Líbano: la criminal impunidad israelí continúa
Por Acacio Puig*
El asco y la acción social ante el matonismo sionista hacen crecer el Frente Internacional del Rechazo, algo bien cierto pero insuficiente… Porque la impunidad continúa aunque se estén derrumbando los mitos-eslogan destinados a justificar el genocidio, las matanzas y el expansionismo colonial de un ente que pretende un “Gran Israel” con la misma inquina y métodos de conquista y terror que antaño utilizó el nazismo buscando la Gran Alemania Aria.
“Pueblo elegido”, “Única democracia de Oriente Medio”…hasta el más reciente “Israel tiene derecho a defenderse” han sido los andamios propagandístico-ideológicos de un proyecto sostenido por el capital financiero internacional, el imperialismo estadounidense y los gobiernos seguidistas y cómplices, un proyecto que encubre el robo colonial de territorios, el apartheid y el genocidio sistemático de poblaciones.

Pero esos mitos-eslogan -alentados por propaganda masiva y poder- desafortunadamente han obnubilado conciencias desde 1948 y facilitado la conversión de todas las resoluciones de la ONU desde entonces -y de las normas de derecho internacional- en papel mojado destinado al vertedero. Hoy como resultado de los hechos y las luchas, esos eslóganes empiezan a ser incapaces de camuflar la verdad.
La ofensiva militar sobre Líbano se retomó sobre las cenizas de la última tregua de cartón y con el reinicio de hostilidades y ruptura del alto el fuego el 17 de abril, la destrucción se aceleró en ese mes y continuó en mayo y junio con resultados catastróficos para la población libanesa, su patrimonio cultural, sus ciudades y su suelo.
Más de cuatro mil libaneses, en su mayoría civiles, niños mujeres y hombres, han sido asesinados, millón y medio han sido obligados a desplazarse y la destrucción de ciudades y de patrimonio cultural es intensa. La demolición de lugares emblemáticos de la arquitectura histórica de Líbano es constatable, aunque los corifeos de Israel intenten desmentirlos como “noticias falsas” o mediante la conocida proclama de ser “refugios terroristas de Hezbollah”.
Si las agresivas conquistas coloniales suponen procesos de aculturación de los colonizados, en este caso asistimos -por vía bélica y rápida- a violentas destrucciones de importantes señas de identidad cultural históricas (expresión de cuidado y diversidad, lugares protegidos por la Convención de la Haya desde 1954 y recientemente ampliados en Líbano) pero lugares destruidos como resultado del carácter erradicador de la ocupación.

A la demolición de la ciudad fenicia y los restos romanos de Tiro acompañó, a inicios de abril, la destrucción de la ciudadela medieval de Chamaa y de tres de las cuatro cúpulas del santuario chiíta de Shamoun as-Safa (construido en 1097). Días después, a inicios de mayo, el ejército de ocupación israelí demolió el convento cristiano de Yaroun, la mezquita de Al-Qantara y la mezquita otomana de Bint Jbeil y finalmente, el 31 de mayo, “Israel” conquistó y destrozó las ruinas del castillo de Beaufort, una fortificación con origen en el siglo XI y reconstruida por los cruzados en el siglo XIII (para el sionismo se trataba de conquistar un símbolo de poder, vigilancia y control territorial… para Líbano un símbolo de memoria cultural).
En definitiva, junto a asesinatos y desplazamiento de población, asistimos a un auténtico “Urbanicidio” de monumentos emblemáticos, viviendas y ciudades. Es así, “Urbanicidio” como lo definían ciudadanos libaneses consultados por la publicación Le Devoir.
Tal destrucción patrimonial ha llevado a Ghassane Salamé –ministro de cultura de Líbano- a pedir a la UNESCO una comisión que investigue y evalúe el alcance de esos destrozos que deben ser consideradas deudas de guerra producto de la agresión y por tanto, compensadas por un Israel que sigue afirmando que “la ocupación por motivos de seguridad se mantendrá sin fechas… porque el estado judío no es una república bananera” (sic ¡!).
Añadir además, que el uso masivo como arma química del herbicida glifosato, está arruinando suelos de cultivo y de vida (como constataban el domingo 14 varios medios de comunicación) lo que ha motivado nueva denuncia del gobierno libanés ante Naciones Unidas apelando a la Convención de Ginebra y otras declaraciones recientes.
(Completemos denunciando, de nuevo, el uso arbitrario-instrumental de la categoría “antisemitismo” manipulada como violenta descalificación de todas las oposiciones y críticas al régimen nazional-sionista, un uso que degrada la respetabilidad de judíos y sobre todo, que amenaza la paz en el gran Oriente Medio y en el mundo).
* Artista plástico, activista desde la España Vacía y miembro de la asamblea de redacción de LoQueSomos.
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