000 vehículos patrulleros e instalar 10.000 cámaras, construir 4 mega cárceles bajo administración de las Fuerzas Armadas y que los presos y presas se ganen la comida trabajando.
No sólo Donald Trump dijo que era su candidata favorita. Bernie, el embajador de los Estados Unidos, sin cortarse un pelo, acudió el día de las elecciones a un centro de votación a controlar la cosa
Roberto Sánchez, el serrano
Roberto Sánchez tiene57 años, es psicólogo. Es el candidato de Juntos por el Perú, el partido con el que Pedro Castillo llegó a la presidencia. Viene del socialdemócrata Partido Humanista y en la campaña a la segunda vuelta ha virado hacia el centro, quizá pensando en que sin apoyos parlamentarios le resultaría muy difícil gobernar con un Congreso en contra.
Propone abrir un proceso constituyente para cambiar la actual constitución elaborada durante el mandato de Alberto Fujimori, para poder transformar las estructuras del país que, asegura, no ha sido capaz en 200 años de independencia de elaborar un programa nacional. Proclama que la elaboración debe contar con la amplia participación popular, mediante un referéndum constitucional. En esa nueva Constitución se proclamaría la plurinacionalidad del Perú con el reconocimiento de las naciones indígenas. Propone derogar las siete leyes aprobadas desde 2023 y que a su juicio favorecen la impunidad del crimen organizado. Reforma estructural de la Policía Nacional del Perú, depuración de los mandos comprometidos con redes criminales, nuevo régimen de ascensos y enfoque territorial de la seguridad con la participación de las juntas vecinales y las organizaciones comunitarias.
Ruptura del modelo neoliberal, renegociación de los tratados de libre comercio. Control estatal directo de los recursos estratégicos: gas, petróleo y puertos. Prohibir las concesiones ventajosas a las inversiones extranjeras. Empleo digno, reforma tributaria progresiva, reforma agraria.
Incremento de las inversiones en salud, porque el 95,89 por ciento de los establecimientos sanitarios son inadecuados. Hay sólo 4 médicos por cada 10.000 habitantes. Se trata de garantizar un servicio esencial de salud por el 95% de la población para 2031, de reducir la mortalidad materno-infantil, de crear un Sistema Único de Salud.
Elevar la inversión en educación al 6% del PIB, transición ecológica con renovables al 40% en 2031, reducir la deforestación.
En definitiva, dos propuestas completamente distintas; una en favor de los de siempre y la otra, de las grandes mayorías. O si se quiere, la de La Sierra y la de la Costa. Aun es pronto para saber cual ganará. El presidente de la autoridad electoral dice que los resultados pueden tardar aun un mes en proclamarse. Falta el recuento del voto exterior, habitualmente fujimorista, la revisión de unas 1.500 actas impugnadas y de los recursos de nulidad. Pero gane quien gane, el país, una vez más, se manifiesta dividido en dos mitades. La Sierra y La Costa.
→ Resultados electorales en constante actualización:
https://resultadosegundavuelta.onpe.gob.pe/main/resumen
* Periodista especializado en Latinoámerica. Miembro del Colectivo editorial de LoQueSomos. @pepitorias
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