50 años de la sangrienta transición. Sangres de Enero 1976-1981

50 años de la sangrienta transición. Sangres de Enero 1976-1981

Por LQSomos

Para comprender bien el presente, es necesario conocer el contexto en el que se produjo la transición, y los límites que se impusieron a sangre y fuego. Porque la transición, la Constitución, están teñida de sangre y no se fraguaron en un clima de verdadera libertad

En 2018, Alejandro Pacheco (Madrid 1958-2022) e Iñaki Alrui, miembros de la Asamblea de Redacción de LoQueSomos, iniciaron una recopilación de los asesinatos de la transición, coincidiendo con el cuarenta aniversario de la Constitución.

Ahora volvemos a recuperar aquellas recopilaciones, y es que queremos aprovechar el año uno de la democracia, o sea los “50 años de la transición”, para volver a recordar los crímenes cometidos durante ese periodo que no fue para nada tan pacífico como nos han contado. La transición fue de hecho una violencia brutal desde el aparato del estado, ya fuese a través de sus brazos armados oficiales —la policía y la guardia civil— o por medio de las bandas fascistas (siempre parapoliciales) que se encargaron de reprimir huelgas, manifestaciones y todo tipo de reivindicaciones.

50 años de la sangrienta transición: recordar el pasado, comprender el presente

Ninguno de los crímenes aquí recordados han tenido su merecido castigo, ni siquiera han sido juzgados penal o políticamente como lo que son: asesinatos. Asesinatos de Estado o amparados por el Estado. Y recuerden, vamos mes a mes, ahora… Eneros:

1977

7 de enero. Xirivella, Valencia

José Vicente Casabán. 31 años. Trabajador de la empresa Alsina. Muere de una ataque al corazón durante una manifestación, era miembro de CCOO. La policía reprimirá con saña a los participantes en su funeral.

9 de enero. Sestao, Vizcaya

Juan Manuel Iglesias. 16 años. Muere a consecuencia de una insuficiencia cardiaca producida por el pánico. Varios miembros de la Policía Armada le siguen hasta el interior de un bar donde Juan Manuel intenta refugiarse. En ese momento hay una manifestación pro amnistía y la victima huye de la carga policial. Su entierro se convierte en una manifestación masiva de duelo y se convoca una huelga general en la que participan cien mil personas.

23 de enero. Madrid

Arturo Ruiz García. 19 años. Albañil y estudiante. Se había convocado una manifestación en la Plaza de España, en demanda de la amnistía de los presos políticos. El gobierno civil la había prohibido e hizo un extraordinario despliegue policial por la zona. Las cargas fueron violentísimas y los grupos de manifestantes se dispersaron. Algunos llegaron a las calles adyacentes a Callao. Un grupo de cuatro fascistas apareció dando gritos de “Viva Cristo Rey”. Un hombre de unos 50 años, con un abrigo Loden verde, empuñaba una pistola. Dio algún tiro al aire. Junto a él, otro individuo más joven, con un guantelete de hierro en la mano, cogió el arma y disparó directamente al grupo de jóvenes manifestantes que trataban de escapar. Una bala entró por la espalda de Arturo Ruiz y le atravesó el corazón. La policía retuvo a otro grupo de Guerrilleros de Cristo Rey para soltarlos en el acto; en realidad les protegió de los jóvenes que les gritaban “asesinos”.
Las declaraciones de los numerosos testigos permitieron identificar como asesino de Arturo a José Ignacio Fernández Guaza, un matón de 29 años, que hacía trabajos sucios para las fuerzas de seguridad, y huyó sin que hasta el día de hoy haya sido detenido. Su delito, además, ha prescrito. Su pareja de entonces y algunos otros familiares, en declaración ante el juez en 1977 afirmaron que trabajaba para la Guardia Civil o la Policía. “Realizaba funciones que la policía no podía hacer”, dijo su hermana, que añadió que iba con frecuencia al País Vasco” a ayudar a la Guardia Civil con los jaleos de ETA”.
Palabras para un homenaje: Arturo Ruiz.
49 años sin ti, 49 años contigo ¡Arturo no te olvidamos!
El caso Arturo Ruiz: piedra de Rosetta de la Transición.

24 de enero. Madrid

María Luz Nájera Julián. 20 años. Estudiante universitaria. Se convocaron en Madrid numerosas manifestaciones y acciones de protesta, sobre todo universitarias, contra el asesinato, el día anterior, de Arturo Ruiz. Unas 115.000 personas participaron en ellas. El paro en las universidades madrileñas fue prácticamente total, más de 100.000 estudiantes la secundaron y más de 30.000 participaron en asambleas y concentraciones.
La Policía desalojó la facultad de Derecho con bombas de humo lanzadas al interior del centro. Los estudiantes se dirigieron en manifestación hacia Moncloa y la Plaza de España. Individuos de paisano, armados, agreden a los manifestantes. En la Gran Vía un bote de humo disparado por la Policía alcanzó directamente en la cabeza a Mari Luz y le provocó un traumatismo craneal en la región parieto-occipital derecha, con fractura múltiple de la bóveda craneal. Una herida mortal.
⇒ El asesinato de María Luz Nájera Julián

24 de enero. Madrid

Luis Javier Benavides Orgaz (26 años), Francisco Javier Sauquillo Pérez del Arco (29 años), Serafín Holgado de Antonio (27 años), Enrique Valdelvira Ibáñez (34 años) y Ángel Rodríguez Leal (26 años). Calle Atocha 55. Despacho de abogados laboralistas de CC.OO. y militantes del PCE. Un comando ultraderechista, vinculado al sindicato vertical del Transporte y a Falange, entra en el despacho y dispara sobre todos cuantos se encontraban allí. Resultan muertos Luis Javier, Francisco Javier, Serafín, Enrique y Ángel, y quedan gravemente heridos Miguel Sarabia Gil, Alejandro Ruiz-Huerta Carbonell, Luis Ramos Pardo y Lola González Ruiz, esposa de Francisco Javier Sauquillo.

Al entierro de los abogados asistieron más de 100.000 personas. La acumulación de 7 asesinados en 2 días hacía temer al gobierno una respuesta popular radical contra el fascismo. El PCE jugó su papel e hizo demostración de su capacidad de control de las movilizaciones, trabajando codo con codo con la Policía Nacional. Son muchos los que opinan que fue en ese momento y con ese comportamiento cuando el PCE “se ganó” su legalización, que tuvo lugar tres meses después.

La Audiencia Nacional condenó a los acusados a un total de 464 años de cárcel. A los autores materiales, José Fernández Cerrá y a Carlos García Juliá, se les condenó a 193 años cada uno, y a Francisco Albadalejo Corredera, a 63. Ninguno cumplió más de 15 años y alguno de ellos trabajó posteriormente para los servicios de seguridad del Estado. El juez Gómez Chaparro, del Tribunal de Orden Público, se negó a profundizar las investigaciones, de manera que según denunció la acusación particular: “Faltan las cabezas pensantes. No nos dejaron investigar. Entre los acusados falta Fernando Lerdo de Tejada a quien este juez concedió un permiso, antes del juicio, que aprovechó para escaparse. No se ha sabido más de él. Era de una familia “influyente” del franquismo. Hizo labores de vigilancia.

En 1990, el primer ministro italiano Giulio Andreotti declaró que en este atentado había participado Carlo Ciccuttini, miembro de la organización secreta anticomunista Gladio, dependiente de la CIA.
Carlos García Juliá, condenado por el asesinato de los abogados de Atocha, candidato por Falange en Bilbao

24 de enero. Xátiva, Valencia

Eduardo Serra Lloret «Ruben». Militante del PCE (m-l) que habia sido detenido a finales de 1975 y torturado en la Jefatura Superior de Valencia. Pasó por la manos del policía torturador Benjamín Solsona Cortés «El Galletas», las continuas palizas le dejaron secuelas de las que no pudo recuperarse y tras pasar diez meses en prisión sin ser juzgado, fue puesto en libertad para morir un mes después. En su entierro en Xátiva, la policía impidió las enseñas republicanas en su corona de flores.

Políticos fieles al régimen franquista y ministros de Interior en la transición, a la derecha Manuel Fraga (diciembre 75-julio 76). A la izquierda Rodolfo Martín Villa (julio 76-abril 79)

1978

4 de enero. Sevilla

Francisco Rodríguez Ledesma (54 años). Albañil en paro. El 9 de julio de 1977, se realizaba una asamblea ante el expediente de crisis de la fábrica textil de Hytasa, que amenazaba 2.000 puestos de trabajo. Llevaban varios meses de acciones y protesta. A cada asamblea o concentración acudía siempre el mismo Seat 1500, color crema, con agentes de la Brigada Político Social. Los trabajadores les conocían de sobra. Aquel día, “un tipo con gafas” bajó del coche policial y disparó 5 veces sobre un grupo de unos 100 trabajadores que les insultaban. Una bala alcanza a Francisco, le estalla el bazo y le perfora el colon… Tras seis meses de agonía, el 4 de enero moría. A nadie se identificó y juzgó como responsable de aquel crimen.

11 de enero. Pamplona 

Jokin Pérez de Viñaspre Txurruka y Ceferino Sarasola Arregi. Miembros de ETA. A las cuatro menos diez de la tarde un grupo de miembros del Cuerpo Nacional de Policía están apostados alrededor del número 77 de la avenida de San Jorge, de Pamplona. En el 1ºB de esa finca, han descubierto un piso franco de ETA. Dos jóvenes salen del portal y la policía emboscada dispara inmediatamente sobre ellos sin mediar aviso. Uno cae muerto en el acto, junto al portal. Otro se refugia tras una furgoneta y es tiroteado y muerto allí mismo. De un coche R-8 situado enfrente, sale un joven corriendo y disparando sobre la policía, abate a un inspector, José Manuel Baena, y consigue huir.

14 de enero. Bilbao.

Álvarez Peña Peña. Fallece en el Hospital Civil el activista de ETA, herido días antes en un tiroteo cerca de la central nuclear de Lemoiz.

15 de enero. Barcelona

Ramons Egea Gómez, Bernabé Bravo, Juan Manuel López Masip y Diego Montoro Barajas. Trabajadores de la sala de fiestas Scala. Ese día el sindicato CNT había convocado en Barcelona una manifestación contra los Pactos de la Moncloa que reúne a mas de 15.000 personas. La policía y los mass media acusaron inmediatamente a los anarquistas de haber provocado el incendio con el lanzamiento de unos cócteles molotov contra la sala de fiestas. Hoy se sabe con certeza que fue una provocación policial para desactivar a la CNT y la contestación a los Pactos de la Moncloa. La acción fue llevada a cabo por un delincuente y confidente habitual de la policía llamado Joaquín Gambín alias «El Grillo». Han quedado sin esclarecer importantes oscuridades de este montaje policial (las cloacas impenetrables del sistema). El extraordinario libro «El caso Scala. Terrorismo de estado y algo más» (Virus editorial), escrito por Xavier Cañadas Gascón, uno de los jóvenes injustamente condenados y encarcelados por el incendio, resulta altamente descriptivo sobre como funcionó el terrorismo de estado.

24 de enero. Arrigorriaga, Vizcaya

Efrén Torres Abrisketa. 18 años. La Guardia Civil había dispuesto un control de carretera entre La Peña y Arrigorriaga. Un coche que circula con tres jóvenes se salta dicho control y los guardias civiles abren fuego contra ellos. Práctica habitual y de trágicas consecuencias en aquellos años. Efrén Torres aparece dentro del coche gravemente herido y muere horas después. Roberto Hernando Herrero y Pablo Ramírez Lizarri se presentaron después en el hospital con heridas de bala. Roberto declaró que acompañaba a Efrén en el coche tiroteado. Su pronóstico era muy grave. Pablo Ramírez tenía un pronóstico reservado.

1979

6 de enero. Galdames, Vizcaya 

Felipe Baz González. 19 años. Militante de CCOO. Día de Reyes. Felipe y cuatro amigos más circulan en un vehículo. Un control de carreteras de la Guardia Civil les para. Ellos obedecen. Les hacen bajar del coche y los separan, a punta de fusil y a gritos. Un agente amenaza con un culatazo, Felipe se tapa instintivamente la cara con las manos y, en respuesta, recibe dos disparos a bocajarro, uno en la cabeza y otro en el pecho. Muere en el acto. Ninguna consecuencia penal. Es sólo “un lamentable error”.

6 de enero. Madrid

José Luis Muñoz Pérez. 15 años. Lo mata la Guardia Civil en un control de carretera en Madrid. Según la nota del Gobierno Civil «no respetó las indicaciones de alto».

25 de enero. Navarra

Juan luis Etxebarria Agirre. Activista de ETA, intenta apropiarse de un vehículo que resulta ser propiedad de un guardia civil quien le dispara hiriéndole en el tórax y en un ojo. Ingresó estable en el Hospital de Navarra, seis días después del ingreso fue interrogado por la policía en la habitación del hospital, tras escucharse gritos de auxilio falleció.

26 de enero. Barcelona

Martí Marcó Bardella. 20 años. Independentista catalán, militante de Joventuts d’Esquerra Republicana de Catalunya, fundador de la Agrupació Unitària d’Esquerres (AUE), el Exèrcit d’Alliberament Català (EAC) y Terra Lliure. Fue herido por la Policía al intentar huir en un coche tras ser interceptado casualmente por un control policial en pleno centro del Ensanche. Murió en el hospital, dos días después.

1980

8 de enero. Loiu, Vizcaya 

Ana Teresa Berroeta Álvarez. 19 años. Su cuerpo aparece semidesnudo, con decenas de puñaladas en cara, cuello y tórax, y signos evidentes de violación. La acción criminal es reivindicada una vez más por el Batallón Vasco Español, protagonista de la guerra sucia del Estado contra la izquierda abertzale.

8 de enero. Alemania

Erik Bauer. Participaba en el IX Festival Internacional del Circo y murió en Alemania, a donde fue trasladado en coma irreversible, como consecuencia de las heridas producidas por una ráfaga de metralleta disparadas por el centinela de la Dirección General de la Guardia Civil en la calle Guzmán el Bueno de Madrid. El guardia dijo que iban a gran velocidad no respetaron el alto e intentaron atropellarlo. El hermano del fallecido, que iba en el coche y resulto ileso desmintió esta versión y dijo que se habían perdido y no se percataron de ningún aviso.

16 de enero. Lezo. Guipúzcoa

Carlos Saldise Korta (33 años). Simpatizante de Herri Batasuna, miembro activo de las Gestoras Pro-Amnistía. Fue tiroteado en la puerta de su domicilio. El atentado fue reivindicado por una de las bandas parapoliciales que actuaban impunemente en Euskadi, denominada Grupos Armados Españoles (GAE).

20 de enero. Todavía Alonsótegui. Vizcaya

Liborio Arana Gómez (54 años), Manuel Santacoloma Velasco (57 años), María Paz Armiño (38 años) y Pacífico Fika Zuloaga (39 años). Todavía Alonsótegui formaba parte del municipio de Barakaldo, cuyo alcalde era miembro del PNV. Activa militante de ese partido era la dueña del bar Aldana. Allí habían quedado un grupo de amigos para celebrar el éxito en la organización de la Cabalgata de Reyes. Dentro del bar había unas 15 personas. En la puerta, alguien había dejado una caja de cartón. Al moverla Liborio Arana, se produjo una enorme explosión: 6 kilos de Goma-2, destinados a provocar una masacre. Liborio quedó completamente destrozado y sus restos esparcidos a varios metros; Manuel, María Paz y Pacífico murieron. El techo se derrumbó, el segundo piso entero se desplomó, los tanques de gas del bar explotaron, el edificio hubo de ser derribado por completo.
Al día siguiente, una llamada a Diario Vasco reivindicaba el criminal atentado en nombre de los GAE, señalando que luchaba por la unidad de España respondiendo a los «focos de violencia» en el País Vasco, y concluyendo con la amenaza de volver a atentar en «una población conflictiva de Guipúzcoa».
El oficial de policía al frente de la investigación fue precisamente el subcomisario José Amedo, jefe del Servicio de Información de la Policía en Euskadi. (No es necesario recordar su participación en crímenes de terrorismo de Estado en nombre del GAL.) El juzgado número 4 de Bilbao archivó rápidamente la causa por el atentado. Según el abogado Txema Montero se pusieron en conocimiento de las autoridades pistas fiables que señalaban a dos policías de la misma comisaría de Barakaldo como presuntos responsables. El hijo de Liborio Arana afirma, haciéndose eco de la opinión generalizada en el pueblo: “Yo estoy seguro de que fue la Policía. Lo tengo clarísimo. Sin ninguna duda”. Declaraciones más recientes del mismo Amedo lo ratifican: “Después de las primeras informaciones que yo había aportado, fue el entonces jefe superior de Policía, Santos Anechina, quien me ordenó que paralizase las investigaciones. Desde Madrid le habían sugerido que no se diese más publicidad a aquello”.

24 de enero. Tábara. Zamora

Juan Manuel Ramos Vázquez. En un control de la Guardia Civil instalado después de un atraco, es tiroteado por no parar según el Instituto Armado.

26 de enero. Madrid

Carta bomba al CAUM. Una carta enviada al Clunb de Amigos de ls UNESCO de Madrid hiere gravísimamente a dos miembros de la entidad, María Dolores Martínez y Luis Enrique Esteban. Ella queda con la cara destrozada y pierde el ojo izquierdo, el sufre la amputación de una de las manos y queda con otra muy dañada. Los autores del atentado son los mismos que provocaron la muerte de un trabajador de «El País», Andrés Fraguas, con otro paquete bomba en 1978. Llevan cometiendo actos criminales durante varios años sin que el Ministerio del Interior se haya preocupado de seguirles la pista.

1981

14 de enero. Valencia

Josefa Jiménez Zamora. Militante de los GRAPO, muere en Valencia en el hospital como consecuencia de las heridas sufridas el 20 de noviembre del año anterior en un enfrentamiento con la policía. Trasladada al hospital fue torturada allí mismo, lo que agravó más sus heridas.

¡No olvidamos!

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50 años de la sangrienta transición

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