El progreso contra el sida, en jaque. 3000 adolescentes contraen el virus cada semana en África
Un técnico de laboratorio realiza una prueba de detección del VIH en un centro médico de Hayatabad, en el distrito de Peshawar (Paquistán). © WHO/Asad Zaidi
Por Selodi Gasan Adie
ONUSIDA alerta que los recortes presupuestarios son «la perturbación más grave» en la historia de la lucha contra el VIH. La caída de fondos, especialmente de EEUU, amenaza con revertir décadas de avances mientras la prevención se desploma y 3000 adolescentes contraen el virus cada semana en África.
El panorama de esperanza que se había dibujado en la lucha contra el sida durante los últimos quince años se enfrenta hoy a su mayor amenaza. Los recortes presupuestarios sin precedentes en la ayuda internacional, especialmente la que provenía de Estados Unidos, están haciendo tambalear los cimientos de la respuesta global al VIH, según un contundente informe presentado este pasado viernes por ONUSIDA.
La agencia de la ONU advierte que la contracción de los financiamientos está desorganizando los sistemas de prevención, debilitando el acceso a tratamientos y creando las condiciones propicias para un resurgimiento de la epidemia. «No hay duda de que se trata de la perturbación más grave de la respuesta al VIH desde que el mundo se unió para luchar contra esta enfermedad», declaró Winnie Byanyima, directora ejecutiva de ONUSIDA, al presentar el informe. «Los recortes presupuestarios, combinados con la reducción del espacio cívico y la creciente criminalización de las poblaciones marginadas, se han conjugado para crear la tormenta más grande que la respuesta al VIH haya conocido jamás».

La prevención, la primera víctima
El impacto es brutal y se siente en todas las áreas críticas. Los programas de prevención, ya insuficientemente financiados (representaban solo el 11% del gasto mundial en 2024), están entre los más golpeados. En algunos países, los fondos destinados a la compra y distribución de preservativos han caído más del 90%. Asimismo, el uso de la PrEP, el tratamiento preventivo que ha sido una herramienta clave contra el virus, retrocedió un 38% entre 2024 y 2025 en los 62 países que reportaron sus datos a la agencia.
Este colapso en la prevención llega en un momento crítico. ONUSIDA revela una cifra alarmante: cada semana, 3000 adolescentes y mujeres jóvenes contraen el VIH en África subsahariana. Esta realidad evidencia las persistentes dificultades para proteger a las poblaciones más expuestas y el altísimo costo humano de la falta de inversión.
Progresos frágiles y riesgo de reversión
La advertencia de ONUSIDA resuena con especial fuerza porque se produce tras un período de avances considerables. Según el informe, las muertes relacionadas con el sida han retrocedido un 56% entre 2010 y 2025, pasando de 1,3 millones a 570.000. Las nuevas infecciones anuales también han disminuido un 43%, situándose en 1,2 millones. Actualmente, 32,1 millones de personas (el 78% de los 40,9 millones que viven con el VIH) tienen acceso a un tratamiento antirretroviral que les salva la vida.
Sin embargo, estos logros son frágiles y peligrosamente dependientes de la ayuda externa. Casi nueve millones de personas aún no reciben tratamiento. En regiones como África occidental y central, los financiamientos internacionales aseguran alrededor del 90% de los programas de tratamiento contra el VIH. La caída de estos fondos, advierte la agencia, conlleva un creciente riesgo de interrupción de los tratamientos, lo que mecánicamente se traduciría en un aumento de las muertes y nuevas infecciones.
«Si no actuamos, corremos el riesgo de aniquilar décadas de progreso duramente ganado», sentenció Byanyima.
La deuda externa, un obstáculo para el relevo
El informe subraya que, aunque algunos países buscan reducir su dependencia externa (la proporción de recursos nacionales dedicados al VIH ha pasado del 28% en 2010 al 52% en 2024), la crisis de la deuda limita severamente su margen de maniobra. Actualmente, 28 países africanos dedican más recursos al pago de su deuda que al gasto en salud pública. Desde enero de 2025, más de 54 países se han comprometido a aumentar su financiamiento nacional, pero el contexto presupuestario sigue siendo extremadamente ajustado.
En medio de este sombrío panorama, ONUSIDA señala algunas señales alentadoras, como los nuevos compromisos financieros anunciados por Estados Unidos y por el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, que podrían facilitar una transición más ordenada hacia una financiación nacional sostenible.
Este dramático informe llega apenas días antes de una cita crucial. El 22 y 23 de junio, la Asamblea General de las Naciones Unidas celebrará una reunión de alto nivel para adoptar una nueva declaración política sobre el VIH. Este encuentro se perfila como la última gran oportunidad para establecer una hoja de ruta internacional que permita cumplir con el objetivo de poner fin al sida como amenaza para la salud pública para 2030.
El tiempo se agota. Los recortes actuales no solo frenan el progreso, sino que amenazan con hacerlo retroceder décadas. La comunidad internacional tiene ante sí la responsabilidad de responder a esta tormenta perfecta, o de lo contrario, los avances de 15 años podrían desvanecerse, dejando a millones de personas en la vulnerabilidad y el riesgo.
* Con información de Noticias ONU
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