Kuwait: Una campaña de retirada de nacionalidades desata un debate jurídico y cultural

Kuwait: Una campaña de retirada de nacionalidades desata un debate jurídico y cultural

Por Abdul Hadi Sadoun*

De un expediente administrativo a un asunto de interés público en el mundo árabe</strong>

En un momento en que numerosos países revisan sus políticas de inmigración e identidad nacional, Kuwait está llevando a cabo una de las campañas de revisión de nacionalidades más amplias de su historia reciente. Desde hace varios años, las autoridades kuwaitíes desarrollan un proceso integral de revisión de expedientes de ciudadanía e identidad nacional que ha derivado en la retirada de la nacionalidad kuwaití a decenas de miles de personas mediante decretos periódicos emitidos por el Comité Supremo para la Verificación de la Nacionalidad Kuwaití.

Aunque el gobierno sostiene que estas medidas responden a la aplicación de la ley, la protección de la seguridad nacional y la corrección de irregularidades históricas en los procesos de naturalización, el asunto ha trascendido el ámbito jurídico y administrativo para convertirse en un amplio debate social y cultural, especialmente después de que las decisiones afectaran a destacadas figuras de la literatura y las artes que han dejado una huella significativa en la vida cultural de Kuwait y del Golfo.

Intelectuales y artistas en el centro de la controversia

La polémica generada por las decisiones de retirada de nacionalidad no se debe únicamente a la magnitud de las cifras, sino también a los nombres incluidos en las listas oficiales. El ámbito cultural árabe recibió con sorpresa la noticia de que las medidas alcanzaban a personalidades que durante décadas desempeñaron un papel fundamental en la construcción del panorama cultural y artístico kuwaití.

El novelista Taleb Al-Rifai

Entre los nombres más destacados figura el novelista Taleb Al-Rifai, considerado una de las voces narrativas más importantes del Golfo en la actualidad. Anteriormente ocupó el cargo de asesor cultural en el Ministerio de Información de Kuwait y presidió el jurado del Premio Internacional de Ficción Árabe. Su nombre fue incluido en una resolución emitida en junio de 2026 que afectó a más de dos mil personas.

Las decisiones también alcanzaron a los músicos y artistas Abdul Mohsen Al-Muhanna y Youssef Al-Muhanna, figuras destacadas en la historia de la música del Golfo. Asimismo, la cantante Nawal Al-Kuwaitia perdió su nacionalidad a finales de 2024, pese a ser considerada una de las artistas más influyentes del mundo árabe.

Las medidas se extendieron, además, al popular actor cómico Dawood Hussein, estrechamente vinculado durante décadas al teatro y la televisión kuwaitíes, así como al escritor y dramaturgo Abdulaziz Al-Sarea, uno de los fundadores del Teatro del Golfo Árabe. También aparecieron otros nombres conocidos, entre ellos Mohammed Al-Ajmi, Ahmed Al-Salman, Abdulqader Al-Hadhoud y el director Ahmed Rayan.

Para muchos observadores, el asunto ha dejado de ser una simple revisión administrativa de expedientes de nacionalidad para convertirse en una cuestión que afecta a una parte de la memoria cultural de Kuwait.

La base jurídica: entre la lucha contra el fraude y la prohibición de la doble nacionalidad

Las autoridades kuwaitíes fundamentan estas medidas en la Ley de Nacionalidad de 1959 y sus posteriores modificaciones. Los decretos publicados en el diario oficial suelen omitir detalles específicos sobre cada caso y se limitan a enmarcar las decisiones dentro de disposiciones legales generales.

Las principales razones según las leyes del país que justifican la retirada de la nacionalidad se articulan en torno a tres ejes fundamentales. El primero es la doble nacionalidad, ya que la legislación kuwaití prohíbe mantener simultáneamente otra nacionalidad junto con la kuwaití. El segundo es el descubrimiento de procesos de naturalización obtenidos mediante documentación o información incorrecta, incluidos certificados falsificados o datos ocultados durante el trámite. El tercero es el principio de dependencia jurídica, según el cual la pérdida de nacionalidad del titular principal implica automáticamente la pérdida de la misma para hijos, nietos y cónyuges que la hayan adquirido de forma derivada.

El gobierno sostiene que la revisión busca corregir errores acumulados durante décadas. Sin embargo, los críticos consideran que las consecuencias sociales y humanas de estas decisiones exigen un debate más amplio sobre los mecanismos de revisión y las garantías de justicia legal.

Identidad cultural frente a identidad jurídica

Las decisiones han provocado amplias reacciones en los círculos literarios y artísticos árabes. Numerosos intelectuales y escritores expresaron su solidaridad con las personas afectadas, argumentando que sus contribuciones culturales y artísticas forman parte inseparable de la historia moderna de Kuwait.

Muchos de quienes apoyan a los afectados sostienen que la identidad nacional no puede reducirse a un documento oficial, sino que también se construye a través de la creatividad, la producción intelectual y la pertenencia cultural. Desde esta perspectiva han surgido interrogantes sobre la relación entre la ciudadanía jurídica y la ciudadanía simbólica que los creadores adquieren mediante su influencia en la sociedad.

Por su parte, las autoridades kuwaitíes insisten en que la ley debe aplicarse sin excepciones y que la fama o la posición social no pueden justificar la vulneración de las normas relacionadas con la nacionalidad. Asimismo, subrayan que este expediente forma parte de cuestiones de soberanía y seguridad nacional que no admiten criterios selectivos.

Otro asunto nacional: ¿Quiénes son los bidún?

Para comprender el alcance de la actual revisión de nacionalidades en Kuwait, es necesario detenerse en la situación de los llamados bidún (del árabe bidún yinsiyya, «sin nacionalidad»). Se trata de un colectivo formado por personas que residen en Kuwait desde hace generaciones pero que, por diversas razones históricas y administrativas, no fueron reconocidas como ciudadanos kuwaitíes cuando se estableció el sistema moderno de nacionalidad tras la independencia del país en 1961.

Entre ellos se encuentran descendientes de tribus nómadas que no participaron en los primeros censos oficiales, familias que no registraron su situación en los plazos establecidos por las autoridades y personas cuyos vínculos de ciudadanía fueron objeto de controversia administrativa. Con el paso de las décadas, esta población quedó en una situación jurídica singular: nacidos y criados en Kuwait, pero sin acceso pleno a los derechos asociados a la ciudadanía.

La cuestión de los bidún se ha convertido en uno de los debates más sensibles de la sociedad kuwaití y en uno de los casos de apatridia más conocidos de Oriente Medio. Organizaciones de derechos humanos han señalado durante años las dificultades que afrontan muchos miembros de esta comunidad en ámbitos como el empleo, la educación, la documentación oficial y el acceso a determinados servicios públicos.

Por su parte, las autoridades kuwaitíes sostienen que una parte de las personas clasificadas como bidún posee o poseyó nacionalidades de otros países que no fueron declaradas oficialmente, razón por la cual consideran necesaria una revisión exhaustiva de los expedientes. Esta diferencia de interpretación entre el Estado y diversos organismos internacionales ha convertido el asunto en un tema de permanente controversia política, jurídica y social.

La reciente campaña de revisión de nacionalidades ha devuelto el expediente bidún al centro del debate público, ya que muchas de las decisiones adoptadas por las autoridades tienen efectos directos sobre personas que anteriormente pertenecían a esta categoría o cuyos familiares estuvieron vinculados a ella.

Los bidún: el expediente más sensible

Resulta imposible comprender la actual campaña de revisión de nacionalidades sin considerar la situación de los llamados bidún, los residentes sin estatus legal definido en Kuwait, cuyo caso constituye uno de los asuntos sociales y políticos más complejos de la región del Golfo. Durante 2026, el gobierno kuwaití anunció medidas decisivas respecto a este colectivo. La más destacada fue la declaración del ministro del Interior, el jeque Fahad Al-Yousef Al-Sabah, quien confirmó el cierre definitivo de la vía de naturalización para los bidún y aseguró que no se concederá la nacionalidad kuwaití en el futuro a personas pertenecientes a este grupo, salvo excepciones específicas relacionadas con hijos de mártires bajo un marco legal independiente.

Las revisiones también afectaron a personas que habían obtenido la nacionalidad kuwaití en décadas anteriores tras haber estado registradas como bidún, especialmente en expedientes vinculados al censo de 1965 y anteriores. Las autoridades afirman que algunas de estas naturalizaciones se basaron en documentación fraudulenta o en la ocultación de nacionalidades originales, circunstancias que sirvieron como fundamento legal para la retirada de la ciudadanía. En aplicación del principio de dependencia jurídica, las consecuencias de estas decisiones se extendieron a hijos y nietos que habían adquirido la nacionalidad a través de sus progenitores, lo que provocó que algunos fueran reclasificados legalmente como personas sin nacionalidad determinada.

Al mismo tiempo que cerraba la puerta a nuevas naturalizaciones, Kuwait anunció nuevas iniciativas para abordar la situación de los bidún. Entre ellas, figura la coordinación diplomática con varios países con el objetivo de facilitar nacionalidades legales a determinadas personas pertenecientes a este colectivo, permitiendo así regularizar su situación administrativa y jurídica.

El gobierno considera que esta estrategia constituye una solución práctica al problema de la apatridia. Sin embargo, sus detractores la califican como una medida controvertida para abordar uno de los expedientes sociales y de derechos humanos más antiguos del país.

Consecuencias administrativas y humanas

Paralelamente a las decisiones de retirada de nacionalidad, el Organismo Central para la Regularización de los Residentes en Situación Irregular recibió el encargo de supervisar la situación de las personas afectadas. Las medidas incluyen su incorporación a los registros oficiales del organismo y la retirada de documentos kuwaitíes, como tarjetas de identidad y pasaportes, hasta que se regularice su situación legal.

Estas acciones plantean interrogantes sobre el futuro jurídico y social de los afectados y de sus familias, especialmente considerando que la nacionalidad está vinculada a derechos fundamentales relacionados con la residencia, el empleo, la educación y la protección social.

La campaña de retirada de nacionalidades en Kuwait ha dejado de ser una simple operación administrativa de revisión de expedientes de naturalización. Hoy constituye un asunto en el que convergen cuestiones de soberanía, seguridad nacional, identidad, pertenencia, memoria cultural y derechos humanos.

Mientras el Estado defiende que las medidas representan una corrección de procedimientos anteriores y una reafirmación del principio de legalidad, los críticos consideran que la magnitud y el alcance de las decisiones la convierten en una de las cuestiones más sensibles del Golfo Árabe en la actualidad. A medida que continúan las revisiones, permanece abierta la pregunta sobre cómo logrará Kuwait equilibrar las exigencias de la ley con las necesidades de estabilidad social, así como conciliar la ciudadanía jurídica con el sentido más profundo de pertenencia nacional.

* Universidad Complutense de Madrid

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