Por 1 dólar invertido en proteger la naturaleza, se gastan 30 en destruirla
Tormenta acercándose a Kuala Lumpur, Malasia. © Unsplash/Nahil Naseer
Por Agencia LQS*
Los flujos financieros perjudiciales para los ecosistemas superan los siete billones de dólares anuales. La mayor parte proviene del sector privado, concentrado en áreas como la energía y la industria. En contraste, la inversión en soluciones que protegen la naturaleza alcanza 220.000 millones de dólares, y casi el 90% procede de fondos públicos.
El mundo invierte miles de millones en proteger la naturaleza, pero al mismo tiempo gastamos billones en actividades que dañan el medio ambiente. Esa es la conclusión principal del informe Estado de la financiación para la naturaleza 2026, que pide un cambio de política importante para ampliar las soluciones que ayudan al mundo natural y, al mismo tiempo, apoyan la economía.
La ONU ha hecho un llamamiento a una reforma financiera generalizada como la forma más poderosa de orientar los mercados mundiales hacia la consecución de un mundo mejor para todos y para nuestro planeta.
La proporción de esta incongruencia no deja lugar a dudas: por cada dólar invertido en proteger la naturaleza, se gastan 30 dólares en destruirla.
Los datos identifican varios actores que producen un daño especialmente grave: los servicios públicos, la industria en general y las empresas de energía y materiales básicos, en particular. Además, ciertos sectores se benefician de subvenciones perjudiciales para el medio ambiente, como los combustibles fósiles, la agricultura, el agua, el transporte y la construcción. En 2023, 7,3 billones de dólares se destinaron a actividades negativas para la naturaleza, desde subsidios a los combustibles fósiles hasta inversiones en sectores de alto impacto como los servicios públicos y la energía. Mientras tanto, sólo 220 mil millones de dólares apoyaron a las soluciones basadas en la naturaleza, y la financiación privada aportó sólo 23 mil millones de dólares.
“Si se sigue el rastro del dinero, se ve la magnitud del reto que tenemos por delante”, afirmó Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en respuesta al informe, contrastando el lento progreso de las soluciones basadas en la naturaleza con las inversiones y subvenciones perjudiciales que, según declaró, están avanzando a pasos agigantados.
“O invertimos en la destrucción de la naturaleza o impulsamos su recuperación, no hay término medio”, dijo.
Además de identificar la magnitud del desequilibrio, los autores del informe presentan una visión de un “gran cambio en la naturaleza”, destacando ejemplos de soluciones que funcionan y son económicamente viables. Entre ellas se incluyen:
• ecologizar las zonas urbanas para contrarrestar los efectos de las islas de calor y mejorar la habitabilidad de los ciudadanos,
• integrar la naturaleza en las infraestructuras viarias y energéticas,
• producir materiales de construcción con emisiones negativas,
El estudio también traza un camino para eliminar gradualmente las subvenciones perjudiciales y las inversiones destructivas en los sistemas de producción y aumentar las inversiones que son “positivas para la naturaleza”.
Para cumplir los objetivos globales de biodiversidad, clima y restauración de la tierra, la inversión en soluciones basadas en la naturaleza, debe aumentar 2,5 veces hasta alcanzar 571 mil millones de dólares anuales para 2030, lo que equivale a solo el 0,5 por ciento del PIB mundial.
* Con información de Noticias ONU
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