Carta desde la Academia por un mundo descolonizado

Carta desde la Academia por un mundo descolonizado

Por RUxP*

El 7 de octubre del 2024, un año después de la escalada genocida contra el Pueblo palestino, la Red Universitaria por Palestina (RUxP) publicó un llamamiento para exigir a nuestro gobierno e instituciones ir más allá de las declaraciones y romper relaciones diplomáticas, comerciales y cualquier tipo de cooperación con el Estado, las instituciones y las empresas israelíes. Pensábamos que sólo con un estricto cumplimiento del derecho internacional y medidas de boicot como las impuestas para acabar con el apartheid sudafricano se podría detener el exterminio, el genocidio, el ecocidio, el borrado físico e histórico anunciado repetidamente y ejecutado coherentemente por la potencia ocupante.

Dos años después de ese llamamiento y tres desde el comienzo de la intensificación del genocidio, el sufrimiento infligido al Pueblo palestino sigue más allá de cualquier límite humanamente soportable. La crueldad de la hambruna calculada, el avance programado de la limpieza étnica en Cisjordania, las agresiones contra Irán o Líbano y la impunidad con la que Israel y sus socios ofician ese culto a la muerte muestran que el proyecto sionista de construir el Gran Israel exterminando cualquier resistencia no es sólo un proyecto israelí. La política de tierra quemada no es una anomalía neocolonial en Asia Occidental sino el resultado último de la expansión supremacista de Occidente. Los gobiernos de las distintas potencias, incluyendo el gobierno de España, mantienen e incluso abren nuevos acuerdos con Israel.

La escalada genocida en Gaza evidencia una crisis sistémica del capitalismo y no puede abordarse separada de otros acontecimientos como el secuestro del presidente de Venezuela, el asedio contra Cuba, la invasión del Líbano, la guerra contra Irán, las ejecuciones extrajudiciales o las amenazas a nuestro país. Esa crisis se plasma en el ataque frontal a las instituciones del derecho internacional y en la sustitución —ahora explícita— de la dominación mediante normas por el recurso a la fuerza unilateral: destruir y exterminar como único ethos de un poder reducido a su capacidad de dar muerte.

Hoy, en tiempos de censura, guerra contra las palabras y escalada represiva, seguimos convencidas de que el genocidio palestino marca un punto de inflexión en la historia de la humanidad. Estamos más convencidas, no porque no haya habido o no se estén perpetrando ahora mismo otros genocidios, sino porque este es el primer genocidio retransmitido en directo por víctimas y verdugos; porque visibiliza la responsabilidad y la complicidad europeas; porque la histórica capacidad de resistencia del Pueblo palestino ha desenmascarado la lógica colonial y bélica de Occidente.

Vivimos en un mundo en transición lleno de incertidumbres, trampas y contradicciones, pero también ante un fenómeno que nos interpela: la israelización de Occidente y la palestinización del mundo.

El infame y sociópata rearme europeo, la escalada bélica contra Asia Occidental, las constantes amenazas de la administración estadounidense a cualquier gobierno que moleste a sus “negocios” o se oponga al consiguiente saqueo de recursos, la indolencia cómplice y corresponsable de la UE con sus socios israelíes, la manipulación de las “crisis” económicas, migratorias y ecológicas para desestabilizar gobiernos, aterrorizar poblaciones y paralizar la respuesta social organizada, el entramado del capital anglo-sionista inserto en todas las economías occidentales que condiciona cualquier decisión política, la fascistización de las políticas —y las sociedades— en unas democracias liberales que vuelven a elegir orden antes que cultivar justicia… son solo algunos rasgos del momento histórico que vivimos. El rasgo fundamental es la producción masiva —y rentable— de cadáveres.

*

Esta carta no busca recoger firmas. La aceleración con la que caminamos hacia la misma barbarie —que muchos de nuestros pueblos hermanos del Sur global llevan tanto tiempo sufriendo— nos interpela. Os proponemos dar un paso más allá de las acciones simbólicas que obligue a nuestros gobiernos a abandonar la demagogia y cumplir con actos.

Os pedimos que la difundáis. Que organicéis reuniones y sesiones de debate de las que salgan acciones coordinadas. Que, tomando como eje el genocidio palestino, dediquéis más espacio y tiempo juntas a desentrañar las lógicas neoliberales que destruyen nuestros entornos y toda posibilidad de vida digna. Que este texto sirva de catalizador para:

– Defender el derecho legítimo del Pueblo palestino a resistir por cualquier medio a la colonización, tal y como expuso la resolución de NNUU 37/43.

– Defender nuestro derecho a defender los derechos del Pueblo palestino sin ser criminalizados y acusados de antisemitismo y/o terrorismo; desmontando la falsa identificación del antisionismo con el antisemitismo.

– Defender nuestros propios derechos económicos, sociales, culturales y medioambientales en peligro de extinción.

– Defender nuestro derecho a exigir de nuestro Estado y sus instituciones un cumplimiento estricto y riguroso de las obligaciones dictadas por el derecho internacional.

– Reflexionar sobre la íntima conexión existente entre los poderes criminales que violan esos derechos allí, los roban aquí y se lucran con ello en todas partes.

Os proponemos debatir y coordinar acciones sobre las evidencias que se expusieron en el Tribunal de los Pueblos sobre la Complicidad con el Genocidio Palestino en el Estado Español (TPCGP-25) durante las sesiones celebradas el 28 y 29 de noviembre de 2025. Después de seis meses de investigación en siete áreas temáticas —empresas, ciencia y universidades, educación, cultura, sanidad, deporte, medios de comunicación, comercio de armas, tecnología, represión…-–, el Tribunal de los Pueblos resolvió:

– Que el exterminio del Pueblo palestino no sería posible sin la colaboración y/o complicidad de gobiernos, empresas y organizaciones del Estado español que obtienen beneficios políticos y económicos de esta colaboración con Israel;

– Que esas mismas empresas e instituciones están implicadas en las políticas de expulsión, desahucio, contaminación, destrucción de hábitats o explotación de personas y recursos en nuestro país;

– Que nadie es neutral ante un genocidio y menos aún la ciencia, pues no existe la equidistancia en un mundo en el que el principal mecanismo de obtención de beneficios es la guerra, la dominación colonial, la destrucción, el saqueo y el exterminio —aquí podéis encontrar una síntesis de 15 puntos para el debate.

Sabemos que el genocidio palestino no comenzó el 7 de octubre de 2023, pero estamos convencidas de que esa fecha ha marcado un punto de inflexión para toda la humanidad. Palestina es el espejo que nos muestra el mundo en el que vivimos. La causa palestina compendia todos los deberes y compromisos a los que no podemos renunciar sin dejar de ser humanos. En esa causa convergen los principios de autodeterminación, libertad, igualdad, justicia y solidaridad. Esa causa concentra la historia de todas las luchas contra el colonialismo, el imperialismo y su barbarie.

En la historia de ese colonialismo en irreversible descomposición, la arquitectura criminal del sionismo sólo es “excepcional” por su visibilidad, por su impunidad y por la valiosa ayuda de sus ideólogos, cómplices, colaboradores y beneficiarios. Israel es el extremo monstruoso de la monstruosa normalidad del capitalismo caníbal, que ya sólo puede acumular beneficios administrando daños masivos con dosis crecientes de sadismo. Con su exhibición de muerte, Israel exige normalizar y asimilar las mismas raíces de la lógica del saqueo extractivista: el genocidio, el ecocidio, el cinismo neoliberal y la especulación necropolítica. Es la pura condensación de esa matriz soberana que ha hecho “normal” la necesidad de borrar toda señal de vida palestina —física, química, política, orográfica, ambiental, arquitectónica, literaria, lingüística…— y toda evidencia —pasada, presente y futura— del exterminio.

En pleno siglo XXI, contra el culto a la muerte de un proyecto capitalista que sólo promete destrucción porque ya ha destruido todas sus promesas anteriores, hemos de multiplicar las formas de resistencia y la solidaridad internacionalista. La independencia no se negocia. La autodeterminación no se negocia. El retorno no se negocia. La libertad y la justicia no se negocian. Nuestro derecho colectivo a una vida digna no se negocia. Sólo se negocia el cómo. En Palestina ocupada y dondequiera que estemos leyendo esto.

Las élites del planeta han devenido sionistas. Las poblaciones hemos de devenir resistencia. La respuesta internacionalista llegará desde cada calle, cada plaza, cada escuela, cada puerto, cada fábrica, cada hospital, cada barrio, cada esquina, cada rincón, cada orilla, cada montaña.

*

Lo que podemos hacer

1. La comunidad científica e investigadora debe conocer las consecuencias de establecer colaboraciones con instituciones, organismos y empresas israelíes, así como comprometerse a no desarrollar tecnología de doble uso para la guerra o que facilite en cualquiera de sus dimensiones el genocidio del Pueblo palestino. Discutamos, redactemos y publiquemos comunicados con estos compromisos.

2. El genocidio palestino sigue. El apagón mediático quiere aislarnos de toda responsabilidad. Organicemos debates, reuniones, exposiciones, podcasts o cualquier otra acción para difundir lo que ocurre en estos momentos en Palestina. Compartamos, comuniquemos, socialicemos y actuemos.

3. La tecnología actual permite que rompamos nuestra relación con el mundo. Los acontecimientos nos parecen lejanos. Las víctimas se convierten primero en daños colaterales, luego en números, y el mundo desaparece dentro de las pantallas. Denunciemos los sesgos de los algoritmos en relación a la violación de los derechos humanos de las palestinas y los palestinos.

4. La burocratización en la que están envueltas nuestras instituciones les permite esconder su responsabilidad en la producción de víctimas. Los principios con los que dicen regirse y que se expresan en una infinidad de normas —estatutos, procedimientos, reglamentos… ocultan la falta de principios. Todo lo que se expresa en normas abstractas es “interpretable”. Obliguemos a nuestras instituciones y empresas a comprometerse efectivamente con políticas de derechos humanos que se concreten en romper cualquier vínculo o cooperación con instituciones o empresas israelíes. No nos cansemos de exigir a las oficinas de transparencia de nuestras instituciones la información debida sobre las cláusulas de derechos humanos aplicadas a Israel.

5. La defensa de los derechos humanos en Palestina ocupada acarrea acusaciones automáticas de antisemitismo. Universidades, organizaciones y personas de la sociedad civil siguen siendo denunciadas de forma sistemática por el lobby sionista ACOM. Vivimos y trabajamos en instituciones cada vez más inseguras para el pensamiento y la defensa de los valores humanos. Cada acto de solidaridad con Palestina, en defensa de los derechos humanos o del derecho internacional se convierte en un acto “antisemita”. Organicemos y elaboremos materiales pedagógicos que ayuden a defendernos de estas acusaciones.

6. Pidamos a nuestro gobierno que haga efectivo el reconocimiento del Estado palestino implicándose en acciones educativas, culturales y jurídicas que protejan los derechos del Pueblo palestino.

7. En nuestro puesto de trabajo, pidamos información sobre las cláusulas de contratación para comprobar si existe alguna empresa o institución implicada con el genocidio o la violación de los derechos del Pueblo palestino.

8. Sumémonos activamente a las campañas de boicot a los productos y empresas cómplices o beneficiarias del apartheid y el genocidio del Pueblo palestino, de la farmacéutica TEVA a Carrefour, de la química ICL a Inditex.

9. Denunciemos, en fin, todas y cada una de las formas de complicidad con el Estado genocida. Podéis enviar cualquier información sobre la cooperación de las instituciones, empresas u organismos españoles con el genocidio del Pueblo palestino a ruxp@tribunaldelospueblos.org

Todo eso y mucho más, en todo momento y lugar, con un objetivo justo, claro, concreto, legítimo. La intifada global, cada revuelta que clama por una paz con justicia, la desobediencia civil generalizada… las formas de resistencia son infinitas. Sabemos que puede y debe hacerse más. Hagámoslo. Compartámoslo. Hagamos que llegue a Palestina.

No hay paz sin justicia. Contra la barbarie supremacista. Por un mundo descolonizado

* Red Universitaria por Palestina

⇒ Versiones de la Carta en árabe, farsi, inglés, italiano, català, euskara, galego, clic aquí.

La Red Universitaria por Palestina (RUxP) es una organización descentralizada que agrupa a personal universitario, tanto docente como investigador (PDI), personal técnico, de gestión y de administración y servicios (PTGAS) y estudiantes de diversas universidades públicas de España. La plataforma surgió con el objetivo de coordinar la respuesta del ámbito académico español ante el genocidio contra el pueblo palestino, específicamente tras la escalada de violencia a partir de octubre de 2023.

Enlaces relacionados:
• La Universidad Estallada: Un otoño de desafíos
• La Universidad Estallada: Guerra & Resistencia
• Presentación del Tribunal de los Pueblos sobre la Complicidad con el Genocidio Palestino en el Estado Español

⇒ Palestina en LoQueSomos
#FreePalestine #PalestinaLibre

Comparte, tus amig@s lo agradecerán…
Mastodon: @LQSomos@; Friendica: Loquesomos;
UpScrolled: @LQSomos; Telegram: LoQueSomosWeb;
Bluesky: LQSomos; Facebook: LoQueSomos;
Instagram: LoQueSomos; WhatsApp: LoQueSomos;
Youtube: @LoquesomosAudiovisual

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.