Fascismo y desinformación en los incendios de Madrid
- Por Carmen Martínez Brugera
Los pavorosos incendios que asolan la Sierra Oeste de Madrid desde el pasado 24 de julio han calcinado ya medio millón de hectáreas, obligado al desplazamiento de diez municipios y forzado el confinamiento de otros tres.
La magnitud del desastre deja en evidencia, una vez más, que el cambio climático ya está aquí.
Pero en los municipios afectados se está produciendo, además, otro fenómeno que merece ser señalado: la reactivación de células de jóvenes de extrema derecha que, al calor de los incendios —nunca mejor dicho—, se han aglutinado y hechos visibles, erigiéndose en salvadores de sus pueblos. Se trata de los autodenominados «voluntarios» que, incumpliendo las instrucciones de las autoridades competentes, permanecieron en sus localidades realizando labores de limpieza de parcelas y montes.
Una presencia que no debió permitirse
La Guardia Civil, la Policía o los ayuntamientos no deberían haber permitido la presencia de este grupo, que carecía de la cualificación necesaria para permanecer en un terreno afectado por un incendio de esta envergadura. Según la opinión de expertos en extinción de incendios, estos voluntarios no solo se pusieron en peligro a sí mismos, sino que en ocasiones causaron más problemas que ayuda: en algún caso, los medios aéreos no pudieron descargar el agua de sus depósitos al verlos situados debajo.
Y como si de otro incendio se tratara, el relato de que habían sido estos voluntarios —ya rebautizados como «héroes»— quienes apagaron el fuego se extendió por toda la sierra sin que nadie pudiera contenerlo, en medio de informaciones confusas y catastrofistas difundidas por medios de comunicación afines, como Telemadrid.
El caso de Robledo de Chavela
El ejemplo más alarmante ha ocurrido en Robledo de Chavela, un pueblo al que el fuego no llegó a alcanzar gracias a un cambio en la dirección del viento. Allí, un grupo de jóvenes que incluso se ha dado un nombre —Brigada 88— esperó a los autobuses dispuestos por las autoridades para facilitar el regreso de los vecinos desalojados portando una pancarta con el lema «solo el pueblo salva al pueblo». El número elegido por el grupo no es casual: el 8 es la octava letra del alfabeto, y el «88» es el código utilizado por el neonazismo europeo para referirse al saludo hitleriano.
La connivencia institucional
Para echar más leña al fuego, el concejal delegado de Montes del Ayuntamiento —que no ha dejado de emitir bandos infamantes contra los gobiernos estatal y autonómico— ha calificado a estos jóvenes de «heroicos robledanos» y pretende dedicarles el nombre de una calle y concederles una medalla. Este edil, de extrema derecha, se apropia de consignas históricas de la izquierda, como «el pueblo salva al pueblo» o «el pueblo unido jamás será vencido», para sembrar aún más confusión.
Todo vale en unos momentos en que las emociones, el miedo y el cansancio se mezclan con bulos, exageraciones y falsos salvadores, ocultando el buen funcionamiento de los servicios públicos y de los agentes forestales que, estos sí, apagaron los incendios.
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