Haz el agosto que hay quema… La gran sartén de abuso y uso de Madrid
Por Turón Valle*
Blanca Nieves se comió el cuento al llegar a Madrid y ver tantas posibilidades de negocio cuando la beso el príncipe, la bruja se fue y se sentó en el sillón del reino…
Era reina de unos cuantos millones de enanitos acostumbrados a vivir en el bosque y que ella convertiría en taladores de arboles y constructores de casitas diminutas mientras le rendían pleitesía y se tiraban a sus pies.
Había tenido tanta suerte que recordaba su pasado de saltitos con su negra cabellera y ojazos grandes mientras paseaba animalillos y mordisqueaba manzanas, la fruta la sacaba de quicio y si se la comía no se le notaba.
Cuando la beso el príncipe y la bruja se fue, para protegerla de su falta de experiencia y gestión en tan ardua labor de gobernanza, se le añadió un guardián de barba blanca acostumbrado a bregar con granujas de distinto pelaje a los que sacaba de entuertos con las cartas marcadas, voceros de propagandas y amenazas carcelarias. Se creía con el poder embaucador del mar.
Presentaba cierta dificultad ya que por muchas vueltas que se dieran para ocultar los saltitos de la reina de «aquí y allá» no conseguía tapar la intolerancia que presentaba ante lo de gobernar con igualdad de trato y la gestión de recursos para todas y todos los que habitaban el reino.
A veces, alguien valiente salia del bosque y le recordaba que pertenecía al servicio publico y sus activos patrimoniales no se podían vender y comprar a su antojo.
Madrid no era su negocio, ni ella la empresaria mas salmón del capital, era un territorio donde vivían muchas personas con carencias de todo tipo y en los tiempos que corrían destacaba la falta de vivienda en los precios desorbitados de la ciudad. La practica del «no cuidado» y desmantelamiento de los servicios públicos básicos como la salud, la educación y los demás servicios sociales que facilitan la convivencia y el bienestar de los habitantes del territorio, sumían a gran parte de sus ciudadanos en situaciones de pobreza y exclusión que ignoraba.
Los beneficios eran un bien común a repartir, del que ningún servidor publico se podía apropiar.
De Madrid al cielo, decía, saltando de ático en ático obsesionada con poseer palacio propio cegada de ambición. Se olvido de quien era, creyendo ser reina del mundo como el enajenado rey sol y empezó baldosear las plazas mas importantes convirtiéndolas en solares como sartenes de asar y usar.Así transformo en parques temáticos las calles centrales en las que no se podía parar, solo comprar. Se apropio de la bandera de España que creía gobernar. Se olvido de su comunidad saliendo a torear con la prioridad nacional y leyes no nacidas. Totum revolutum sin saber como gestionar.
La princesa que se comió el cuento quería bailar, pero el príncipe era de pega, el alcalde la quería pasar, sus consejeros de poco fiar, ¿Su guardián? !ah, su guardián!
La princesa esta triste ¿Que tendrá la princesa?
* Miembro de la Asamblea de Redacción de LQSomos.
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