Luci Cavallero: “El FMI propició la llegada de la ultraderecha a Argentina”

Luci Cavallero: “El FMI propició la llegada de la ultraderecha a Argentina”

Por Leandro Albani

LoQueSomos entrevistó a Luci Cavallero, activista y académica que se especializa en economía feminista, que detalla el actual modelo ultraneoliberal que impulsa Javier Milei

La socióloga argentina Luci Cavallero se especializa en economía feminista. Docente en la universidad pública y activista, es coautora -junto a la politóloga Verónica Gago- de los libros “Una lectura feminista de la deuda. Vivas, libres y desendeudadas nos queremos”, “La casa como laboratorio. Finanzas, vivienda y trabajo esencial” y “Contra el autoritarismo de la libertad financiera”.

LoQueSomos habló con Cavallero sobre la situación económica que atraviesa Argentina desde que asumió el gobierno de Javier Milei. Para la socióloga, la deuda que mantiene el país con el Fondo Monetario Internacional (FMI) es una de las claves principales para entender lo que sucede. La destrucción de la industria nacional, la extranjerización de la economía, el aumento acelerado del desempleo y la “uberización” de la vida de los sectores más golpeados por el presidente ultraderechistas conforman un modelo que Cavallero desentraña en esta entrevista.

—LoQueSomos: ¿Cómo definirías la política económica del gobierno de Javier Milei?

—Luci Cavallero: Es una política de ajuste estructural sobre los ingresos, de desregulación de los principales precios de la economía, y apunta a mantener el valor de cambio sobrevaluado con respecto al dólar, lo que tiende a destruir la industria nacional y servir de plataforma como una permanente especulación con bonos y otros instrumentos financieros. Además, se basa en la destrucción del mercado interno y en la generación permanente de saldos exportables en todas las commodities que exporta Argentina. Es también una política de destrucción del entramado productivo nacional, de extranjerización, y de reprimarización y de extractivismo de la economía.

—LoQueSomos: ¿Cómo afecta el plan económico actual a las mujeres?

—Luci Cavallero: En líneas generales, el proceso de precarización de la vida para las mujeres y entidades feminizadas se aceleró por distintos procesos. Por un lado, hay una extensión de la jornada de cuidados y de trabajo no reproductivo, originada porque el Estado recortó servicios públicos, les bajó la calidad, recortó programas que, de una u otra manera, ayudaban a las mujeres a poder ordenar su día. Por ejemplo, el programa Potenciar Trabajo, que reconocía el trabajo comunitario. Hoy nos vemos con jornadas de trabajo no remunera más largas y más extenuantes. Al mismo tiempo, hay un aumento de los costos de la economía doméstica, que impacta muy fuerte en los hogares monomarentales. El endeudamiento sigue creciendo y sigue siendo más informal en las mujeres. La realidad laboral se está reconfigurando a favor de un mayor nivel de precarización, lo cual en las mujeres impacta de forma mucho más acelerada, porque ya estaban representadas en las formas de trabajo más precarias.

—LoQueSomos: ¿Cómo se explica el índice de mora que se está viviendo hoy en Argentina?

—Luci Cavallero: El gobierno de Milei aplicó tres políticas fundamentales que explican el sobreendeudamiento de las familias: desregulación de la tasa de interés, una política activa para que los ingresos no le ganen a la inflación, y una desregulación de los precios más importantes de la economía doméstica, como los servicios de agua, luz, gas, internet, teléfono y salud. Ese combo llevó a que el sobreendeudamiento cruzara una frontera, se extendiera a partes de la población que no conocían el sobreendeudamiento o el endeudamiento destinado a vivir, a comprar lo más básico, a sostener permanentemente ingresos que no alcanzan. El actual índice de mora es el índice del colapso de ese modo de amortización permanente del ajuste estructural que aplica el gobierno. Lo que muestra la mora es que ese esquema es insustentable en el tiempo y se cruzó un límite, y que las políticas de desregulación, junto con el ajuste, llevaron a las economías domésticas a un estado permanente de déficit.

—LoQueSomos: ¿Por qué pensás que Milei niega de forma sistemática los índices de crecimiento del desempleo y la pobreza, y la caída abrupta del consumo?

—Luci Cavallero: La gobernabilidad o la producción de legitimidad de la ultraderecha no se basa en un esquema de reconocimiento de las demandas de los movimientos sociales para generar algún tipo de negociación o de traducción institucional de aquello que los movimientos reclaman. Ese esquema fue interrumpido por el gobierno de Milei, al punto tal de que no solo se niegan los problemas que expresan las estadísticas oficiales, sino que se niega cuando esos problemas se politizan, cuando se hacen bandera de la oposición, una oposición social no solo expresada por los partidos políticos. La negación de esos problemas tiene que ver reforzar el mecanismo de desconocimiento absoluto de todo aquel actor o actriz social que está organizado detrás de una demanda o de un malestar. El gobierno niega que las personas estén endeudadas por las políticas que aplica, o que el ajuste en discapacidad o en las universidades esté generando costos sociales altísimos. Eso es parte de la forma en que ellos estructuran un discurso público, en el cual no apuntan a que lo que digan tenga que ver con explicar, a través de un discurso oficial, parte de la realidad que las personas sienten. Más bien, estructuran un discurso de señalamiento permanente a cualquier oposición. Y eso incluye las narraciones que utilizan los números de la economía que no favorecen al gobierno.

Javier Milei junto a Kristalina Gueorguieva. Directora gerente del Fondo Monetario Internacional

—LoQueSomos: ¿Qué significa para Argentina la deuda que el país tiene con el FMI?

—Luci Cavallero: La deuda con el FMI es el condicionante mayor de cualquier programa económico en el país. Además, hoy está actuando como un legitimador exterior del ajuste criminal que está llevando a cabo Milei. Pero también funciona como un acelerador permanente del extractivismo, porque es a partir de la excusa del repago de la deuda por lo cual se aceleran todas las formas de extractivismo para que el gobierno consiga dólares. El principal modelo económico del gobierno viene del Fondo Monetario Internacional. El FMI es uno de los actores que propició la llegada de la ultraderecha a Argentina, porque las reformas estructurales y el ajuste que el gobierno de Alberto Fernández aceptó del FMI, es el que generó un malestar muy difuminado con las políticas del progresismo y que dio, de alguna manera, el marco para que llegara la ultraderecha al poder.

—LoQueSomos: ¿Cómo ves a la oposición al gobierno de Milei con respecto a la crisis económica que está atravesando el país?

—Luci Cavallero: La oposición en términos políticos pasó por distintas etapas. Una etapa más de espera y no tanto de denuncia y confrontación, sino más bien esperar a cuando los efectos del programa económico empezaran a generar impactos en la gente. En ese momento, se transformó en denunciante más confrontativo del gobierno, pero eso fue después de un tiempo. También hay una forma de generar oposición al gobierno que muchas veces recae en la defensa de modelos anteriores, pero que hoy serían inviables de aplicar en las condiciones actuales. Creo que hace falta una renovación del debate en la oposición con respecto a la crisis económica y sus posibles salidas.

Luci Cavallero

—¿LoQueSomos: Cómo observás que se están articulando los espacios de resistencia al gobierno, pese al aparente desanimo que se siente en la sociedad argentina?

—Luci Cavallero: Hay que evitar en dos posiciones. Una puede ser la romantización de la movilización tal como la conocíamos en Argentina, en el sentido de la movilización como un esquema donde la protesta callejera producía efectos rápidos en el sistema político, que llevaban a la negociación. Eso no sucede más. Pero tampoco creo que haya que caer en maneras de leer la movilización como algo impotente. Si bien estos años no hubo una rebelión popular, o no se llegó a la movilización de sectores que por ahí apoyaron al gobierno o que están alejados de los discursos políticos, sí hubo una movilización permanente, difusa, dispersa, que tuvo momentos e hitos, como la marcha universitaria, la marcha antifascista, el último “Ni una menos”, que fueron momentos de movilización masiva y con discursos claramente opositores. También existe una movilización permanente de los jubilados, de las personas con discapacidad. El conjunto de toda esta movilización callejera nos permitió ralentizar, o en algunos casos bloquear, los daños de las políticas oficiales, pero no nos permitió pasar a una ofensiva. A la vez, todas estas luchas fueron acumulando una forma de hacer oposición y abriendo la posibilidad de que la fragilidad del gobierno no solo la pueda administrar el “círculo rojo”, sino que surja de enfrentar movilizaciones permanentes en las calles.

* Leandro Albani , periodista y escritor argentino, autor de los libros «Kurdistán. Crónicas insurgentes» (kunto a Alejandro Haddad), «Revolución en Kurdistán. La otra guerra contra el Estado Islámico», «ISIS. El ejército del terror», «Mujeres de Kurdistán. La revolución de las hijas del sol» (junto a Roma Vaquero Diaz), «No fue un motín. Crónica de la masacre de Pergamino», «Ni un solo día sin combatir. Crónicas latinoamericanas» y «Kurdistán urgente. Historias de un pueblo en resistencia». Ha realizado coberturas desde Venezuela, Bolivia, México, Cuba, Ecuador, España, Bélgica, Irán y Bashur (Kurdistán iraquí). Más artículos del autor
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