Pobreza
Ilustración de Pawel Kuczynski
Por Javier Sádaba Garay*
El término aporofobia ha sido acuñado por una filósofa española. Quiere decir aversión o rechazo del pobre. Existen pobres y pobreza en el mundo. Y no son pocos los pobres o necesitados en este país. Es verdad que pueden darse distintas escalas de pobreza y que no es lo mismo padecerla en Haití, es un ejemplo, o en España.
Durante mucho tiempo se habló de caridad, una virtud que predicaba la Iglesia. A un pobre se le daba una limosna y se daba, al mismo tiempo, un paso hacia el cielo. Pero, como pronto se entendió, donde abunda la caridad escasea la justicia. Una sociedad justa no permite la división entre los que poseen mucho y los que gozan de tan poco que apenas sobreviven. Y una política que mantenga un insalvable trecho entre ricos y pobres se desacredita a sí misma.
Varían las estadísticas sobre cuántos pobres habitan en España. Pero es evidente que hay muchos que llegan arrastrándose a fin de mes, que malviven o que no pueden desarrollar sus capacidades. Es esta una de las características del capitalismo dominante. Por eso, una izquierda real y no solo de boquilla tendrá como objetivo primordial eliminar la pobreza. En este sentido, habrá que aprobar cualquier medida que saque a la gente de una situación de inferioridad que no le permite vivir de una manera digna.
Pero yo quiero fijarme ahora en los individuos y en los que no han olvidado que la conciencia de clase exige coherencia.Y la coherencia ha de darse entre estadios que se implican mutuamente. Uno es el ideológico, otro el de la conducta y el otro el de la solidaridad. Una ideología filtrada por el conocimiento de los clásicos estará en desacuerdo con las diferencias que el poder del dinero establece. Optará, así, por una política rebelde, no conformista, y con compromiso en la transformación de lo existente. Respecto a la conducta, ha de adaptarla a lo que piensa. Decir que se es de izquierdas y vivir igual que la derecha es, sin más, ser de derechas. Por mucho que se grite, se predique o se mire el ombligo. Y la solidaridad es esencial. Favoreciendo una justicia distributiva que supla las deficiencias que la naturaleza ha acarreado a los desfavorecidos. Con todo lo expuesto no quiero decir que no haya que vivir lo mejor posible. Como escribió Marx en su tesis doctoral, un buen marxista ha de ser un buen epicúreo. Pero lo que no se puede ser es un caradura. Conviene predicar con el ejemplo; en caso contrario, se elige el papel del cura que riñe a los feligreses mientras hace lo contrario.
* Grupo de Pensamiento Laico
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«MAÑANA SERA DEMASIADO TARDE»: PROFETICO Y SABIO DISCURSO DE FIDEL CASTRO en 1992 SOBRE POBREZA, CONSUMISMO y NATURALEZA. 5 minutos imperdibles, youtube.
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