Accidente nuclear de Palomares: 60 aniversario. Podcast + infográfia
Por Jorge Izquierdo Martínez*
Hace 60 años (1966) un bombardero y un avión cisterna estadounidenses chocaron sobre Almería. Este accidente provocó la caída de cuatro bombas termonucleares, causando una dispersión de plutonio que contaminó cientos de hectáreas y afectó a la población local. El podcast describe las complejas labores de recuperación de los artefactos y los esfuerzos, a menudo insuficientes o secretos, para limpiar la radiactividad del suelo almeriense. También se destaca la campaña de imagen pública, simbolizada en el famoso baño de Manuel Fraga, para mitigar el impacto en el turismo que iba camino de convertirse en la principal industria de España. Finalmente, subrayar que la descontaminación total sigue siendo una tarea pendiente seis décadas después del desastre. Un desastre, un debe que arrastra nuestro «amigo americano» desde que un imberbe Donald Trump contaba veinte años. 60 años después haríamos bien en recordar al octogenario, empeñado como está en empequeñecer los sacrificios de Europa, que tiene mucha tierra contaminada que limpiar. Aunque bien pensado, Donald no es más que uno más de los gobiernos de Estados Unidos que han incumplido sistemáticamente su palabra.
La colisión aérea de 1966 en Palomares tuvo consecuencias inmediatas y de largo plazo para la salud, tanto para las tripulaciones de los aviones como para la población local y los equipos de limpieza. El impacto principal se derivó de la muerte de siete tripulantes y la posterior dispersión de material radiactivo, principalmente plutonio.
Contaminación Radiactiva de la Población
Aunque no se produjo una explosión nuclear, el impacto de dos de las bombas contra el suelo provocó la detonación de su explosivo convencional, lo que fragmentó el plutonio y generó nubes de dióxido de plutonio.
- Exposición interna: Se estima que aproximadamente el 29 % de la población de Palomares presentaba trazas de plutonio radiactivo en su organismo.
- Dispersión por aerosol: Se formó un aerosol de partículas finas de elementos transuránicos y tritio que el viento dispersó sobre una superficie de cientos de hectáreas, incluyendo zonas urbanas y campos de cultivo.
- Riesgo por resuspensión: Durante los primeros días de búsqueda, vientos de hasta 94 km/h provocaron la resuspensión masiva de polvo radiactivo, exponiendo a los habitantes y a las tropas que trabajaban sin protección.
Falta de Estudios y Protección
Una de las mayores preocupaciones respecto a la salud en Palomares ha sido la gestión de la información y la prevención:
- Ausencia de estudios epidemiológicos: Según las fuentes, no se han realizado estudios epidemiológicos específicos sobre enfermedades asociadas a la radiactividad o la toxicidad del plutonio a nivel local.
- Falta de radioprotección inicial: Durante las primeras semanas, soldados y guardias civiles recorrieron las zonas contaminadas a pie sin medidas de protección, mientras que el personal estadounidense sí contaba con equipo adecuado.
- Comparación con otros accidentes: En el accidente de Thule (Groenlandia), un suceso similar, se documentó que la tasa de cáncer entre los trabajadores de limpieza fue un 50 % superior a la población general, además de reportarse casos de esterilidad.
Situación Sanitaria y Ambiental Actual
Palomares sigue siendo considerada una de las localidades más radiactivas de España debido a la persistencia del plutonio-239, que tiene una vida media de 24,100 años.
- Zonas restringidas: Existen áreas que aún permanecen cercadas, vigiladas por el CIEMAT y con prohibición de construcción para evitar que el polvo radiactivo entre en contacto con las personas.
- Cementerios nucleares: Se descubrieron fosas con restos radiactivos enterrados de forma subrepticia décadas después del accidente, lo que ha mantenido el riesgo latente en el entorno.
* Miembro de la Asamblea de Redacción de LQSomos.
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