30 de marzo, 1926: nace el poeta brasileño Thiago de Mello
Por Daniel Alberto Chiarenza
Estatutos del Hombre: hacia un nuevo pacto social humanista
Amadeu Thiago de Mello nació en Barreirinha (Manaos), Amazonas, Brasil, en un hogar de campesinos y pronto pudo mostrar sus dotes de poeta.
En 1958 dirigió el Departamento de Historia y Documentación de la Secretaría de Cultura de Río de Janeiro.
Desde 1959 hasta 1964 fue agregado cultural, primero en Bolivia y luego en Chile, donde conoció a Pablo Neruda. Despues del golpe militar de 1964, regresó a su país, incorporándose a la lucha contra el régimen. En varias oportunidades fue detenido.
En 1967 integró el jurado de poesía del premio Casa de las Américas, en Cuba.
En 1970 debió abandonar Brasil por motivos políticos, radicándose entonces en Chile, donde dirigió el Departamento de Comunicación Visual en el Instituto de Reforma Agraria. Luego, viajó por Argentina, Francia y Portugal. Estuvo asilado en la, entonces, República Federal Alemana.
Al finalizar el régimen militar, volvió a Barreirinha, su pueblo natal.
Thiago de Mello es hermano del músico Gaudêncio de Mello.
Obra poética: Silêncio e palavra (1951), Narciso cego (1952), A lenda da rosa (1955), Vento Geral (1960), Faz escuro mas eu canto (1965), A canção do amor armado (1966), Poesía comprometida com a minha e a tua vida (1975), Os Estatutos do Homem (1977), Horóscopo para os que estão Vivos (1984), Mormaço na Floresta (1984), Num Campo de Margaridas (1986), De uma Vez por Todas (1996).
En prosa: A Estrela da Manhâ (1968), Arte e Ciência de Empinar Papagaio (1983), Manaus, Amor e Memória (1984), Amazonas, Pátria da Água (1991), Amazônia —A Menina dos Olhos do Mundo- (1992), O Povo sabe o que Diz (1993), Borges na Luz de Borges (1993).
Pese a que Thiago de Melo es uno de los poetas brasileños más importantes de su generación y de más influencia entre los escritores jóvenes de su país, “Canto de amor armado” es el primero de sus libros que tradujeron íntegramente al castellano. Las versiones de Pablo Neruda, Enrique Lihn, Armando Uribe Arce, Oswaldo Rodrigues, Mario Benedetti, Santiago Kovadloff y el propio Thiago, mantiene el atractivo fundamental de esta poesía: la plenitud y el vital optimismo de su propuesta de liberación y el colorido esencial de su lenguaje y su imaginación.
Los estatutos del hombre
Artículo 1.
Queda decretado que ahora vale la vida,
que ahora vale la verdad,
y que de manos dadas
trabajaremos todos por la vida verdadera.
Artículo 2.
Queda decretado que todos los días de la semana,
inclusive los martes más grises,
tienen derecho a convertirse en mañanas de domingo.
Artículo 3.
Queda decretado que, a partir de este instante,
habrá girasoles en todas las ventanas,
que los girasoles tendrán derecho
a abrirse dentro de la sombra;
y que las ventanas deben permanecer el día entero
abiertas para el verde donde crece la esperanza.
Artículo 4.
Queda decretado que el hombre
no precisará nunca más
dudar del hombre.
Que el hombre confiará en el hombre
como la palmera confía en el viento,
como el viento confía en el aire,
como el aire confía en el campo azul del cielo.
Parágrafo único:
El hombre confiará en el hombre
como un niño confía en otro niño.
Artículo 5.
Queda decretado que los hombres
están libres del yugo de la mentira.
Nunca más será preciso usar
la coraza del silencio
ni la armadura de las palabras.
El hombre se sentará a la mesa
con la mirada limpia,
porque la verdad pasará a ser servida
antes del postre.
Artículo 6.
Queda establecida, durante diez siglos,
la práctica soñada por el profeta Isaías,
y el lobo y el cordero pastarán juntos
y la comida de ambos tendrá el mismo gusto a aurora.
Artículo 7.
Por decreto irrevocable
queda establecido
el reinado permanente
de la justicia y la claridad.
Y la alegría será una bandera generosa
para siempre enarbolada
en el alma del pueblo.
Artículo 8.
Queda decretado que el mayor dolor
siempre fue y será siempre
no poder dar amor a quien se ama,
sabiendo que es el agua
quien da a la planta el milagro de la flor.
Artículo 9.
Queda permitido que el pan de cada día
tenga en el hombre la señal de su sudor.
Pero que sobre todo siempre
el caliente sabor de la ternura.
Artículo 10.
Queda permitido a cualquier persona,
a cualquier hora de la vida,
el uso del traje blanco.
Artículo 11.
Queda decretado, por definición,
que el hombre es un animal que ama,
y que por eso es bello,
mucho más bello que la estrella de la mañana.
Artículo 12.
Decrétase que nada estará obligado ni prohibido.
Todo será permitido.
Inclusive jugar con los rinocerontes,
y caminar por las tardes
con una inmensa begonia en la solapa.
Parágrafo único:
Sólo una cosa queda prohibida:
amar sin amor.
Artículo 13.
Queda decretado que el dinero
no podrá nunca más comprar
el sol
de las mañanas venideras.
Expulsado del gran baúl del miedo,
el dinero se transformará en una espada fraternal,
para defender el derecho de cantar
y la fiesta del día que llegó.
Artículo final.
Queda prohibido el uso de la palabra libertad,
la cual será suprimida de los diccionarios
y del pantano engañoso de las bocas.
A partir de este instante
la libertad será algo vivo y transparente,
como un fuego o un río,
o como la semilla del trigo,
y su morada será siempre
el corazón del hombre.
Thiago de Mello (Traducido por Pablo Neruda)
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