Lula da Silva hace historia en Brasil: remontada y cuarto mandato
Por Selodi Gasan Adie
El líder del Partido de los Trabajadores (PT) se impuso en el balotaje con el 51,77% de los votos válidos frente al 48,23% del senador ultraderechista. Con una remontada sin precedentes desde la vuelta a la democracia en 1989, Lula gobernará hasta 2031 y promete regular las plataformas digitales y combatir el negacionismo.
Luiz Inácio Lula da Silva celebró este domingo 25 de octubre su reelección como presidente de Brasil tras imponerse en las urnas al senador Flávio Bolsonaro, hijo y heredero político del expresidente Jair Bolsonaro. Con el 99,9% de las secciones escrutadas, el Tribunal Superior Electoral (TSE) confirmó que el líder del PT obtuvo el 51,77% de los votos válidos (más de 64 millones de sufragios) frente al 48,23% (cerca de 59,8 millones) del candidato del Partido Liberal (PL), una diferencia de más de cuatro millones de papeletas.
El resultado consagra una remontada histórica: Lula había quedado segundo en la primera vuelta del pasado 4 de octubre, cuando Flávio Bolsonaro lo superó con el 47,03% frente al 45,16%. Desde el retorno a la democracia y la votación directa en 1989, ningún candidato había logrado ganar unas elecciones tras perder en primera vuelta. Además, Lula se convierte en el primer presidente elegido cuatro veces en la historia del país. Asumirá su nuevo mandato, el cuarto no consecutivo, el 5 de enero de 2027.
Un triunfo que Lula califica como «derrota del negacionismo»
En su primer discurso tras conocerse los resultados, el mandatario llamó a gobernar sin adversarios. «Yo tengo que gobernar para 215 millones», afirmó, prometiendo tratar a todas las regiones en igualdad de condiciones y dar mayor respeto a las mujeres en las políticas públicas. Asimismo, anunció que se tomará en serio la política de cuidado de los mayores, a quienes calificó como responsables de la existencia de los brasileños.
Habla Lula desde el búnker y la calle así. https://t.co/Rl7dYJ6BTy
— Nacho Lemus (@LemusteleSUR) October 26, 2026
Lula definió la jornada electoral como «una derrota del negacionismo» y «una derrota de la mentira». Confesó que los debates lo dejaban afectado, pese a su larga experiencia, y arremetió contra su rival: «Nunca imaginé que una persona pudiese mentir tanto con tanta desfachatez como si no tuviese dentro de él un poquito de sinceridad», dijo en referencia a Flávio Bolsonaro, a quien calificó como «un representante genuino de los milicianos en este país».
Regulación de redes y soberanía tecnológica
Entre sus principales anuncios para el nuevo período, Lula adelantó que regulará las plataformas digitales y reclamó que los delitos cometidos en internet reciban el mismo trato que el crimen en la vida real. Cuestionó a las empresas que ganan millones en Brasil sin pagar impuestos mientras intentan orientar el voto, y denunció una intromisión externa a través de esas plataformas durante la campaña.
En materia educativa, prometió universalizar la escuela integral hasta el bachillerato y extender a todos los estudiantes de ese nivel el programa Pé-de-Meia, un incentivo para que los jóvenes no abandonen las aulas por trabajar. También anunció una versión universitaria de dicho programa y pidió más matemáticas e ingeniería. «Yo no quiero depender de inteligencia artificial norteamericana. Yo quiero crear una brasileña», advirtió, proponiendo aprovechar la energía renovable del país para atraer centros de datos con la condición de que reserven parte de su capacidad para información brasileña.
El plan apunta a un objetivo mayor: que Brasil deje de ser un país en desarrollo y se convierta en uno desarrollado, con impulso a la economía digital, verde y creativa. «Queremos ser un país central en las decisiones políticas, económicas y en la promoción de la paz», planteó. En materia ambiental, prometió: «Vamos a enseñarle al mundo cómo se tratan las políticas climáticas en este país», y anticipó que este año Brasil logrará por primera vez reducir la deforestación cuatro años consecutivos.
Una jornada electoral marcada por incidentes y prórroga
La jornada estuvo marcada por denuncias del PT sobre irregularidades. El partido denunció que alcaldes opositores recortaron el transporte público en varias ciudades, pese a la norma que exige el 100% de la flota en día de elecciones, con quejas concentradas en São Paulo y Salvador. Ante esta situación, el Supremo Tribunal Federal (STF), a pedido del equipo jurídico de Lula, ordenó una prórroga de dos horas en el horario de votación en todo el país, hasta las 19:00 (hora de Brasilia). En Salvador, la Justicia Electoral ordenó la captura del secretario de Movilidad, Pablo Souza, sospechoso de retirar autobuses para perjudicar al candidato oficialista.
A pesar de los contratiempos, la participación fue superior al 80%, con una abstención del orden del 19%, casi dos puntos menos que en la primera vuelta y el registro más bajo para una segunda vuelta desde 2006. El TSE registró además 1,4 millones de votos en blanco (1,12%) y 2,7 millones nulos (2,12%).
É TETRA ⭐️⭐️⭐️⭐️ https://t.co/A7bS6h2uTY
— PT Brasil (@ptbrasil) October 26, 2026
Celebración popular y reconocimiento regional
Cientos de miles de brasileños colmaron las calles de las principales ciudades del país para celebrar la victoria. En Río de Janeiro, la plaza Cinelandia fue epicentro de los festejos, con jóvenes, fuegos artificiales y una pantalla gigante que seguía el escrutinio. Durante los festejos, militantes del Partido Comunista de Brasil quemaron una bandera estadounidense en alusión a las presiones del gobierno de Donald Trump.
En São Paulo, la avenida Paulista se desbordó de personas frente al edificio de la Fiesp, en un clima de euforia con cánticos de «Olê, olê, olê, olá, Lula». En Salvador, el barrio de Rio Vermelho fue «tomado» por los festejos, y en Brasilia, un «mar de gente» vibró con el anuncio oficial en la Asa Norte. Bahía fue decisiva para la victoria: aportó más de 6,4 millones de votos (71%) en la segunda vuelta.
El eco de la victoria cruzó fronteras. Líderes de América Latina celebraron el cuarto mandato de Lula. La expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner felicitó «primero al pueblo brasileño que hoy protagonizó un auténtico 17 de Octubre electoral» y luego a Lula. El presidente cubano Miguel Díaz-Canel calificó el resultado como una «victoria histórica que garantiza la continuidad del camino de paz, soberanía y justicia social». El expresidente colombiano Gustavo Petro sostuvo que en Brasil «se frenó el avance del fascismo en América Latina», y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, publicó: «Viva la democracia, ganó el pueblo de Brasil». El senador estadounidense Bernie Sanders también felicitó a Lula por lo que describió como una «extraordinaria victoria».
Se ha detenido el fascismo en America Latina en Brasil.
El pueblo brasileño libre logró frenar la avalancha de los bots falsos y el sistema electoral con software público y bien cuidado por la gente evitó fraudes, se salva la justicia social en Brasil y el intento extranjero de quedarse con sus recursos naturales.
Muy bien Lula.
Este es un triunfo para la humanidad y una derrota estratégica para las fuerzas de la oscuridad.
— Gustavo Petro (@petrogustavo) October 26, 2026
Con este resultado, Lula cierra el paso al bolsonarismo en las urnas y consolida un nuevo ciclo de gobiernos progresistas en la región, en un contexto de creciente tensión con Washington y de impulso a la integración latinoamericana.
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