Tercera semana de huelga: más fuerza, más unidad, más escuela pública
Por Vicent Maurí Genovés
La huelga indefinida en la enseñanza valenciana ha entrado ya en su tercera semana y, lejos de debilitarse, continúa consolidándose en los centros educativos. La persistencia de las movilizaciones demuestra que el conflicto educativo no responde a una cuestión puntual ni exclusivamente salarial, sino a un profundo malestar acumulado por años de deterioro de la educación pública y de las condiciones laborales del profesorado.
La fuerza de esta huelga reside, precisamente, en su carácter colectivo y asambleario. Han sido las asambleas de docentes en los centros educativos las que han impulsado y sostenido la movilización, convirtiéndose en espacios de participación democrática, debate y organización. Junto a ello, el trabajo sindical desarrollado durante estos meses ha resultado fundamental para articular una plataforma reivindicativa amplia y compartida por la mayoría del profesorado: aumento salarial, reducción de ratios, incremento de plantillas, disminución de la carga burocrática, mejora de las infraestructuras educativas, estabilidad laboral y defensa de la enseñanza pública y de la lengua propia.
La huelga ha evidenciado también un importante apoyo social. Familias, alumnado y trabajadores y trabajadoras de la enseñanza han comprendido que lo que está en juego no afecta únicamente al profesorado, sino al conjunto del sistema educativo valenciano y al derecho de las clases populares a una educación pública de calidad, accesible y arraigada en el territorio.
Frente a esta movilización sostenida, la respuesta de la Conselleria de Educación ha sido la cerrazón y la negativa sistemática a abrir una negociación real. En lugar de abordar las reivindicaciones de fondo, la administración ha optado por intentar desactivar el conflicto mediante acuerdos parciales y claramente insuficientes, firmados además sin el respaldo de la mayoría sindical ni del profesorado movilizado.
La firma del denominado “microacuerdo” por parte de ANPE y CSIF no ha servido para cerrar el conflicto. Muy al contrario, ha puesto de manifiesto la distancia existente entre la estrategia de la Conselleria y las demandas reales de los centros educativos. No puede considerarse legítimo un acuerdo rechazado previamente por una amplia mayoría del profesorado y que deja fuera cuestiones centrales de la plataforma reivindicativa.
Mientras tanto, en los centros educativos continúa creciendo la conciencia de que únicamente mediante la movilización sostenida podrán alcanzarse avances reales. La experiencia demuestra que ninguna mejora significativa en las condiciones laborales o en la defensa de los servicios públicos se ha conseguido sin presión social y sindical.
La Conselleria ha elegido ignorar a la mayoría del profesorado y prolongar innecesariamente el conflicto mediante un microacuerdo insuficiente y reuniones que se dilatan o se espacian en el tiempo para transmitir una falsa imagen de negociación. Sin embargo, la huelga indefinida ha logrado ya algo fundamental: fortalecer la organización colectiva, recuperar la participación desde abajo y situar en el centro del debate público la defensa de la educación pública valenciana.
Por eso, la continuidad de la movilización no es solo una respuesta legítima ante la falta de negociación, sino también una expresión de dignidad colectiva y de compromiso con una escuela pública al servicio de toda la sociedad.
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