La presencia insolente del «Osario de los Fusilados» en el cementerio de Madrid
Por Turón Valle*
Javier Jara, actual presidente de la Asociación Histórica Cementerios, nos guía entre las tumbas del cementerio católico de la Necrópolis del Este de Madrid hasta el llamado «Osario de los Fusilados». Este se exhibe como una presencia insolente que se niega a desaparecer y que se siente «malquerida», insepulta entre basuras por aquellos que le niegan la existencia.
¿Qué tienen que esconder quienes niegan a los muertos? ¿Habrá que recuperar a Sófocles para escribir tragedias?
En el año 2017, Javier Jara y la presidenta de la Asociación de Cementerios, que se encontraban de visita por la zona de la Necrópolis del llamado Cementerio de la Almudena, se enteraron, a través de uno de los trabajadores del cementerio, de la existencia de un osario al aparecer restos humanos en el lugar. Esta situación negaba la versión dada por la anterior corporación del PP del Ayuntamiento de Madrid y por la anterior empresa Funespaña, que afirmaba que ya no existían osarios en la Necrópolis, ya que todos los restos de los osarios que existían, tanto en la zona civil como en la católica, habían sido llevados e incinerados en el cementerio de Carabanchel en los años 90. Supuestamente, entre ellos también estaban los 3000 fusilados en Madrid entre los años 1939 y 1944, tras el golpe de Estado franquista.
Desde la Asociación de Cementerios se pusieron en contacto con la nueva corporación madrileña de Manuela Carmena, que había ganado las elecciones municipales de 2015 y acababa de remunicipalizar el cementerio después de 24 años de gestión mixta, ya que en 1992 el alcalde del PP, Álvarez del Manzano, vendió el 49 % de las acciones municipales por 100 pesetas a Funespaña (Mapfre).
Javier Jara, como secretario de la Asociación de Cementerios, escribió una carta a Fernando Sánchez, gerente de la Empresa Municipal de Servicios Funerarios y Cementerios de Madrid, y se reunieron en el Ayuntamiento de Madrid con Txema Urquizo y Mauricio Valiente, tercer teniente de alcalde y responsable de Memoria Histórica con el gobierno de Carmena, para ponerse a su disposición, facilitar y colaborar en las medidas y actuaciones que se pudieran dar ante la presencia de restos humanos en los osarios que, según la anterior corporación municipal del PP, ya no existían.
Corría junio de 2017. El primer osario fue construido en el año 1884, y el segundo, como ampliación, en 1925. Hoy corre julio de 2026, y negar memorias sigue despertando a los muertos.
Por nuestra parte, pueden estar tranquilos: no se lo hemos contado a nadie, ni lo vamos a hacer.
asociacionhistoricacementerios@gmail.com
* Miembro de la Asamblea de Redacción de LQSomos.
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