Francia: un nuevo gobierno “técnico”, es decir neoliberal y macronista

Por Acacio Puig*

El rechazo de la moción de confianza presentada el 8 de octubre por Bayrou (el cuarto ensayo de primer ministro) dio paso a un frenético vaivén de especulaciones, feria de vanidades y encuentros con Macron que acabó designando para el cargo a su antiguo ministro de la guerra, el macronista de primera hora Lecornu.

Su muy rápida dimisión, aceleró los nervios de tres partidos del Nuevo Frente Popular (PS, VERDES, PCF… y pequeños recién nacidos como L’ Apres) todos dispuestos a gobernar en modelo de “cohabitación” aceptando a Macron, como Presidente de la República. La fuerza más numerosa del NFP (Francia Insumisa –LFI)  se negó, con argumentos de envergadura, a participar en ese circo de consultas. El desenlace y la denominación por segunda vez de Lecornu, valida plenamente los análisis de LFI y su negativa a “colocar discurso” ante el sordo del Elíseo.

Consejo de Ministros en el Palacio del Elíseo el 3 de enero de 2025.

El pasado domingo 12 de octubre Lecornu configuró su gobierno con 34 ministros procedentes de los partidos Renaissance (11) Horizonts (3) Republicaines (4) MoDem-Movimiento Demócrata (3) y el resto (8) que se publicita como “representantes de la sociedad civil”, término que incluye de todo, también a dos ministros de origen patronal que se ocuparán de Trabajo (V.P.Fararndou) y Comercio (S.Papin).

Se trata pues de representantes “civiles macronistas”, como certeramente les caracteriza la plataforma-tv de izquierda Le Média. Al tiempo, Macron, huyendo de la quema, viajó a Egipto para fotografiarse junto a Trump y saludar efusivamente su colonial “Plan para Gaza”.

El objetivo de semejante gobierno (de nuevo… ¿ni de derechas ni de izquierdas?) es, junto a la habitual retórica de la llamada a la responsabilidad ciudadana ante la caótica situación, presentar con celeridad el Presupuesto 2026 a la Asamblea Nacional intentando salvar los muebles del naufragio y ganar tiempo… por si fuese necesario acabar imponiendo ese presupuesto mediante el recurso a cualquier autoritaria argucia constitucional propia de una Vª República en bancarrota.

Previsiblemente Lecornu y su gabinete “técnico” no van a lograrlo, porque sigue muy caliente el enorme rechazo social que culminó en las jornadas de lucha del 10 y 18 de septiembre y del 2 de octubre exigiendo vindicaciones sociales fundamentales pero no atendidas y porque ya se han presentado dos mociones de censura: una por Francia Insumisa y otra por RN.

El charco macronista se amplía porque Attal está disgustado con Lecornu y Macron y contagió a otros personajes representativos de sus filas y porque Republicaines (LR) ya expulsó del partido a los cuatro ministros republicanos colocados por Lecornu… aunque eso no excluye su política de apoyar el gobierno sin participar. El castigo responde al mantenimiento de la disciplina al jefe, Retailleau el anterior ministro de interior, que tiene otras ambiciones y escapa del barco que naufraga.

Situación pues muy inestable en la que el PS espera (aún) que Lecornu y compañía acepten sus dos condiciones (jubilaciones y no aplicación del 49.3) para apoyar o no la moción presentada `por LFI, en tanto que Europa Ecología y PCF… se lo están pensando, desde su ya habitual prudencia pragmática.

De modo que Lecornu repite asignatura. Tras presentar su dimisión, atender el encargo del Presidente y devolverle lo escasamente logrado en las 48 horas asignadas, es de nuevo investido primer ministro y… ¡A ver qué pasa! Pocas novedades tras tanto trajín.

Macron contra las cuerdas pero con el apoyo del capital financiero. Imposible explicar los sucesivos descalabros de Macron sin ese apoyo a muerte ¿tan propio a un chico de Rothschild? Sin aludir a su apoyo por el gran capital y sus lobbies. Sí, Macron es un ególatra que quiere salir del Elíseo por la puerta grande, pero eso no explica que se agarre, con éxito, al poder como una garrapata por mero desarreglo sicológico. Macron es, sobre todo, un peón ilustrado de las grandes fortunas, protegido por ellas y así actúa hasta el momento.

Macron, rechazado por un muy largo 70% en las encuestas, con cuatro primeros ministros fallidos desde 2024 (y el repetidor que no lo tiene mejor), perdedor de las generales y las europeas y con el escándalo de las entregas de 211.000 millones de euros anuales de fondos públicos a empresas que despiden, reparten dividendos y escapan a cualquier control (Auchan, Michelin, Arcelor Mittal, Total Energies…) el Presidente no responde ante ninguna de las demandas populares emulando aquello de “si no tienen pan… pues que coman bollos”.

Macron ni sabe ni contesta, disimula y deja que corra el reloj. Logró algo importante: desestabilizar a los vencedores de las elecciones legislativas, la candidatura del Nuevo Frente Popular, la primera fuerza institucional con 194 diputados en la Asamblea y lo ha hecho desde el principio, negándose a nominar a Lucie Castets la candidata propuesta por el NFP (parece que ocurrió hace décadas) alegando que no garantizaba “estabilidad” y que no sería aceptada por los mercados financieros. Sus cinco ministros designados desde 2024 ciertamente no han permitido ninguna “estabilidad”… aunque no asustasen a esos mercados sino todo lo contrario.

Pero, desde la escapada de Bayrou, Macron ha logrado usar las ridículas ambiciones de hipotéticos candidatos de izquierda ,con escasa entidad ni proyecto: desde el socialista Faure, a la ecologista Marine Tondelier, a Clementine Autan del minúsculo partido L`Apres inventado por Ruffin, el ambicioso disidente de LFI ´Día a día todos esos personajes han sucumbido al vértigo del pequeño poder, ellos y ellas decididos a “asumir esa responsabilidad de primer ministro” y teorizando la quimera de la cohabitación…-para finalmente constatar que les daban con la puerta en la nariz o como decía Tondelier al salir de la última mascarada en el Elíseo “que Macron les había pateado la cara”.

El objetivo macronista no era otro que descomponer el NFP y aislar a Francia Insumisa. A pesar –o por eso mismo- de que LFI ha mantenido principios y programa de ruptura, capacidad de análisis, voluntad unitaria y permanente solidaridad activa con los movimientos sociales y sindicales como ninguna otra fuerza de izquierda con presencia institucional (siendo la de mayor peso en la Asamblea Nacional dentro del grupo NFP). Y Francia Insumisa lo ha hecho resistiendo a constantes calumnias orquestadas y profusamente difundidas por los medios del capital: acusaciones permanentes de antisemitismo, de putinismo… hasta la más reciente arbolada por el periódico derechista Le Figaro, de ser “el caballo de Troya del islamismo en Francia”.

Las calumnias de los partidos que forman parte del NFP han sido de otro carácter (arrogancia, fundamentalismo, principismo estéril…). Lo evidente es que LFI acertó no participando en el batiburrillo de encuentros con Macron y definiendo una estrategia clara: la Vª República está acabada, Macron está acabado, el presidencialismo que hurta el debate democrático está acabado y las políticas neoliberales con sus entresijos de corrupción, fanfarronada belicista y pro sionista están acabados y por tanto hay que poner punto final, iniciar ya otro ciclo mediante la convocatoria de elecciones Presidenciales y abriendo un período de ruptura de izquierdas en lo económico, lo político y lo sociocultural, dando paso a la VIª República. En cualquier caso, recomponer la alianza electoral de la izquierda francesa se ha complicado bastante.

¿Y el Agrupamiento Nacional (RN)? La extrema derecha aboga por nuevas elecciones legislativas porque cree que va a barrer, ser referencia para los otros partidos de la derecha y así, con mayoría absoluta en la Asamblea Nacional despenalizar a Marie Le Pen para que pueda presentarse a las futuras Presidenciales. Además RN tiene pedigrí neoliberal y “no asustarán a los mercados” sino lo contrario: en tiempos de crisis, ¡bien venido sea el neofascismo!

Pero la ecuación no es tan evidente en 2025 como en el pasado próximo. El Agrupamiento Nacional se negó a censurar a Bayrou y su presupuesto antisocial, mucho antes se enfrentó a las movilizaciones por la derogación del decreto-ley que amplió la edad de jubilación, el pasado mes descartó toda complicidad con el septiembre de luchas y el 2 de octubre desacreditando a la Intersindical por las huelgas y echarse a la calle y también desacreditó a todos los partidos de la genérica izquierda. RN reniega de reformas fiscales progresivas por tímidas que sean…En definitiva, su rol como el partido del descontento que ha venido mordiendo en históricos bastiones obreros, está en cuestión a día de hoy.

Sus banderas se empiezan a retrotraer a la ideología colonial tipo “Argelia Francesa” de papá Le Pen y su Frente Nacional, a la xenofobia exasperada y al apoyo más conservador de la Francia Profunda, la que vota, pero poco más. La palabrería demagógica se desgasta y ya no es tan seguro que esa tropa reaccionaria esté en ascenso social ni electoral y tampoco que seduzca a una juventud que se volcó en las jornadas de septiembre y octubre. Porque es posible que ya esté cambiando el ruidoso tercio ascendente del fascismo en Francia.

* Artista plástico, activista y miembro de la asamblea de redacción de LoQueSomos.
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