Tres formas de resistir al extractivismo de datos
Un rincón coordinado por Francisco Javier Rodríguez Amorín
«La ignorancia conduce al miedo, el miedo conduce al odio y el odio conduce a la violencia. Esa es la ecuación» Averroes
La tesis doctoral de Fátima Solera Navarro (Universidad de Málaga, 2025) propone un marco teórico y práctico para resistir al extractivismo de datos personales. No se limita a denunciar el sistema: estudia cómo se le combate desde dentro, con litigación estratégica, ruido informativo y plataformas democráticas.
Tres formas de resistir al extractivismo de datos
Solera Navarro analiza tres formas de resistencia que ya están funcionando. Cada una opera en un plano distinto: la primera usa el derecho, la segunda usa el ruido, la tercera construye alternativas.
1. Litigación colectiva: el modelo NOYB

La primera táctica es jurídica. El centro europeo de derechos digitales NOYB (None of Your Business), fundado por el abogado austriaco Max Schrems, utiliza la litigación estratégica para forzar a las empresas a cumplir el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD).
No se trata de demandas individuales. NOYB presenta acciones coordinadas que buscan precedentes y sanciones ejemplares. Su estrategia se basa en explotar los mecanismos del propio RGPD: derecho de acceso, derecho de rectificación, derecho de supresión. Cuando una empresa incumple, NOYB la denuncia ante la autoridad de protección de datos correspondiente. Si la autoridad no actúa, NOYB acude a los tribunales.
Este modelo de litigación colectiva se articula con el marco regulatorio europeo. Es una resistencia que usa las reglas del sistema para limitar sus excesos. No pretende abolir el capitalismo de vigilancia, pero sí encarecerlo, hacerlo más costoso, obligarlo a cumplir normas que a menudo ignora.
El límite de esta táctica es evidente: depende de que los sistemas legales funcionen y de que las autoridades de protección de datos tengan recursos y voluntad política para sancionar. En países donde la protección de datos es débil o está capturada por intereses empresariales, la litigación colectiva pierde eficacia.
2. Ofuscación: generar ruido para vencer al extractivismo
La segunda táctica es técnica. Solera Navarro ha publicado un artículo específico sobre esto en la revista Teknokultura.
La ofuscación no consiste en esconderse. Consiste en generar ruido: contaminar los datos que las plataformas recopilan para que los perfiles que construyen sean inexactos, contradictorios o inútiles. Si el sistema extrae datos falsos o ambiguos, el producto que vende pierde valor.

Herramientas como TrackMeNot realizan búsquedas aleatorias en los motores de búsqueda para enmascarar las búsquedas reales del usuario. El rastreador no puede distinguir cuáles son auténticas y cuáles son ruido. Proyectos como FANGØ simulan navegación humana para confundir a los sistemas de seguimiento. El objetivo no es desaparecer, sino volverse ilegible.
El artículo de Solera Navarro en Teknokultura sistematiza estas tácticas y las sitúa en el marco del capitalismo de vigilancia descrito por Shoshana Zuboff. La ofuscación no resuelve el problema, pero degrada la calidad del producto que el sistema extrae de nosotros.
Se distinguen distintas formas de ofuscación. Algunas son individuales, como usar TrackMeNot o FANGØ. Otras son colectivas, como las campañas coordinadas para contaminar bases de datos específicas. La ofuscación también puede ser pasiva, simplemente dejando que los datos caduquen sin actualizarlos, o activa, generando deliberadamente información falsa.
El límite de esta táctica es que no elimina la extracción. Las plataformas siguen recopilando datos, aunque sean ruidosos. Además, la ofuscación requiere un cierto nivel de alfabetización digital que no todo el mundo tiene. Y algunas plataformas están desarrollando técnicas para detectar y filtrar el ruido.
3. Decidim: democracia participativa con software libre
La tercera táctica es constructiva. Decidim es una plataforma de participación democrática basada en software libre, diseñada para que organizaciones e instituciones puedan realizar procesos de deliberación, votación y toma de decisiones colectivas.

A diferencia de las plataformas comerciales, Decidim no está diseñada para extraer datos. Está diseñada para facilitar la participación. Su código es abierto, auditable y modificable por cualquiera. Cualquier organización puede instalarla en sus propios servidores y controlar así qué datos se recogen y para qué se usan.
Decidim se analiza como una iniciativa que trasciende las prácticas extractivistas. No se limita a resistir al sistema dominante: construye infraestructura alternativa. Es una demostración práctica de que otra forma de hacer tecnología digital es posible.
Decidim se ha utilizado en ayuntamientos, procesos participativos y proyectos de investigación-acción. El capítulo final, titulado Decidimos Educación Inclusiva, documenta cómo se integra Decidim en un proyecto de Investigación-Acción Participativa. En ese proyecto, la plataforma no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para facilitar la deliberación colectiva y la toma de decisiones democráticas.
La plataforma está disponible en decidim.org.
El límite de esta táctica es que opera en los márgenes del sistema dominante. Decidim no reemplaza a las plataformas comerciales; coexiste con ellas. Y su impacto depende de que haya voluntad política y social para usarla. No es una solución mágica, pero sí una prueba de que se puede construir tecnología con otros valores.
4. Las tres tácticas combinadas
Estas tres tácticas no son alternativas excluyentes. Son complementarias. La litigación colectiva ataca el sistema desde fuera, forzándolo a cumplir sus propias normas. La ofuscación lo ataca desde dentro, degradando la calidad de lo que extrae. Decidim construye alternativas desde los márgenes, demostrando que otra tecnología es posible.
Ninguna de las tres resuelve el problema por sí sola. Pero combinadas, reducen el poder de extracción y construyen espacios donde otras formas de relación digital son posibles. La conclusión implícita es que la resistencia es necesariamente múltiple y sostenida. No hay una bala de plata. Hay tácticas que, sumadas, marcan la diferencia.
Bibliografía
- Peirano, Marta. El enemigo conoce el sistema: Manipulación de ideas, personas e influencias después de la economía de la atención. Debate, 2019.
- Zuboff, Shoshana. La era del capitalismo de la vigilancia. La lucha por un futuro humano frente a las nuevas fronteras del poder. Paidós, 2020. (Edición original: The Age of Surveillance Capitalism, PublicAffairs, 2019.)
- Véliz, Carissa. Privacidad es poder: datos, vigilancia y libertad en la era digital. Debate, 2021.
- Solera Navarro, Fátima. «Ofuscación. Tácticas de resistencia frente al capitalismo de vigilancia». Teknokultura, vol. 20, n.º 1, 2023, págs. 125-131. https://revistas.ucm.es/index.php/TEKN/article/view/80980
- Solera Navarro, Fátima. «Privacidad, res/xistencia y procomún frente al extractivismo de datos personales: O cómo hacer democracia a través de tácticas de litigación colectiva y ofuscación expresiva». Tesis doctoral, Universidad de Málaga, 2025.
Francisco Javier Rodríguez Amorín con las herramientas Zia y DeepSeek.
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