Inteligencia Artificial en la Guerra

Inteligencia Artificial en la Guerra

Un rincón coordinado por Francisco Javier Яodríguez Amorín

La violencia, es preciso recordarlo, no depende del número ni de las opiniones, sino de los instrumentos; y los instrumentos de violencia, como ya observó Engels, se perfeccionan con el progreso tecnológico —y este progreso, a su vez, condiciona la naturaleza de la guerra.

Hannah Arendt, Sobre la violencia (1969)

De la logística de la Guerra del Golfo a los centros de datos AWS bombardeados por Irán. Cómo la inteligencia artificial se ha convertido en el cerebro, el arma y el objetivo de las guerras del siglo XXI.

Fase 1. La Guerra del Golfo: cuando el algoritmo ahorró millones matando

La narrativa oficial de 1991 nos habla de bombas láser cayendo con precisión quirúrgica sobre Bagdad. Imágenes nocturnas de cruces verdes, relatos heroicos de pilotos, victorious missiles. Lo que no nos cuentan es que la verdadera revolución de aquella guerra no estuvo en las cámaras de televisión: estuvo en un programa llamado DART.

DART (Dynamic Analysis and Replanning Tool) era un programa de IA diseñado para optimizar el transporte de suministros y personal desde Europa hasta Arabia Saudí. Movía barcos, aviones, camiones. Calculaba rutas, horarios, prioridades. Era, básicamente, programación lineal con heurística. Nada espectacular.
Pero el resultado lo fue. Para 1995, los ahorros generados por DART ya habían superado toda la inversión de DARPA en investigación de IA de los 30 años anteriores. Edward Feigenbaum, uno de los padres de la IA basada en conocimiento, lo resumió así:

«DART pagó toda la inversión de DARPA en IA de los 30 años anteriores.»

Esa frase cambió todo. Convenció al Pentágono de que la IA no era una quimera de laboratorio, sino una categoría tecnológica rentable. Sin DART, no habría habido JSTARS, ni Predator, ni los drones autónomos que hoy sobrevuelan Gaza. La logística de 1991 fue el caballo de Troya.

El germen del reconocimiento automático (y de sus errores)

Ya en 1991 existían sistemas pioneros de procesamiento de imágenes por satélite para localizar lanzaderas de misiles Scud. Su eficacia fue limitada: los famosos «falsos positivos» que llevaron a atacar camiones cisterna y granjas como si fueran objetivos militares. No fue un detalle técnico. Fue el primer aviso de un problema que treinta años después sigue sin resolverse: la IA procesa volúmenes de datos imposibles para el humano, pero su precisión depende de la calidad de los datos de entrenamiento. Y en guerra, los datos siempre están sucios.
La lección quedó ahí, en suspenso. Se archivó como «problema técnico a resolver». Tres décadas después, en Gaza, ese mismo problema tiene nombre Lavender.

Fase 2. Ucrania y Gaza: cuando el algoritmo empezó a matar en primera persona

La guerra de Ucrania ha sido el gran laboratorio de la IA moderna. Combina tácticas de desgaste propias de la Primera Guerra Mundial con tecnología de vanguardia, y ha desplazado la IA desde el backend logístico al frente operativo. Ya no se trata de optimizar rutas: se trata de identificar, designar y destruir objetivos en tiempo real.

La asimetría costo-beneficio que cambió todo

Los drones FPV (First Person View) modificados con cargas explosivas cuestan desde 1.000 euros. Un tanque T-90 ruso cuesta 4,5 millones de euros. Cuando un dron de 1.000 euros destruye un tanque de 4,5 millones, la relación de costo es de 4.500:1 a favor del atacante.

Esta asimetría está redefiniendo la composición de los ejércitos convencionales. El capital más caro —blindaje pesado, aviación tripulada— pierde valor operativo frente a enjambres de sistemas baratos y desechables. Es el fin del tanque como rey del campo de batalla, al menos en su forma actual.

Guerra cibernética: la IA también desinforma

La IA no solo se usa para destruir. También se usa para desinformar, atacar infraestructuras digitales y tomar decisiones en fracciones de segundo. En Ucrania se han documentado más de 100 deepfakes de Zelensky y Putin, incluyendo un vídeo falso del presidente ucranio pidiendo la rendición que circuló en marzo de 2022.

Los sistemas de defensa cibernética emplean IA para detectar intrusiones en tiempo real, mientras los atacantes emplean IA generativa para generar código malicioso que evita los filtros tradicionales. La velocidad del algoritmo supera la capacidad de respuesta humana, generando una nueva categoría de riesgo: la escalada accidental en milisegundos.

Gaza: el laboratorio algorítmico donde se perfecciona el modelo que luego se vende

El conflicto en Gaza (2023-presente) ha llevado la IA a un nuevo nivel operativo. No es un escenario más: es el principal campo de pruebas donde se perfeccionan tecnologías de vigilancia y selección de objetivos que después se comercializan globalmente como «probadas en combate».

Lavender: el algoritmo que decide quién es militante

Lavender utiliza aprendizaje automático para procesar enormes volúmenes de datos —inteligencia visual, humana, de señales, comunicaciones interceptadas e imágenes satelitales—. En las primeras semanas de la guerra identificó aproximadamente 37.000 palestinos como sospechosos, junto con sus hogares.

El sistema marca como objetivo a individuos con vínculos «probabilísticos» con grupos armados, incluso cuando la conexión es tenue o inexistente. Fuentes israelíes reconocen un 10% de falsos positivos: de cada 10 objetivos marcados, uno es un civil sin relación con el conflicto.

«Where’s Daddy?»: el algoritmo que decide cuándo matar en familia

Si Lavender identifica, «Where’s Daddy?», coordina el momento del ataque. Su función: rastrear los movimientos del objetivo y disparar cuando entra en su hogar familiar, maximizando la probabilidad de que toda la familia —incluyendo mujeres y niños— sea alcanzada.

La doctrina operativa que combina ambos sistemas es el caso más claro de aplicación sistemática de IA a la designación de objetivos en zona densamente poblada, y el más controvertido éticamente. Tanto que ha sido citada como caso paradigmático en los procedimientos abiertos ante la Corte Internacional de Justicia por Sudáfrica contra Israel por genocidio.

El sello de goma: cómo se vacía de contenido la supervisión humana

Los oficiales israelíes dedicaban apenas 20 segundos a revisar cada objetivo antes de autorizar el bombardeo. Esta práctica revela el problema central del paradigma «human on the loop»: formalmente hay un humano aprobando cada ataque, pero el volumen y la velocidad hacen que la aprobación sea ritual. En 20 segundos no es posible evaluar la calidad de la identificación, la proporcionalidad del ataque, la presencia de civiles, ni la legalidad de la acción.

El modelo se exporta: lo que se prueba en Gaza se vende después

Lo que se prueba en Gaza se comercializa después como tecnología «probada en combate». La feria ISDEF (Israel Defense) y su equivalente británico DSEI son los principales puntos de venta donde estos sistemas se presentan a compradores globales. India, Filipinas, México, Brasil y Arabia Saudí han adquirido en los últimos dos años sistemas probados en operaciones israelíes, generando un flujo comercial estimado en más de 1.000 millones de dólares anuales.

Este circuito comercial genera un incentivo estructural perturbador: cada mes adicional de operación válida más productos, genera más ventas y financia más desarrollo. La guerra se convierte en su propio motor económico.

Fase 3. La nube como frente físico: cuando Irán bombardeó AWS

El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán en 2025-2026 ha inaugurado una nueva dimensión. La IA ya no es solo un arma o una herramienta: se ha convertido en infraestructura civil y militar simultáneamente, y por tanto en objetivo legítimo de ataque físico.

Claude en la nube como infraestructura de mando

Durante la «Operación Furia Épica», modelos comerciales como Claude de Anthropic —operando en la nube de Amazon— fueron utilizados para evaluaciones de inteligencia y selección de objetivos. Esto fusionó tecnología comercial con estrategia militar, convirtiendo los centros de datos del Golfo en activos para la guerra.

La novedad no es el uso de IA en operaciones militares —eso ocurría desde 2017 con Project Maven— sino el empleo de modelos comerciales de uso general disponibles en la nube pública como componente crítico del proceso de decisión. Esto genera una dependencia estructural: si el servicio comercial se cae, la capacidad operativa se reduce; si el proveedor cambia su política, la doctrina militar debe adaptarse.

Irán ataca la nube

Irán respondió atacando estos centros de datos. Ataques con drones Shahed-136 y misiles Kheibar Shekan contra instalaciones de Amazon Web Services en Emiratos Árabes Unidos y Baréin dañaron infraestructuras críticas y cortaron el suministro eléctrico, afectando a bancos y servicios públicos regionales.

Por primera vez, la «nube» se convirtió en un frente de guerra física.

La consecuencia estratégica más relevante es que la nube —entendida como conjunto distribuido de centros de datos comerciales— se ha convertido en un nuevo frente físico de combate. La protección de centros de datos deja de ser un problema de ciberseguridad para convertirse en un problema de defensa aérea, defensa antimisiles y protección física de instalaciones.

Los países que alojan centros de datos de los principales proveedores comerciales —Estados Unidos, Irlanda, Singapur, Emiratos, Baréin, Japón— deben ahora considerar estos centros como infraestructura crítica nacional equivalente a bases militares o centrales nucleares. La soberanía digital —la capacidad de un país de mantener su cómputo dentro de sus fronteras— emerge como nueva dimensión de seguridad nacional.

En tres décadas, la IA ha recorrido un arco completo: de herramienta logística a elemento central del combate, y finalmente a activo geoestratégico y objetivo de guerra. El mayor desafío no es desarrollar mejor IA para la guerra, sino gestionar y proteger una infraestructura que es a la vez la columna vertebral de la economía global y un centro de mando militar. La próxima guerra no se decidirá únicamente por quién tiene el mejor algoritmo, sino por quién es capaz de mantener operativos sus centros de datos mientras destruye los del enemigo.

En ese sentido, hemos vuelto a la guerra de los recursos. Pero esta vez el recurso no es el petróleo ni el acero: es el silicio y la electricidad que alimentan la nube.

La redacción final y la bibliografía realizada con https://chat.z.ai/, como en algunos casos no le hice caso los errores son mios.


Inteligencia artificial: cómo entenderla sin miedo | José Ignacio Latorre, físico cuántico


Computación cuántica, IA y robots: lo que viene. José Ignacio Latorre – Endor Podcast.

Bibliografía

– +972 Magazine. (2024). Lavender: The AI System Directing Israel’s Bombing Campaign in Gaza. Investigación periodística, abril 2024. https://www.972mag.com/lavender-ai-israeli-army-gaza/
– The Guardian. (2024). AI Warfare: Inside Israel’s Targeting Systems in Gaza. The Guardian, abril 2024.
– Karner, N. (2024). Israel accused of using AI to target thousands in Gaza, as killer algorithms outpace international law. The Conversation, abril 2024.
– Middle East Eye. (2024). Israel-Palestine war: AI, Habsora and the ‘mass assassination factory’.
– Andersin, E. (2025). Military Use of Biometrics Series — Israel’s Use of AI-DSS and Facial Recognition Technology: The Erosion of Civilian Protection in Gaza. Lieber Institute for Law and Warfare, United States Military Academy West Point*, octubre 2025. Journal of International Humanitarian Legal Studies.
– Center for Strategic and International Studies. (1994). Lessons of the Gulf War. CSIS Publications.
– Geiss, R. & Lahmann, H. (Eds.). (2024). Research Handbook on Warfare and Artificial Intelligence. Edward Elgar Publishing.
– International Institute for Strategic Studies. (2026). Gulf AI infrastructure and the limits of technological sovereignty. Strategic Comments, 32(12).
– McKinley, K. (2025). Silicon Statecraft: How U.S.-Gulf AI Deals Project Power. War on the Rocks, octubre 2025.
– National Defense University. (2025-2026). Emerging Science & Technologies and National Security series. Digital Commons NDU.
– Department of Defense. (2024). Department of Defense Strategic Plan for Artificial Intelligence 2023-2028. DoD.
– United Nations General Assembly. (2023). Resolution on Lethal Autonomous Weapons Systems. UN Doc. A/RES/78/241.
– U.S. Department of State. (2023). Political Declaration on Responsible Military Use of AI and Autonomy. Octubre 2023.
– U.S. Department of Commerce. (2024-2025). Executive Order 14110 and subsequent regulations on AI exports.
– Scharre, P. (2018). Army of None: Autonomous Weapons and the Future of War. W. W. Norton & Company.
– Singer, P. W. (2009). Wired for War: The Robotics Revolution and Conflict in the 21st Century. Penguin Books.
– Annett, E. & Giordano, J. (2025). Autonomous Artificial Intelligence in Armed Conflict: Toward a Model of Strategic Integration, Ethical Authority, and Operational Constraint. *National Defense University Press*.
– Annett, E. & Giordano, J. (2026). Artificial Intelligence and a Reconfiguration of Military Power; Losing the Loop: Iteratively Autonomous Artificial Intelligence and the Question of Human Operational Involvement. National Defense University Press.
– Bitterman, J., Annett, E. & Giordano, J. (2025). Expendable Drones: Appreciating the Evolving Technology — and Character — of War. National Defense University Press.
– Stockholm International Peace Research Institute. (2025). SIPRI Yearbook 2025: Armaments, Disarmament and International Security. SIPRI.
– International Committee of the Red Cross. (2021). Position on Autonomous Weapon Systems. ICRC.

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2 comentarios en «Inteligencia Artificial en la Guerra»

  1. IRIDIA: Informe | Las puertas de entrada de la tecnología del genocidio en Europa.
    Empresas militares, de ciberseguridad, vigilancia, drones e inteligencia artificial vinculadas al empleo, el apartheid y el genocidio en Palestina están accediendo al mercado europeo y beneficiándose de subvenciones.
    Este informe rastrea las vías de entrada a Europa del sector de la vigilancia israelí en un contexto marcado por el genocidio en Palestina y el rearme europeo. La investigación muestra cómo estas empresas utilizan filiales, adquisiciones, cambios de nombre, estructuras societarias opacas, ferias internacionales, programas de investigación y financiación pública para consolidarse dentro del mercado europeo. También analiza el papel de Alemania, Luxemburgo y Chipre como puertas de entrada estratégicas, dedicando un apartado específico a Barcelona como hub tecnológico y de ciberseguridad.
    Lejos de ser un actor pasivo, Europa es una pieza clave en la expansión de este ecosistema empresarial: facilita contratos, alianzas, subvenciones y espacios de legitimación a empresas que desarrollan tecnologías probadas o vinculadas al control, vigilancia y violencia contra el pueblo palestino.
    La Unión Europea ha emergido como destino estratégico para mantener la actividad empresarial, acceder a financiación y operar dentro del mercado único europeo, ya que ofrece a las empresas israelíes la posibilidad de participar en licitaciones públicas, contratos de I+D y de presentarse como actores integrados en el ecosistema tecnológico europeo. El 54% de los contratos de exportación de la industria militar de Israel firmados en 2024 fueron con países europeos, con un valor aproximado de 8 mil millones de dólares.
    El informe identifica a una veintena de empresas israelíes del sector de defensa tecnológica que se han consolidado en el mercado europeo en los últimos dos años. Entre estas, destacan Israel Aerospace Industries, Elbit Systems, XTEND Defense, NextVision o Cyberbit . Uno de los casos paradigmáticos es el de NSO Group, la empresa fabricante del software espía Pegasus. Esta empresa israelí —notoria en Cataluña por el caso del Catalan Gate— ha sido ampliamente denunciada por organizaciones de derechos humanos de todo el mundo por desarrollar y comercializar una tecnología de espionaje imposible de controlar.
    El informe realiza una radiografía del crecimiento de NSO Group en los últimos años -un crecimiento y una actualización de sus productos estrechamente vinculados al genocidio en la Franja de Gaza-, a pesar de la multitud de escándalos y casos criminalizados que la empresa acumula en distintas jurisdicciones. Entre estos casos se incluye una sentencia condenatoria en el procedimiento iniciado por WhatsApp . La investigación permite poner en evidencia el recorrido de NSO Group como una empresa muy vinculada al gobierno israelí, utilizada como herramienta diplomática…
    https://iridia.cat/publicacions/informe-les-portes-dentrada-de-la-tecnologia-del-genocidi-a-europa/

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