Cincuenta años sin Cecilia
Por Mariano Muniesa
En la madrugada del 2 de agosto de 1976, murió en un desgraciado accidente de tráfico -la carretera, esa vieja e inevitable compañera de los músicos, pero que tantas veces se ha tragado su vidas- una cantautora que siempre me gustó mucho: Cecilia.
Su nombre auténtico era Evangelina Sobredo Galanes. Hija de militar diplomático, vivió de adolescente en Estados Unidos antes de volver con su familia a España entre finales de los 60 y comienzos de los 70. En América vivió los años de la contracultura, del hipismo y hasta donde pudo, introdujo con sus canciones en aquella España a Simon & Garfunkel y a Bob Dylan. Fue conocida como artista de»canción ligera», pero su bagaje musical venía de ese folk-rock que tenía tanto mensaje y tanto contenido crítico y reivindicativo, que le llegó a costar en los últimos años del franquismo censura, multas y represión.
Me interesé por su dimensión musical más genuina y siempre percibí en ella una mujer inquieta, creativa y sincera. No era ninguna cantante de rock ni de heavy metal, pero siempre me transmitió un sentimiento cargado de emoción y autenticidad.
Recuerdo como hoy cuando aquel 2 de agosto, mientras en mi casa estábamos preparando las maletas para irnos unos dias de vacaciones como nos impactó la noticia de su muerte. Tan joven, tan hermosa, con tanta música, tanta vida… Justo en aquel verano y este es un recuerdo de infancia que mantengo muy vívido, me acuerdo de como sonaba en la radio este single, que fue su último lanzamiento, la última canción que grabó en su vida. Una canción llamada «Tu y Yo» que siempre que la vuelvo a escuchar, me evoca una sensación muy especial.
Ojalá nos hubiera podido regalar más música y más canciones más allá de los tópicos que sus discográficas explotaron sin dejar a mucha gente conocer a esa artista polifacética que era Cecilia.
Tu y yo fuimos luz en las tinieblas.
Cecilia, una voz y un corazón que se adelantó a su tiempo (4/8/2024)
Por desgracia, la historia es en gran parte conocida. En la madrugada del 1 al 2 de agosto de 1976, pronto hará 50 años, Evangelina Sobredo Galanes, más conocida para todo el mundo de la música en España como Cecilia, murió en un trágico accidente de automóvil mientras regresaba con su grupo desde Galicia, donde había estado haciendo una actuación esa misma noche hacia Madrid. Tristemente, ninguna como ella -salvo quizá Luz Casal, Aurora Beltrán o Mercedes Ferrer- ha vuelto a surgir en el panorama musical español cinco décadas después.
En sus dos siguientes discos, ‘Cecilia 2’ y ‘Un ramito de violetas’ siguió apostando, dentro de una originalidad enorme envuelta en una canciones llenas de una musicalidad y un atractivo muy grandes, por tocar temas que hasta entonces habían sido tabú, como la guerra civil, (“Ahora vivo a costa / de un millón de cuerpos / de un millón de tumbas / de un millón de sueños”) lo que le costó pasar por los juzgados de orden público y muy especialmente “Mi querida España”, canción a raíz de la cual tuvo otro grave enfrentamiento con la censura franquista en 1975, ya en los últimos coletazos del régimen. No abandonó nunca su relato feminista, si cabe cargado de una muy inteligente ironía (“Mi madre prepara mi boda / con un caballero de whisky con soda / y quiero ser equilibrista / Paloma la Pluma, reina de la pista”), criticó la hipocresía religiosa en “La primera comunión” o “Don Roque” (“Don Roque / piedra de toque / de aquella iglesia española / fue buen catador del vino de su tierra / jugador de mus y dominó en la taberna/ y al calor del casino charla con sus amigos / sobre la guerra y los tiempos perdidos”), pero también desnudó muchos de sus recuerdos más íntimos con una ternura y una sinceridad emocionantes, como en “Mi pobre piano”, “Tu retrato” o “Andar”, que recientemente ha sido versionada por una joven y excelente nueva cantante de rock en su álbum debut homónimo, Cas de Rojas, de quien espero pronto hablar más en profundidad en estas páginas también.
En el verano de 1976 Cecilia había alcanzado el éxito a gran nivel -incluso había representado a España en el Festival de la OTI de 1975-, actuaba por todo el país y tenía sonando en todas las radios su último hit-single, una preciosa y emotiva canción llamada “Tu y yo”. Pero aquella noche, tras finalizar una actuación en la sala Nova Olimpia de Vigo, ella y todo su equipo salieron rápidamente hacia Madrid, pues Cecilia tenía que hacer unas grabaciones de estudio aquella misma mañana para partir por la tarde hacia Andalucía, donde tenía contratada otra actuación. En una calle del casco urbano de la población zamorana de Colinas de Trasmonte con muy deficiente iluminación, el coche, que parece ser iba a mucha velocidad para llegar pronto a Madrid, chocó contra un carro transportado por bueyes . A consecuencia del accidente, Cecilia, que iba dormida en el asiento trasero, perdió la vida.
Una mujer tierna y sensible, luchadora y guerrera, inteligente y culta, abnegada y trabajadora… un espíritu libre y luminoso que como tantos otros, nos dejó con tan solo 27 años. Como Brian Jones, Jim Morrison o Janis Joplin.
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