Negar la realidad no la hace desaparecer: olas de calor, incendios y sequías irán en aumento

Negar la realidad no la hace desaparecer: olas de calor, incendios y sequías irán en aumento

Por Victoria Fernández*

Tras unos incendios que arrasaron casi seis millones de hectáreas en Norteamérica y Europa, y en medio de una sequía que azota ríos como el Rin y el Danubio, la ONU alerta de un ciclo que se retroalimenta cada vez más rápido. Bosques más secos y olas de calor cada vez más frecuentes favorecen los incendios, que emiten grandes cantidades de CO2 y, a su vez, agravan el cambio climático.

El megaincendio que azotó a finales de julio la provincia de Ávila y la Comunidad de Madrid, en España, acabó con más de 200.000 hectáreas, el doble de la media anual histórica en el país. En Francia, los incendios destruyeron cerca de 42.000 hectáreas de pinares en Gironda, la región más afectada, provocando la evacuación de miles de habitantes y turistas. El conteo total de hectáreas arrasadas a nivel europeo asciende a más de 434.000.

Un bombero inspecciona los restos humeantes de un incendio forestal en el sur de Francia. © Adobe Stock/Arafat

Al otro lado del Atlántico, el balance es aún más grave: cerca de 1,85 millones de hectáreas han ardido en Estados Unidos y 3,8 millones en Canadá.

La Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (UNECE) es tajante al respecto:

“Esta temporada de incendios que hemos visto en varios países de Europa, en Francia, en España y ahora que se extiende por Grecia y otros países de la zona, es un testimonio de lo que provoca el cambio climático” subraya el portavoz de la Comisión, Jean Rodríguez.

En conversación con Noticias ONU, Rodríguez explicó que el calentamiento global provoca condiciones más favorables para el desarrollo de incendios masivos, lo que a su vez arroja dióxido de carbono a la atmósfera y favorece el cambio climático «en un ciclo que se retroalimenta en cada episodio”.

“Tenemos un ambiente mucho más cálido, olas de calor, bosques que están mucho más secos y la tierra, ella misma, que está es mucho más seca, con unas condiciones muy favorables al desarrollo de incendios masivos y de grandes proporciones. Eso es lo que estamos viendo”.

Foto: Matías Garay, Greenpeace

A pesar de que dicen que hay que ver para creer, persisten las voces negacionistas que aseguran que “todos los años hay olas de calor” y que “los incendios siempre han ocurrido”. Al preguntarle por ello, Rodríguez asegura que la novedad es la sucesión, cada vez en periodos más cortos de tiempo, de fenómenos meteorológicos extremos.

Precisamente, además de los incendios, Europa es testigo esta temporada de una sequía severa y prolongada que está afectando los caudales de sus principales ríos, incluyendo el Rin y el Danubio.

“Aunque algunos lo nieguen y quieran disminuir el papel que juega el cambio climático en esos episodios, el negar la realidad no la hace desaparecer. Lo que estamos diciendo es que esos episodios, y eso lo dice la ciencia, van a ir a en aumento. Entonces nos enfrentaremos a más olas de calor, más tempranas, más agudas y con un número de episodios que va a ir incrementando”.

Prevención, adaptación y acción climática

Con la certeza de que nos enfrentaremos a un clima más extremo, la ONU sostiene que la respuesta debe basarse en la prevención, la adaptación y la acción climática.

“Se tiene que mirar a largo plazo la manera en que se gestiona el bosque (…) Hay zonas donde han desaparecido algunas actividades que anteriormente mantenían el bosque más vigilado, como es el pastoreo, actividades agrícolas o más presencia en los poblados que están cerca del bosque. Se tendrá que mirar si se puede recuperar, a lo mejor pagando por esos servicios a la sociedad, porque algunas de esas de esas actividades a nivel económico a lo mejor no son rentables por sí solas”, señala Rodríguez.

La prevención también incluye una mayor concienciación por parte de la ciudadanía. Según datos de la Comisión, nueve de cada diez incendios están causados por los seres humanos, ya sea por decisión propia de una persona o por negligencia o accidente.

“Hay que hablar a la ciudadanía, hay que intentar que en las temporadas más agudas de riesgo la gente no pasee por el monte y, obviamente, no tire cigarrillos o colillas o lo que sea que pueda provocar un incendio. Algunas actividades económicas, como el uso de maquinaria, también puede ser riesgosa. Todo ese tipo de medidas supone mirar al problema desde muchos ángulos para intentar prevenir este tipo de situaciones como las que como las que hemos vivido”.

Zonas donde se registran las intensidades más altas de exposición a peligros múltiples respecto a ocho subgrupos de amenazas:
inundaciones fluviales, inundaciones costeras, tormentas tropicales, sequías, olas de calor, calor extremo, incendios y tormentas de polvo y arena.

En este sentido, Rodríguez subraya que, para incluir todas las voces, los grupos de trabajo de la ONU reúnen no solo a los representantes de los gobiernos, sino también a aquellos que están en primera línea sobre el terreno: los sectores forestales, los municipios, los bomberos y la ciudadanía.

Al fin y al cabo, los perjuicios económicos para los habitantes de la zona también son considerables: los incendios no solo han causado daños a miles de viviendas, sino que han dejado zonas forestales que tardarán varios años en recuperarse.

“El bosque es un sector importante en varios países. Los últimos datos que hemos visto manejados en la zona de Burdeos hablan de un sector que emplea 60.000 personas (…) La zona nuestra de UNECE abarca países del norte del hemisferio con grandes potencias forestales como son los países del norte de Europa o como pueden ser Estados Unidos o Canadá. O incluso países como Francia o la propia España o Portugal en algunos sectores de los productos forestales”.

Una sequía que amenaza los sectores de transporte y energético

Por otra parte, distintos países del continente, como Alemania, Austria y Francia, se enfrentan a una sequía en la actualidad que perjudica el transporte por vías navegables, lo que también tendrá un impacto negativo en la economía europea. Esto ya lo había advertido la Comisión en un estudio reciente.

“Los grandes ríos, como pueden ser el Rin, el Danubio y otros, son grandes avenidas de transporte por vía fluvial. Representan una parte importantísima del sector de transporte, sobre todo de mercancías. Al bajar el nivel de esos ríos, eso afecta a la cantidad de transporte que está disponible; a lo mejor no tanto al nivel al número de barcos que pueden manejarse, pero sí definitivamente a nivel de carga. Entonces eso encarece el coste del transporte”, apunta Rodríguez.

Otro sector afectado es el energético. Muchas centrales nucleares están construidas justamente a las orillas de los ríos para aprovechar el cauce para refrigerarse. Con la bajada del nivel del agua, ese proceso se interrumpe.

“En varios países, sobre todo en la ribera del Danubio, según hemos visto en los últimos días, han tenido que parar varios reactores nucleares, lo que afecta a la producción de electricidad”.

Aunque aún no se han producido cortes de electricidad, las autoridades nacionales de algunos países han hecho llamamientos a la población y a las industrias a reducir el consumo, especialmente en horas nocturnas, ya que las energías renovables todavía no permiten compensar las bajadas de producción de la red de centrales atómicas.

* En Noticias ONU

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Un comentario en «Negar la realidad no la hace desaparecer: olas de calor, incendios y sequías irán en aumento»

  1. Julia Martí y Eduard Alzina, portavoces de Revueltas de la Tierra «Ante el desastre no esperaremos las buenas palabras e intenciones de las instituciones» (Jesús Rodríguez, Directa)
    El 30 de junio los Mossos d’Esquadra y la Guardia Civil realizaron una operación contra cuatro personas que habían asistido a las movilizaciones de Revueltas de la Tierra en abril en la comarca del Bages. Las acusan de daños, desórdenes públicos y pertenencia a grupo criminal. Son las primeras detenciones de este movimiento que promueve la acción directa contra lo que llaman “empresas del desastre”, a las que acusan de llevar al mundo hacia el abismo por un interés meramente lucrativo. Señalan el oligopolio de la energía fósil, pero también el de las macrorenovables, la agroindustria, el complejo de la aviación, la especulación inmobiliaria y proponen una forma de confrontarse con que escale el conflicto para que deba hablarse, para ponerlo en el centro del debate público. En la década de la angustia climática y del colapso han germinado espejándose en otras propuestas de lucha similares, como es el caso de Soulèvements de la Terre en el Estado francés, una organización que el gobierno de Emmanuel Macron trató de ilegalizar, pero la justicia lo impidió. Entrevistamos a dos de sus portavoces, para hablar de la actualidad, de la matriz ideológica que las empuja y del futuro del movimiento.
    «Nos parece indignante que Mossos d’Esquadra o la Guardia Civil estén acusando de criminal a quien defiende la vida, quien está intentando que el territorio sea para vivir y para habitarlo»
    Los Mossos dicen que sólo aplican la ley, pero después no tienen ningún miramiento para relacionarse con empresas israelíes.
    Hay políticos que se toman fotografías con la memoria de Salvador Puig Antich y al mismo tiempo aplican la represión contra los activistas de Revoltes de la Terra.
    El capitalismo es capaz de cooptar y adaptarse a cualquier cosa. En los años setenta, los movimientos ecologistas en Europa fueron muy radicales, en Alemania no hay centrales nucleares porque hubo una oposición muy fuerte con acciones de todo tipo. Lo que venimos a hacer tampoco es tan novedoso, estamos retomando algo que había pasado, pero el proceso ha sido de deslegitimar la acción directa. Lo que podríamos decirle a esta clase política es que han perdido los principios y valores que tenían. Por mucho que puedan defender a Puig Antich, si estuviera vivo ahora estaría en contra de ellos, y de algún modo los herederos de Puig Antich somos la gente que luchamos y no la gente que está en el Govern haciendo políticas para enriquecer a los de siempre. Reivindicamos que venimos de un legado histórico de luchas y adaptamos el legado a las formas que creemos que son válidas y útiles, innovando en las que podemos.
    «El capitalismo ha entrado en la agricultura y otros sectores productivos para maximizar los beneficios»
    «La existencia de colectivos en el Empordà, en el País Valenciano, en Menorca que replican la propuesta de dinámica de lucha de Revoltes ya es una victoria»
    «El interés de la clase trabajadora no es sólo el derecho al salario, sino también tener agua limpia o capacidad de alimentarse»…
    https://directa.cat/davant-del-desastre-no-esperarem-mes-les-bones-paraules-les-bones-intencions-de-les-institucions/

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