Las derivas de YPF. Entre motor nacional y botín corporativo
Por Francisco Cantamutto*
Repsol tomó deuda para comprar YPF, usando los activos de YPF como respaldo. Para pagar esta deuda, REPSOL forzó a YPF a desprenderse de activos…
Pocos símbolos tienen la capacidad de sintetizar el imaginario de desarrollo nacional y sus vaivenes como Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF). YPF es un nudo central del imaginario político de la Argentina: no es una empresa más, es prácticamente un sector económico en sí mismo y, por eso, tiene un rol clave en el devenir de la economía nacional. Es centro de controversias sobre el rumbo del país entero.
Así, el Estado ha modificado la forma de gestionar y regular a YPF según las prioridades de cada momento histórico. De la mano de YPF se crean negocios de gran porte, con lo cual grupos económicos y empresas transnacionales se disputan la sintonía con esas modalidades de gestión. Aunque la relación Estado-corporaciones siempre atraviese YPF, esto puede asumir diferentes sesgos.
Desde su fundación en 1922, YPF fue un motor del desarrollo de la industria y la consolidación territorial del país. Llegó a fundar pueblos y conectarlos entre sí. De su mano se pasó a refinar el petróleo, desarrollando una industria petroquímica, e incluso se logró una cobertura de gas residencial superadora de varios países desarrollados. YPF, en tanto empresa pública, tuvo un rol protagónico durante décadas, buscando el autoabastecimiento energético en clave de soberanía nacional. Una “eficiencia social” que es muchas veces omitida por detractores… Seguir leyendo informe, clic aquí
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