Puerto Rico: El despertar de la identidad nacional
Por Daniel Alberto Chiarenza
23 de septiembre de 1868: Grito de Lares (comienzo de la lucha armada anticolonial) en Puerto Rico
Puerto Rico hizo lo posible por conseguir su autonomía definitiva. Las juntas revolucionarias de emigrados, que residían y conspiraban en Estados Unidos, consideraron así el problema. José Martí fue, de esta manera, un incansable promotor de la liberación nacional de ambas islas (Cuba y Puerto Rico). Eugenio María de Hostos, el insigne puertorriqueño (1839-1903), ambuló por el continente predicando en favor de la independencia.
En la década de 1860, el gobierno español con Perú y Chile se vio envuelto en varios conflictos en América Latina. Se vio involucrado en guerras con Perú y Chile y reprimió revueltas de esclavos en Cuba. En ese momento, Puerto Rico y Cuba también sufrían una grave crisis económica debido al aumento de aranceles e impuestos dispuestos por el gobierno central español a la mayoría de los bienes de importación y exportación. La corona española necesitaba urgentemente los fondos para financiar a sus tropas en la República Dominicana, territorio que España habia anexado en 181, para luego retirarse en 1865 tras la Guerra de Restauración Dominicana.
Sobre una estratificación social bien determinada y por la influencia de las luchas por la independencia, en el resto del continente americano se desarrollaron corrientes políticas bien definidas: incondicionales o asimilistas, reformistas o autonomistas y revolucionarios o independentistas. Los incondicionales eran leales a España. Estaban compuestos por los conservadores ligados a los intereses imperiales. Los reformistas buscaban mejorar las condiciones de vida de la población y extender sus privilegios logrando una mejor relación con la metrópolis; se sentían tan españoles como los peninsulares y eran leales a España en esencia. Constituían los representantes de un cierto liberalismo sin raíces propias en el país, como reflejo de las corrientes liberales de España. Entre sus méritos puede mencionarse que planteaban la abolición de la esclavitud y defendían la unidad de las Antillas españolas. Los revolucionarios o independentistas constituían lo que podríamos llamar el ala jacobina de la incipiente burguesía comercial que se había estructurado sobre la base de la relación colonial y constituían, potencialmente, el núcleo de una burguesía nacional.
Entre incondicionales y autonomistas existían contradicciones, pero ambos en un plano de coincidencias se oponían a todo cambio revolucionario. Así, a pesar de soportar durante años arbitrariedades y abusos de los incondicionales y los autonomistas cerrarán filas junto a ellos cuando se enfrentaron a acciones revolucionarias organizadas por un Comité Revolucionario de Puerto Rico en el Grito de Lares, que fue una insurrección armada para lograr la independencia de Puerto Rico del gobierno colonial de España en la isla.

Por lo tanto, podemos concluir que el Grito de Lares, fue un levantamiento planificado, como se dijo, ocurrido el 23 de septiembre de 1868. Grito fue sinónimo de “grito de independencia” y ese grito se hizo en Brasil con la denominación de Grito de Ipiranga, en México con El Grito de Dolores, en República Dominicana con el Grito de Capotillo y en Cuba con el Grito de Yara. En Puerto Rico, un grupo liderado en las preparatorias por el Dr. Ramón Emeterio Betances y Segundo Ruiz Belvis habían fundado el llamado Comité Revolucionario de Puerto Rico el 6 de enero de 1868, desde su exilio en la República Dominicana.
Esta revuelta que tomó el pueblo de Lares, proclamó la República y exigieron la libertad, aunque las autoridades españolas contralaron la revuelta al día siguiente; casualmente o causalmente, ocurrió el mismo año de la “Revolución Gloriosa” en España (17 de septiembre de 1868) y del Grito de Yara en Cuba (10 de octubre). Este acontecimiento tiene sus raíces más próximas en la Gesta Restauradora Dominicana que en 1865 terminó definitivamente con el dominio colonial español en Santo Domingo. La bandera del Grito de Lares es reconocida como la primera bandera de Puerto Rico.
Tres décadas después de su levantamiento en Lares, se llevaría adelante una segunda intentona, la del municipio vecino de Yauco (1896) al suroeste del país, que también sería fallida. Los dirigentes más destacados del autonomismo serán Baldorioty de Castro, Rafael Mario de Labra, Luis Muñoz Rivera y José Celso Barbosa. Durante todo el siglo XIX los autonomistas vivirán de la esperanza de cambios liberales en España, hasta que finalmente ésta concede la Carta Autonómica, un año antes de la intervención estadounidense, que perpetuaría en régimen colonial hasta nuestros días. El máximo éxito que lograron los autonomistas en el siglo XIX fue la abolición de la esclavitud por las Cortes en 1873.
Por lo que acabamos de decir, la guerra de los diez años (1868-1878), cubanos y puertorriqueños acariciaron los mismos ideales.
En estas circunstancias, como es lógico, muchos puertorriqueños, cuya cultura tiene raíces profundamente indohispanas, enarbolaron sus ideales autonomistas. José de Diego, Dagetan y Betancos figuraron entre ellos.
Aunque las revueltas no lograron su objetivo principal, el gobierno español concedió mayor autonomía política a la isla.
Durante los años inmediatamente posteriores al Grito, hubo protestas independentistas menores y escaramuzas con autoridades españolas en Las Marías, Adjuntas, Utuado, Vieques, Bayamón, Ciales y Toa Baja (Palo Seco).
No obstante, esto, y a pesar del cambio operado en Estados Unidos bajo la política del “Buen Vecino”, la situación de la isla no varió sustancialmente al respecto. El gobernador nombrado cada cuatro años por el presidente de los Estados Unidos, con acuerdo del Senado, ejerció una autoridad absoluta. Aunque Puerto Rico contase con una Cámara de Diputados y un Senado, bastaba observar que mientras los directores de los departamentos de Hacienda, Interior, Comercio, Trabajo e Higiene eran nombrados por dichas Cámaras; los de Correos, Justicia e Instrucción lo eran desde Estados Unidos.
En julio de 1942 se propuso de nuevo que los puertorriqueños eligieran a su propio gobernador. En 1944 Washington nombró al primer gobernador criollo, Jesús Piñero.
Si bien no existe un feriado oficial de El Grito de Lares, el día se celebra en la Plaza del Recreo de la Revolución en el barrio-pueblo de Lares en cada septiembre.
Comparte, tus amig@s lo agradecerán…
Mastodon: @LQSomos@; Friendica: Loquesomos;
UpScrolled: @LQSomos; Telegram: LoQueSomosWeb;
Bluesky: LQSomos; Facebook: LoQueSomos;
Instagram: LoQueSomos; WhatsApp: LoQueSomos;
Youtube: @LoquesomosAudiovisual
