Los Riesgos de la «Justicia americana» por las Armas
Atacar militarmente a un gobierno, por criticable que pueda ser, presenta tres problemas fundamentales que suelen ignorarse en el calor del discurso
• El Vacío de Poder: La historia reciente (como en los casos de Libia o Irak) demuestra que derrocar a un «gobierno indefendible» no garantiza un «gobierno mejor». A menudo, el colapso de las instituciones estatales da paso a guerras civiles, extremismo y un sufrimiento humano mucho mayor que el que se intentaba remediar.
• La Doble Vara de Medir: ¿Quién decide qué gobierno es lo suficientemente malo para ser atacado? Generalmente, son las potencias militares quienes eligen sus objetivos basados no solo en la moral, sino en intereses estratégicos, energéticos o geográficos. Esto convierte la «intervención humanitaria» en una herramienta de hegemonía.
• El Costo Humano: Las bombas no distinguen entre el dictador y el ciudadano oprimido. Un ataque militar destinado a «liberar» a un pueblo suele comenzar destruyendo su infraestructura, sus hogares y la vida de los civiles que supuestamente se quiere salvar. Jorge Izquierdo Martínez
