El humo no lo oculta todo: bulos y negacionismo en la peor ola de incendios
Por Iñaki Alrui*
La devastación de los incendios forestales que asola la Península Ibérica no solo deja un rastro de cenizas y destrucción, sino que ha reavivado un fenómeno igualmente dañino: la proliferación de bulos y desinformación en redes sociales y en el discurso público. Estas narrativas falsas, a menudo impulsadas por intereses políticos y acercándose al negacionismo climático, ocupan el espacio de la información veraz, generan confusión y desvían la atención de las verdaderas causas y soluciones ante la crisis climática.
Uno de los perores ejemplos en estos días es el Partido Popular, que está profundizando en su estrategia de acercamiento a la táctica de la extrema derecha (Al fin y al cabo su hábitat natural), copiando el discurso negacionista de VOX, y lo hace adoptando posturas cercanas al negacionismo climático en el peor momento de la temporada de incendios. Esta deriva se hace evidente en las palabras de Ester Muñoz, la portavoz del PP en el Congreso, que negó la evidencia científica al calificar de ‘mantra’ la relación entre calentamiento global y fuegos, o en las de Isabel Díaz Ayuso, que, pese a lo que establece la ley, alimentó la falsa creencia de que no se permite limpiar los montes.

El bulo de la «limpieza» del monte y la falsa prohibición
Una de las afirmaciones falsas que más ha calado entre la población es que la normativa, supuestamente impulsada por la Agenda 2030 o movimientos ecologistas, prohíbe «limpiar» los montes. Sin embargo, esta narrativa es categóricamente falsa. La Ley de Montes de 2003, aprobada por el PP, no solo no prohíbe la gestión forestal, sino que «exige a las comunidades autónomas la aprobación de planes de prevención de incendios, que en la práctica incluyen la gestión sostenible de los montes mediante retirada de restos, desbroces, podas y otras medidas».
Los expertos insisten en que el verdadero problema es la corresponsabilidad. Como explica Cristina Montiel Molina, catedrática de Análisis Geográfico Regional y directora del Grupo de Investigación Geografía, Política y Socioeconomía Forestal de la UCM: «lo que no siempre se dice es que más del 70% de los montes en nuestro país son de titularidad privada, es decir, hablamos de un asunto de corresponsabilidad de los propietarios». La legislación establece que son los dueños de los terrenos quienes deben mantenerlos, y en caso de no hacerlo, los ayuntamientos tienen la obligación de exigírselo.
Teorías de la conspiración: recalificación, renovables y el espejismo del «terrorismo incendiario»
Junto al mito de la limpieza, circulan otras teorías sin base. Una de las más recurrentes es que los incendios son provocados con el objetivo de recalificar los terrenos quemados para instalar plantas fotovoltaicas o desarrollar proyectos urbanísticos. Esta afirmación también es falsa. La ley de montes prohíbe el cambio de uso de los terrenos forestales durante al menos 30 años después de un incendio .

El rumor de la existencia de un «terrorismo incendiario» o mafias organizadas también ha sido desmentido por la Fiscalía en reiteradas ocasiones. Aunque la mayoría de los incendios tienen origen humano, estos suelen estar relacionados con negligencias, prácticas agrícolas o ganaderas, y en un pequeño porcentaje, con actos de piromanía, no con grandes conspiraciones . Sin embargo, dirigentes del PP como el presidente de la Generalitat valenciana, Juanfran Pérez Llorca, han alimentado esta narrativa al hablar de «atentados medioambientales».
La desinformación y el negacionismo como estrategia política
El análisis de estos bulos revela una clara intencionalidad política. Como señala un artículo de Alexandre López-Borrull, Profesor Estudios Ciencias de la Información y la Comunicación, «la desinformación no se limita a un error en la información, sino que a menudo tiene una intencionalidad política. Las mentiras actúan como armas discursivas». Este fenómeno se ha visto amplificado por declaraciones de líderes políticos que, buscando desviar responsabilidades, cuestionan el consenso científico sobre el cambio climático.
Mientras el Gobierno, deprisa y corriendo, urge a un pacto de Estado contra la emergencia climática, desde el PP se tilda la propuesta de «ideológica» o se ironiza sobre su urgencia. Esta postura contradice la evidencia: según datos de Greenpeace, el 71,4% de los grandes incendios de 2025 ocurrieron durante olas de calor, y las emisiones de CO₂ por incendios en España alcanzaron ese año un récord histórico. La organización ecologista alerta de que «el cambio climático agrava los incendios y estos a su vez contribuyen a la emisión de CO₂, agravando el cambio climático», creando un círculo vicioso.

Apagar el fuego de la desinformación
Los expertos coinciden en la necesidad de atajar este fenómeno. Al igual que se invierte en prevención forestal, se requiere una apuesta firme por la educación mediática, la presencia activa de expertos en el debate público y una mayor responsabilidad por parte de las plataformas digitales para frenar la propagación de bulos. La recomendación para la ciudadanía es clara: desconfiar de las explicaciones demasiado simples y buscar información contrastada en fuentes oficiales, como los servicios de emergencia o los medios de comunicación con rigor periodístico. Porque, como bien advierten los verificadores, «la desinformación corre más que el fuego» , y sus consecuencias, alimentadas por el negacionismo político, pueden ser igual de devastadoras para la cohesión social y la toma de decisiones informadas.
* Miembro de la Asamblea de Redacción de LQSomos.
Más artículos del autor
@InakiAlo
Comparte, tus amig@s lo agradecerán…
Mastodon: @LQSomos@; Friendica: Loquesomos;
UpScrolled: @LQSomos; Telegram: LoQueSomosWeb;
Bluesky: LQSomos; Facebook: LoQueSomos;
Instagram: LoQueSomos; WhatsApp: LoQueSomos;
Youtube: @LoquesomosAudiovisual
