Ratas, heridas, enfermedades, hacinamiento, sed: el calvario de los niños en Gaza bajo las condiciones del sionismo criminal

Ratas, heridas, enfermedades, hacinamiento, sed: el calvario de los niños en Gaza bajo las condiciones del sionismo criminal

@UNICEF/UNI820856

Por Cecilia Remis*

«Intento limpiar sus heridas pero mi hija grita de agonía […] ningún padre debería tener que ver cómo su hijo se retuerce de dolor por lesiones o se debilita por una diarrea totalmente prevenible”.

Mientras la comunidad internacional centra su atención en las negociaciones de alto el fuego, la vida cotidiana para los más vulnerables en Gaza se ha convertido en una pesadilla de enfermedades, plagas y desesperación. Un informe de UNICEF presentado el pasado viernes en el Palacio de las Naciones en Ginebra pinta un cuadro desgarrador del sufrimiento infantil, atribuible directamente a las condiciones de vida impuestas por el bloqueo israelí.

“Ningún padre debería tener que ver cómo su hijo se retuerce de dolor por lesiones o se debilita por una diarrea totalmente prevenible”, declaró Salim Oweis, portavoz de UNICEF, al presentar testimonios recogidos durante la última semana.

Historias de horror

Entre los relatos, destaca el de Hind, quien no puede dormir desde que una rata mordió a su hija Masa, de cuatro años, mientras dormían. Como muchas familias, se refugian en un edificio donde las aguas residuales se filtran por el techo y los roedores trepan por las tuberías expuestas.

En Gaza, las consecuencias del conflicto han sido desmesuradas para la infancia. Se ha constatado que más de 64.000 niños y niñas han muerto o han resultado heridos. Sus hogares, sus escuelas y los hospitales han sido destruidos, y las familias se han quedado desprotegidas y sin acceso a los servicios esenciales. Más de 56.000 niños y niñas han perdido a uno o a ambos progenitores, mientras que los desplazamientos, la malnutrición y el trauma siguen condicionado todos los aspectos de la vida de la infancia.

Amani intenta limpiar las profundas llagas que cubren la espalda y las piernas de su hija Lemar, de siete años, infectadas por bacterias. Lo hace con el poco agua limpia que consigue, mientras la niña grita de agonía. Abdel Aleem, por su parte, relató que su bebé de ocho meses y su cuñada embarazada fueron mordidos por ratas; los sacos de tierra que colocaron alrededor de su tienda son inútiles, pues los roedores los mastican sin esfuerzo.

Niñas palestinas que caminan cerca de sus tiendas inundadas tras una tormenta, en Jan Yunis, el 28 de diciembre de 2025. (Abed Rahim Khatib/Flash90)

Tres barreras que multiplican la tragedia

El portavoz de UNICEF explicó que la ayuda humanitaria se topa con tres obstáculos críticos:

Ataques mortales: Dos conductores de camiones contratados por la agencia fueron asesinados recientemente en el punto de llenado de agua de Al Mansoura, dejando a más de 250.000 personas sin acceso a esa fuente.

Restricciones a insumos: No se permite la entrada de aceites lubricantes, productos químicos para tratamiento de agua ni repuestos, lo que impide reparar la infraestructura y fuerza una dependencia del costoso y menos eficaz transporte en cisternas.

Acumulación de residuos: Los escombros y la basura se apilan sin control porque no hay espacio accesible para depositarlos, convirtiendo el entorno en un foco infeccioso.

El resultado es devastador: más de la mitad de los hogares reportan enfermedades cutáneas, los casos de diarrea acuosa aguda y desnutrición recurrente se disparan, y todo ello ocurre sin un solo hospital completamente funcional en toda la Franja.

Los altos niveles de malnutrición siguen poniendo en peligro a los niños y niñas de Gaza, y podrían tener consecuencias de por vida para su salud y su bienestar. Por otro lado, los ataques sistemáticos a escuelas –muchas de las cuales sirven de refugio para personas desplazadas internamente– han dificultado gravemente la reanudación de las clases, lo que podría suponer un retraso de años en su educación.

Una mujer palestina lleva a su hijo mientras llora cerca de tiendas de campaña improvisadas después del bombardeo israelí de un campamento de refugiados en la zona de al-Mawasi, al oeste de Rafah, Franja de Gaza, que mató al menos a 21 palestinos, incluidos niños, el 28 de mayo de 2024. Foto: Jehad Alshrafi

Un llamado a la conciencia

“Que esto esté ocurriendo debería ser, para todos, completamente inconcebible”, enfatizó Oweis. UNICEF exige el fin de las restricciones a los materiales necesarios para reparar los sistemas de agua y saneamiento, y el respeto al derecho internacional humanitario para permitir una ayuda segura y sin trabas.

Mientras tanto, padres como Amani siguen luchando contra lo imposible: proteger a sus hijos de una muerte lenta y evitable en medio de las ratas, la sed y las heridas que no cesan de supurar.

* Con información de Noticias ONU

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