La fiesta de la pelota vasca no da tregua
Unai Laso y Jon Ander Albisu. Foto de Aitor Karasatorre. FOKU. Berria Egunkaria
Por Mikel Castrillo Urrejola*
Los fines de semana suelen estar repletos de eventos deportivos de masas. No hay deporte que no celebre partidos de sus campeonatos correspondientes, pero la atención mediática se la llevan los mismos de siempre: todos aquellos que se han convertido en un auténtico negocio gracias a los ingresos que generan y que los convierten en deportes de masas. Son los que van más allá de la profesionalización. No es necesario que los enumere porque están en la mente de todos.
Pero hay otros que, sin ese eco mediático, desde la humildad que supone saber que no van a ser portada de grandes periódicos ni grandes cadenas de televisión, cada semana ahí están, con sus seguidores que también vibran en las canchas donde se practican y en los que el aire que se respira probablemente sea más limpio.
Uno de esos deportes es la pelota vasca, que tiene una actividad frenética todos los fines de semana con partidos en todas sus categorías, pero el pasado domingo era uno de esos días que estaba marcado en su calendario, de los que la afición lleva esperando varias semanas. Después de cuatro meses de campeonato, llegaba la gran final del mano parejas, que es el torneo más largo dentro del calendario de la pelota a mano.
A lo largo del campeonato hay partidos que no tienen la afluencia de público que la afición a la pelota desearía, pero hay otro muchos en los que la grada es un hervidero de gente, no cabiendo un alfiler, son esos partidos que los pelotazales están esperando con expectación, porque saben que les va a deparar algo diferente, que no dudan que en algo va a suceder en la cancha, que alguno de los pelotaris sacará alguna genialidad de la chistera que pondrá la grada patas arriba. Y no quiero dejar en el tintero, que dentro del ambiente que rodea los partidos si algo hay que destacar es la importante presencia de chavalas y chavales, un factor fundamental, porque sin juventud, no hay futuro, y menos para el deporte de la pelota.

Y para ambiente, el de las finales de los diferentes campeonatos de pelota; vienen a ser la eclosión de pasión y emociones en un deporte que al día siguiente va a ser tema de conversación entre los aficionados, y eso es lo que ha sucedido el domingo pasado en el Nafarroa Arena, en un lleno a rebosar, se dieron cita alrededor de 3.000 personas para ver la final del campeonato mano parejas, en un partido que no defraudó a la afición pelotazale.
Las dos parejas que llegaron a la final, Laso-Albisu y Altuna III-Ezkurdia, hicieron vibrar a los asistentes y a los que tuvimos la oportunidad de poder ver el partido por televisión. Los entendidos nos han diseccionado el partido, las estrategias de cada una de las parejas, sobre todo de la ganadora, Laso-Albisu, porque delante de ellos tenían nada más y nada a menos que a Altuna III-Ezkurdi, dos pelotaris de una grandísima calidad, que ya son historia de la pelota, porque están en lo alto del palmarés. El marcador no dejó dudas, Laso-Albisu se impusieron por 22-16 a Altuna III-Ezkurdia en un partido trabajado, basado en la fuerza, luchando y sufriendo en cada tanto, porque en estos partidos ni hay tregua ni se la espera.
Si algo tiene este deporte es la cercanía entre el público y los pelotaris, no tanto porque la distancia entre la cancha y la grada sea pequeña, sino por la conexión existente entre el aficionado y el pelotari, algo que no se ve en otros deportes.
La línea que separa la gloria y el fracaso es tan fina que no es la primera vez que en un partido el triunfo o el fracaso se ha reducido a un pequeño detalle, y en una final se convierte en una losa para quien ha errado. Pero en las finales de pelota, y la del pasado domingo no ha sido una excepción, quienes cargan con la derrota salen con la cabeza alta, derrota no es sinónimo de fracaso, y ahí está el trato que recibieron Altuna III-Ezkurdia después del partido por parte de sus seguidores que los recibieron como si se hubieran enfundado la txapela. Una forma diferente de entender el ganar o perder, no visto desde el prisma del éxito o fracaso.
Termina un campeonato y empieza otro, ha terminado el campeonato mano parejas y ya está en marcha el campeonato manomanista, que empieza este fin de semana, donde solo un pelotari logrará pisar el Olimpo de la pelota. Así que no queda más que decir que continué la fiesta de la pelota.
⇒ La pelota vasca: Identidad y espectáculo
Comparte, tus amig@s lo agradecerán…
Mastodon: @LQSomos@; Friendica: Loquesomos;
UpScrolled: @LQSomos; Telegram: LoQueSomosWeb;
Bluesky: LQSomos; Twitter: @LQSomos;
Facebook: LoQueSomos; Instagram: LoQueSomos;
WhatsApp: LoQueSomos; Youtube: @LoquesomosAudiovisual
