Cárcel de Carabanchel: 17 años del derribo de la vergüenza, 17 años de resistencia

Cárcel de Carabanchel: 17 años del derribo de la vergüenza, 17 años de resistencia

Por Iñaki Alrui*

«En 2008 pese a la activa oposición vecinal y de asociaciones memorialistas, un 23 de octubre, la cárcel de Carabanchel fue derruida, con el visto bueno de PsoE y PP, sin dejar opción a que allí se pudiese aprovechar la vieja construcción para fines vecinales, culturales, sociales. Hoy sigue siendo una gran explanada vallada e inutilizada lo que sustituye aquel lugar…»

Han pasado 17 años desde su vergonzoso derribo. Acabaron con el edificio, sí, pero les ha sido imposible acabar con los recuerdos, lo vivido, las memorias.

El derribo de la vergüenza ¡Nuestra memoria!. Metáfora visual de Ángel Hernández

Como cada año, este domingo se ha celebrado un homenaje en el rincón que entre los vecinos y el movimiento memorialista levantaron como recuerdo y esquina de partida de la larga lucha por un Centro de Memoria.

Oficialmente el lugar se llamaba Prisión Provincial de Madrid, pero era popularmente conocida como la cárcel de Carabanchel. Una gran construcción con una cúpula central inmensa de la que salían diversas galerías que rodeaban el gran duomo visible siempre desde muchos puntos de Aluche, barrio con el compartía el espacio.

Fue uno de los símbolos del franquismo, es decir, un lugar de represión y muerte, emblema e insignia natural de la dictadura, pero solo uno de los numerosos centros donde se practicaba el terrorismo de estado que se instauró en este país desde 1939. La cárcel se comenzó a construir en el año 1940, con carácter de urgencia pues había tal cantidad de presos que el hacinamiento de prisiones como San Antón o Porlier no daban para más. Cerca de mil presos políticos trabajaron forzosamente en su construcción, y en solo cuatro años se inauguraba.

Por allí pasaron casi todos los presos políticos del país, unos con estancia fija, otros de paso para ser juzgados, otros fueron ejecutados en ella por garrote vil, como los anarquistas Delgado y Granados (Agosto, 1963), o asesinado a palos por funcionarios de la prisión, como Agustín Rueda (Marzo, 1978), para otros fue el lugar de partida hacia el paredón, así lo fue para Ramón García, José Luis Sánchez-Bravo y Xosé Humberto Baena, fusilados el 27 de septiembre de 1975. Hay muchas historias, mucha memoria en ese lugar que hoy son los terrenos de la cárcel.

El acto por el 17 aniversario ha contado con una exposición instalada sobre las vallas que delimitan los terrenos. Se han expuesto obras artísticas dedicadas a la cárcel y su recuerdo, en su mayoría explicadas in situ por los autores: Clemente Bernard, Luis Vega, Moisés Ruano, Paco Sevilla, José Candalija, Miquel García.  Durante todo el acto estuvo presente el taller de Serigrafia ambulante de Aluche, imprimiendo obra gráfica para las asistentes. El acto ha estado conducido por el incombustible activista vecinal Pedro Casas y han intervenido Pablo Mayoral, Luis Suárez, Nati Camacho, Julián Rebollo y Yenia Camacho, presos políticos y a la vez miembros de la Plataforma por un Centro de Memoria. Entre tod@s nos han recordado historias de la cárcel, la lucha del movimiento memorialista, lo que se pretende con el Centro de Memoria o el recuerdo para los tres militantes del FRAP que salieron para ser fusilados, se han cumplido ahora 50 años.

También se ha recordado y celebrado el reconocimiento recogido en el BOE del pasado viernes 24 de octubre, donde se publicaba el Acuerdo de 23 de octubre de 2025, de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, por el que se declara Lugar de Memoria Democrática la antigua Prisión Provincial de Madrid. Dicha declaración recoge las alegaciones más importantes, que se habían presentado por decenas por vecinos y asociaciones, ante el acuerdo de incoación inicial publicado hace un año. Entre ellas está el reconocimiento, como vestigios materiales que aún se conservan de la antigua cárcel, del «antiguo hospital penitenciario –actual Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE)– y restos subterráneos de celdas y galerías».

Se recordó que a pesar del derrumbe, se cree que permanecen en donde estaban —y recuperables para un Centro de Memoria—, todo lo que eran los sótanos de la cárcel, donde se encontraba la sala del garrote vil y las CPB (Celdas de Prevención Bajas), es decir, lo que unas décadas más tarde llamamos celdas de aislamiento y unas décadas antes hubieran llamado mazmorras.

El acto se ha cerrado con la actuación musical de La Solfónica, ilustre coro madrileño nacido en el movimiento del 15-M.

En 2008, pese a la activa oposición vecinal y de asociaciones memorialistas, un 23 de octubre, la cárcel de Carabanchel fue derruida sin dejar opción a que allí se pudiese aprovechar la vieja construcción para fines vecinales, culturales, sociales. Hoy sigue siendo una gran explanada vallada e inutilizada lo que sustituye aquel lugar.

17 años del derribo de la vergüenza, 17 años de resistencia. La memoria antifranquista permanece en la cárcel de Carabanchel.

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@InakiAlo

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