29 de septiembre de 1906: invasión de Estados Unidos a Cuba

29 de septiembre de 1906: invasión de Estados Unidos a Cuba

Por Daniel Alberto Chiarenza

La “Enmienda Platt” en la constitución cubana, permite a los yanquis a intervenir en territorio caribeño, proclaman presidente-interventor a Taft.

Mientras los países latinoamericanos lograron estructurar medianamente una ficción de Estado Nacional, después de las guerras de Independencia de 1810 a 1825.
En Cuba, en el año 1898, el Ejército Mambí luchaba por la Independencia de Cuba, causando ochenta mil bajas definitivas al Ejército de Operaciones de España en Cuba; a pesar de contar sólo con ocho mil hombres mal armados, peor alimentados y vestidos y, por si fuera poco, sin paga.

Entonces Estados Unidos declara la guerra a España y la derrota en breves meses. En la Conferencia de París, celebrada en octubre de 1898, España se ve obligada a ceder a Estados Unidos los territorios de Guam, Marianas, Carolinas, Palau, Filipinas y Puerto Rico.

Volviendo a Cuba, después de la expulsión de los españoles, ejercía un poder de facto Estados Unidos, se convocó a elecciones para una convención Constituyente, que elaboró, a principios de 1901, la primera Constitución de la Nación Cubana. Los Estados Unidos aprobaron la llamada “Enmienda Platt”, con la que se auto concedían cierta y efectiva autoridad sobre el territorio en determinados casos, además de su acción sobre puntos estratégicos de la bahía de Guantánamo y la isla de Pinos. El artículo 3º de la enmienda ordenaba: “El gobierno de Cuba consciente que los Estados Unidos puedan ejercer el derecho de intervenir para la preservación de la independencia y el sostenimiento de un gobierno adecuado a la protección de la vida, la propiedad y la libertad individual”. Desde el 1 de enero de 1899 hasta el 20 de mayo de 1902, Cuba fue administrada por un gobierno militar estadounidense y luego por reiteradas ocupaciones del “país gendarme”.

El artífice de este “protectorado legal” fue el secretario de Estado, Elihu Roat. Puesta en vigencia la Enmienda, en mayo de 1902, se retiró el interventor estadounidense. La República de Cuba tuvo como presidente, en esta etapa, a Tomas Estrada Palma, el veterano dirigente político de años anteriores.

El carácter de la dependencia fue manifiestamente evidenciado por el propio general de ocupación del territorio cubano, Leonard Wood: “Por supuesto que a Cuba se le ha dejado poca o ninguna independencia con la Enmienda Platt […] y lo único indicado ahora es buscar la anexión […]. Con el control que tenemos sobre Cuba, un control que sin duda pronto se convertirá en posesión, en breve prácticamente controlaremos el comercio de azúcar en el mundo. Creo que es una adquisición muy deseable para los Estados Unidos. La isla se norteamericanizará gradualmente y a su debido tiempo contaremos con una de las más ricas y deseables posesiones que haya en el mundo”. Otro objetivo de la Enmienda Platt fue apoderarse de la Isla de Pinos, al establecer en el artículo 6º que “La Isla de Pinos queda omitida de los límites de Cuba, propuestos por la Constitución, dejándose para un futuro tratado la fijación de su pertenencia”. Esta situación de enajenación territorial se mantuvo hasta 1925, año en que Cuba logró que se reconociese su soberanía sobre la Isla de Pinos.

Estrada Palma, que pertenecía al Partido Moderado -corrupción del disuelto Partido Conservador- empezó por contratar con los Estados Unidos un empréstito de 35 millones de dólares y acabó por pretender reelegirse al terminar su período en 1906. Ante la pretensión reeleccionista, los liberales se levantaron en armas en agosto de este año, por lo cual el gobierno de Teodoro Roosevelt envió a la llamada Segunda Intervención de 5.000 soldados, con el Secretario de Guerra de los Estados Unidos, el senador Williams Howard Taft, se proclamó gobernador provisional de Cuba el 29 de septiembre de 1906, quien a su vez delegó sus funciones, como interventor, en Charles Edward Magoon. El hecho de que un estadounidense gobernara una vez más la isla demuestra hasta que punto había llegado el proceso de enajenación política de la soberanía cubana. ¡Y luego se asombrarían ante la situación de rebeldía que vivieran en el proceso desatado en 1953 y que culmina en 1959 con el ingreso del Pueblo en La Habana!

Es que parecía ser que los mandatarios, clase dirigente, cubana –sacarocracia- parecía hacer todo para vivir eternamente tutelados. Sentaron un nefasto precedente de corrupción desenfrenada, prevaricación, fraude, juego, enriquecimiento ilícito y abuso de poder, que se acentuaría como uno de los graves males de la República.

Esta dependencia, más que semicolonial, permitió la injerencia permanente de los Estados Unidos, que ocuparon el país de 1906 hasta enero de 1909. Se restableció entonces la República, eligiéndose presidente de ella a José Miguel Gómez, liberal. A partir de ese momento, la corrupción será la moneda corriente de la clase gerencial títere dirigente. Los intereses extranacionales que hicieron de Cuba un dulce y apetecible pastel, y el oscuro objeto de sus deseos, se valieron de políticos como García Menocal en adelante. Durante este período las relaciones con Estados Unidos fueron sumamente cautas. El gobierno tuvo que sofocar la revolución en Oriente y la rebelión de negros que encabezaron los populares caudillos Evaristo Eztenoz Corominas y Pedro Ivonet Dofourt (1912).

Así, los yanquis desembarcaron tropas en 1912, 1917, 1918 y 1919.

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