21D-Extremadura: la desesperanza es dejar el terreno libre a la barbarie
Por Mamen Muñoz
No soy natural de Extremadura, por asuntos laborales vine a vivir a un pueblo de Cáceres hace 35 años, aquí sigo, seguiré, ahora es también mi tierra…
Desde hace diecisiete años decidí dar el paso de implicarme de lleno en la política local, creo que es una forma más de hacerse escuchar, pero sobre todo de crear colectividad que interpele a los políticos. Afiliada desde entonces a Izquierda Unida (IU) e involucrada en diversas plataformas, sigo de forma involucrada el día a día de la política a todos niveles. Ahora, con la convocatoria de elecciones en Extremadura de nuestra presidenta regional María Guardiola por razones puramente electorales, muchas y muchos sentimos una gran alarma al ver los cambios que se nos vienen encima.
El PsoE ha gobernado en Extremadura desde el comienzo de la autonomía hasta 2011, en que el PP gobernó esa legislatura 2011-2015 sin mayoría absoluta. Eso ocurrió porque IU no quiso dar sus tres votos para que siguiera gobernando el PsoE. IU actuó así al conocer de cerca el cortijo en que PsoE había convertido la Junta de Extremadura, y de la deriva ideológica demostrada en atrocidades como el cambio de la Ley del Suelo, aprobada mano a mano por PsoE y PP en 2010, pensada para dar legalidad al complejo turístico de lujo Isla de Valdecañas, que ocupaba un área protegida. Con esos antecedentes, la militancia extremeña de IU fue llamada a consulta para adoptar una decisión: acabar con el chiringuito del PSOE (que es la misma mierda que el PP), o apoyarles para no romper con el mantra de que no entrara el PP al gobierno, porque IU no podía dar esa imagen como exigían desde la coordinación general con Cayo Lara; hecha la consulta, IU-Extremadura votó en un 75% por abstenerse en la investidura, dejando gobernar al PP; era un voto de castigo que se merecía el PsoE. El intento de dignificar la política tuvo pocos resultados; los dos grandes partidos siguieron siendo lo mismo; seguramente lo que ocurre es que no tienen arreglo.

En 2015 volvió PsoE, pero en 2023 entró nuevamente PP con el apoyo esta vez de VOX, quien ha conseguido hacer sus políticas reaccionarias en memoria histórica y en Medio Ambiente, devastadoras, gracias a las conveniencias partidistas de las derechas y fundamentalmente a una coincidencia ideológica bastante significativa entre PP y VOX.
Me cuesta entender cómo las premisas de la izquierda no enganchan a la mayoría de la gente. Se puede pensar que es porque la izquierda no sabe comunicar bien; y también ocurre que, aunque son pocos, tenemos dentro de nuestras filas personajes que son ejemplos de incoherencia y de pequeñas corrupciones, indeseables que han provocado que, injustamente, muchas personas cataloguen a la izquierda como un partido corrupto más, aunque sea por una millonésima parte del mal cometido por otros partidos. También está el trabajo sucio y manipulador de muchos medios de comunicación que, como mínimo, distorsionan la realidad, manejan las mentiras como algo creíble y siempre encubren temas que no convienen a PP-PsoE-VOX para que la información no llegue al pueblo extremeño. Es fácil que lo puedan hacer, porque la transparencia no existe.
Si unimos a los factores anteriores a la mala pedagogía de la izquierda y al hecho de que la sociedad es cada vez más individualista, quizá podamos entender, que no justificar, cómo los valores de izquierdas no calan en la gente. Con esta situación, la coalición Unidas por Extremadura (Podemos, IU y Alianza Verde), tiene pocas perspectivas de poder conseguir una influencia fuerte en la Asamblea de Extremadura, a pesar de que es lo que el pueblo extremeño necesita.
Nunca fue fácil y a pesar de ver las cosas tan duras, muchas vecinas y vecinos hemos hecho campaña electoral por Unidas por Extremadura, porque cualquier voto que haga contrapeso a la ultraderecha es un pequeño paso que puede ayudar en los resultados que se obtengan este domingo.
Cada nueva implicación por parte de personas con valores de izquierdas que trate de influir en la política es un triunfo, porque la misión de la política en democracia es organizar la sociedad según las necesidades que tiene la ciudadanía, y sobre todo lo que intentamos es que la gente se conciencie de lo que está en juego en manos de los políticos, que despierte a la política, que se implique y participe cada cual desde sus posibilidades; y que se acabe de una vez ver la política como algo ajeno, irremediable, para aprender a considerarlo como lo que es: un servicio al pueblo; que aprendamos a exigirles que nos rindan cuentas, que trabajen escuchando a la gente, que salgan de la política los aprovechaos que sólo buscan notoriedad, influencia y beneficios personales; porque hay que reconocerlo y decirlo, que la política funcione de forma tan degradada es en parte culpa de nuestra pasividad y de la falta generalizada de colectivismo.

A modo de rápida reflexión, para las elecciones autonómicas en Extremadura del 21D sugiero tener en cuenta cosas fundamentales:
• La Junta de Extremadura viene relajando los requisitos ambientales y sociales a grandes empresas que quieren instalarse aquí para hacer negocio en Extremadura (turismo de lujo, megaocio, producción energética que ya nos sobra). Si siguen gobernando las derechas/ultraderechas, nuestra región acabará siendo un completo espacio de sacrificio para ganancia de unos pocos y beneficio externo, dejando aquí solamente trabajo precario y Naturaleza esquilmada, biodiversidad rota, futuro cero, esperanza nula de mantener lo que aún nos queda.
El domingo debemos elegir la opción que defiende a nuestra gente y nuestra tierra, Unidas por Extremadura.
• La Junta de Extremadura ha aprobado la primera universidad privada, y formación profesional impartida por empresas, dejando en manos de los negocios la preparación laboral de los jóvenes.
• Si siguen gobernando las derechas/ultraderechas, nuestra región acabará siendo un completo espacio de competitividad donde el que más tiene más posibilidades tendrá de formarse y encontrar su futuro laboral, y quienes menos recursos tienen serán abandonados porque los servicios públicos, entre ellos la educación, que podían ofrecerle formación y después trabajo, habrán quedado muy debilitados.
• A la mayoría social le conviene la defensa de lo público que hace Unidas por Extremadura.
• Quiero que se vuelva a aplicar la Ley de Memoria Histórica, para buscar la reparación de los que fueron asesinados y torturados por sus ideas. Una sociedad avanzada en valores humanos no puede igualar a las víctimas del fascismo con los agresores que murieran a consecuencia de defenderse legítimamente los atacados. El gobierno tiene obligación de ayudar a las familias en el reconocimiento de sus antepasados asesinados para restablecer su memoria y reconocimiento de la lucha social por la que les arrebataron la vida .
• No quiero más ultraderecha propugnando el fascismo.
• No quiero política que eduque a los jóvenes en la crueldad que supone el toreo. No quiero que se den facilidades a la caza como actividad deportiva y de ocio que es, pues ya no necesitamos cazar para sobrevivir como especie. No concibo que la política desproteja espacios naturales llenos de riqueza vulnerable ante la voracidad de los negocios, dejándolos para uso y disfrute de cazadores.
• Quiero una política respetuosa con la Naturaleza y que eduque a los niños y jóvenes en valores de convivencia, colectividad, respeto a los animales, y amor a todo, en lugar de al individualismo, la competitividad, la prepotencia del ser humano y el éxito basado en el dinero.
• No quiero más derecha/ultraderecha gobernando, quiero a Unidas por Extremadura.
• No quiero más religión en las aulas, ni en las festividades de los pueblos. Las diferentes religiones tienen que practicarse en sus ámbitos privados, porque somos un país aconfesional. Cualquier persona de bien que fuera muy religiosa podría entenderlo así. Pero el respeto a la libertad de conciencia sólo estaría garantizado con Unidas por Extremadura.
• Transportes públicos, agricultura, ganadería, industria, energía, agua, todo eso son cuestiones que un gobierno para el pueblo debería regular para que beneficiaran a quien las trabaja, no a ricos propietarios, que se llevan fuera sus ganancias, cotizan fuera en muchos casos, precarizan los empleos y destrozan la Naturaleza a su antojo, con el beneplácito de los políticos que tenemos. Por eso Extremadura necesita un gobierno de izquierdas. Las derechas, y más con las ultraderechas que las convierten en fascismo, sólo trabajan para el capitalismo, contra el pueblo.
Sé que Unidas por Extremadura no ganará las elecciones, pero su fortalecimiento es la única forma que tenemos a nivel institucional de luchar por mejorar las condiciones sociales y ambientales de nuestra región.
Mi voto mañana domingo será para Unidas por Extremadura, y del lunes en adelante pase lo que pase seguiré en la lucha del día a día por la justicia social, por está tierra que también es mía, por Extremadura.
La desesperanza es dejar el terreno libre a la barbarie que se nos echa encima.
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