Minerales críticos: La riqueza del siglo XXI que enciende conflictos y esperanzas

Minerales críticos: La riqueza del siglo XXI que enciende conflictos y esperanzas

Rocas con contenido de cobre, cobalto y níquel en una mina de Australia occidental.
©Unsplash/Paul-Alain Hunt

Por Selodi Gasan Adie*

El litio de los teléfonos móviles, el cobalto de los vehículos eléctricos y el níquel de las baterías renovables se han convertido en el nuevo «oro del siglo XXI». Sin embargo, su imparable demanda global revela una profunda paradoja: mientras son esenciales para la transición energética y el desarrollo tecnológico, su extracción descontrolada está financiando guerras, violaciones de derechos humanos y devastación ambiental en diversas regiones del planeta.

Así lo ha advertido Rosemary DiCarlo, subsecretaria general de la ONU para Asuntos Políticos, durante una sesión urgente del Consejo de Seguridad dedicada a analizar los riesgos ocultos detrás de la fiebre por estos recursos. Solo en 2023, el comercio de minerales críticos movió 2,5 billones de dólares, equivalente al 10% del comercio mundial, y se espera que su demanda se cuadruplique para 2040.

Cobalto, esencial para la fabricación de baterías.

Una maldición convertida en combustible para la guerra

«Estos recursos pueden sacar a países de la pobreza, pero su extracción irresponsable está alimentando guerras y abusos», alertó DiCarlo. El caso más emblemático es la República Democrática del Congo (RDC) , que produce el 70% del cobalto mundial. Según informes de la ONU, grupos armados como el M23 obtienen más de un millón de dólares mensuales de la minería ilegal en zonas ricas en minerales, perpetuando un ciclo de violencia e inestabilidad que debilita la gobernanza local.

El fenómeno, sin embargo, no se limita a África. En Myanmar, la minería ilegal de tierras raras, esenciales para imanes de alta tecnología, financia a grupos armados en medio del conflicto interno. En Ucrania, la guerra ha paralizado el potencial de sus reservas de titanio y litio. Mientras tanto, en América Latina, el llamado «triángulo del litio» (Argentina, Bolivia y Chile) enfrenta crecientes tensiones sociales, con comunidades indígenas que denuncian desplazamientos y contaminación de acuíferos debido a la explotación.

Mina controlada por el grupo armado del M23, en la República Democrática del Congo

La propuesta de la ONU: Un pacto global por una minería justa

Ante este panorama, la ONU instó a la comunidad internacional a adoptar medidas urgentes para romper el vínculo entre minerales y conflicto, y convertir estos recursos en un motor de desarrollo. Las tres prioridades presentadas son:

Extracción con justicia social: Fortalecer instituciones locales para que las comunidades, especialmente indígenas, participen en las decisiones y reciban beneficios directos, evitando patrones de explotación laboral y daño ambiental.

Trazabilidad y transparencia: Crear sistemas globales para rastrear el origen de los minerales, similar al Proceso de Kimberley que certifica diamantes libres de conflicto, y fomentar el diálogo entre países productores y consumidores (como EEUU, UE y China).

Diplomacia preventiva: Incluir la gestión de recursos naturales en los acuerdos de paz y reforzar el papel de los paneles de expertos de la ONU para investigar y sancionar el comercio ilícito.

Luces de esperanza en medio de la tormenta

A pesar de los riesgos, DiCarlo subrayó que los minerales críticos representan una «oportunidad histórica» si se gestionan bien. Puso como ejemplos a Chile, que ha logrado acuerdos con comunidades indígenas para la explotación de litio con estándares ambientales; Noruega, que transformó sus ingresos petroleros en un fondo para energías renovables; y Ruanda, que redujo el contrabando mediante certificaciones digitales y cooperación regional.

«No podemos permitir que la transición energética repita los errores de la era del petróleo, donde la riqueza de unos pocos dejó miseria y conflicto a su paso», sentenció DiCarlo. El mensaje al Consejo de Seguridad fue claro: actuar ya para que los minerales críticos sean una fuerza para el bien y no para la guerra.

La ONU prepara una cumbre global en 2027 para establecer un marco vinculante sobre minería responsable. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con atención, consciente de que, como dijo DiCarlo, «el futuro no se escribe solo con códigos informáticos o paneles solares, sino con cómo obtenemos los materiales que los hacen posibles». La pregunta crucial es si serán una maldición o una bendición para las generaciones futuras.

* Con información de Noticias ONU

Comparte, tus amig@s lo agradecerán…
Mastodon: @LQSomos@nobigtech.es; Friendica: Loquesomos;
UpScrolled: @LQSomos; Telegram: LoQueSomosWeb;
Bluesky: LQSomos; Twitter: @LQSomos;
Facebook: LoQueSomos; Instagram: LoQueSomos;
WhatsApp: LoQueSomos;

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.