Casa Árabe ni se toca, ni se desaloja, Casa Árabe se defiende
Por Turón Valle*
Septiembre se apura y vence el plazo que el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, con la mayoría absoluta del PP madrileño, fijó unilateralmente para que Casa Árabe abandonara las Antiguas Escuelas Aguirre el día 1 de septiembre, ubicadas en el corazón de Madrid, al lado del Retiro.
Madrid, 1 de septiembre de 2026. Casa Árabe, ayer se mantenía abierta, pero sin ningún tipo de actividad en el interior. Parece ser que se trabajaba online y siguen las inscripciones para participar en el nuevo curso, que, según nos cuentan, en su primer día de matrícula abierta ya hay 140 solicitudes para seguir su actividad habitual.
Casa Árabe reunía alrededor de la verja del edificio, a las 18:00 h de la tarde, al grupo de ciudadanas defensoras de Casa Árabe, y se unía en el patio interior, a las 19:00 h, al grupo de personas, profesores, alumnos y políticos en defensa de Casa Árabe y de un objetivo común: CASA ÁRABE NO SE TOCA, SE DEFIENDE.
Hablamos con Marta Tejada, del colectivo Ciudadanas Defensoras y Defensores de Casa Árabe; con Pedro Barrero, concejal por el PSOE y portavoz del grupo en el Ayuntamiento de Madrid; y con Teresa Medrano, alumna desde hace años y participante activa, junto con otras compañeras, en la defensa de Casa Árabe. Entre claros y oscuros, responden e intentan adivinar las causas a: ¿por qué desalojar Casa Árabe de un edificio en el que lleva casi veinte años desarrollando una extraordinaria actividad cultural, educativa, académica e institucional? Y ¿qué va a pasar ahora?
Las preguntas siguen abiertas, pero quizás se va clarificando lo que no se responde por parte del señor alcalde Martínez-Almeida y sus allegados. Esperando que no se olviden de que son gestores de lo público y que deben llevar los Derechos Humanos por bandera.
Comunicado:
Casa Árabe se queda
1 de septiembre: el plazo ha vencido, pero la lucha continúa
Compañeras, compañeros, amigas y amigos:
Hoy es 1 de septiembre. Hoy ha vencido el plazo que el Ayuntamiento de Madrid fijó unilateralmente para que Casa Árabe abandonara las antiguas Escuelas Aguirre, y Casa Árabe sigue aquí como siempre, pero sin actividad. Está presa por la intolerancia, y por eso estamos nosotras aquí también. Durante todo este verano hemos repetido una misma pregunta: ¿por qué desalojar Casa Árabe de un edificio en el que lleva casi veinte años desarrollando una extraordinaria actividad cultural, educativa, académica e institucional?
Estábamos en nuestro derecho de hacer esta pregunta. Nos asiste la razón. Hoy tenemos una nueva pregunta: ¿qué va a ocurrir ahora? Había una fecha anunciada por un alcalde que no puede sustituir los procedimientos administrativos y las garantías que le corresponden, cuando una Administración pretende recuperar por la fuerza la posesión de un inmueble. Hoy mismo hemos sabido que el Ayuntamiento estudia emprender acciones legales para recuperar el edificio. El propio alcalde ha acusado al Ministerio de Asuntos Exteriores de mantener una «ocupación ilegal» y ha responsabilizado al Ministerio de no convocar el Consejo Rector. Nos parece gravísimo el lenguaje empleado.
Casa Árabe no es una ocupación ilegal. Casa Árabe es una institución pública, una institución creada en 2006 para fortalecer las relaciones entre España y el mundo árabe, y que desde 2008 tiene aquí su sede. Precisamente cuando cumple veinte años, cuando celebra sus dos décadas de actividad con una exposición titulada «Tiempo juntos: 20 años de Casa Árabe y de amistad entre España y el mundo árabe», nos encontramos con que su sede ha sido objeto de vandalismo. Esta misma mañana hemos podido comprobar las pintadas en la fachada y sobre el cartel de esa exposición y de la otra exposición sobre Palestina. Al parecer, este vandalismo ocurrió hace unos días. Una exposición que habla de amistad ha aparecido vandalizada. Queremos decirlo muy claramente: no vamos a responder al vandalismo con vandalismo. No vamos a responder al insulto con insultos. Vamos a responder con cultura, con democracia y con resistencia.
Las Escuelas Aguirre no nacieron para ser un simple edificio administrativo. Esta es otra cuestión a tratar, porque es un asunto que nos atañe directamente. Las Escuelas Aguirre nacieron del legado de Lucas Aguirre y Juárez, con una finalidad profundamente educativa y social. El edificio fue concebido como escuela y llegó a incorporar, para su época, biblioteca, gimnasio, museo escolar, sala de música, patio de recreo e incluso un observatorio meteorológico en su extraordinaria torre neomudéjar.

¿Y ahora qué? El Ayuntamiento dice que recupera el edificio para rehabilitarlo y darle un futuro uso municipal. Muy bien. ¿Qué uso concreto? ¿Para qué necesidades tan imperiosas? ¿Con qué proyecto? ¿Con qué presupuesto? ¿Por qué ese «proyecto fantasma» tiene que hacerse expulsando a Casa Árabe?
Casa Árabe cumple precisamente una función que honra el origen de este edificio y fue la voluntad de quien regaló este precioso legado arquitectónico a la ciudad de Madrid, que somos su ciudadanía. Casa Árabe es de todas y todos. Aquí se da todo: educación, cultura, conocimiento, encuentro y formación.
No debemos olvidar, y no vamos a olvidar, que el pasado mes de enero Vox llevó al Pleno de Cibeles una proposición para que Madrid abandonara el Consorcio Casa Árabe y recuperara las Escuelas Aguirre. PSOE y Más Madrid votaron en contra. El PP se abstuvo. La proposición fue rechazada. Unos meses después, contemplamos cómo la situación ha llegado exactamente al punto que aquella iniciativa pretendía alcanzar. Que cada cual saque sus conclusiones, o lo hacemos en preguntas: ¿por qué donde dije digo, digo Diego? ¿Para qué el infame viraje a la extrema derecha? Nosotras simplemente decimos que vamos a seguir mirando los hechos, y queremos decir también algo al alcalde:
Señor Martínez-Almeida, Casa Árabe no es el enemigo. El Ministerio de Asuntos Exteriores no es el enemigo, ni los trabajadores de Casa Árabe, ni el alumnado de árabe, ni los ciudadanos y las ciudadanas que defendemos esta institución somos enemigos de nada. La cultura no es el enemigo.
Si el edificio necesita rehabilitación, rehabilítenlo. Si necesita conservación, consérvenlo. Si necesita inversión, que se invierta en él, pero no utilicen la rehabilitación como argumento para destruir una institución cultural que funciona aquí desde hace casi veinte años. Si tienen un proyecto mejor para este edificio, enséñenselo a Madrid. Madrid, nuestra ciudad, tiene derecho a conocerlo.
Nosotras seguiremos aquí. Seguiremos defendiendo Casa Árabe. Seguiremos defendiendo las Escuelas Aguirre para su soberano y noble uso, que no es que se llene de oficinas. Seguiremos defendiendo el patrimonio público y una ciudad que entienda que la cultura no es un lujo, ni un obstáculo, ni una mercancía. Es un derecho. Casa Árabe se queda. ¡Este desalojo lo vamos a parar!
Muchas gracias.
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* Miembro de la Asamblea de Redacción de LQSomos.
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