El mar sube, la tierra tiembla

El mar sube, la tierra tiembla

La existencia de zonas bajas como la isla de Aromot en Papúa Nueva Guinea se ve amenazada por el aumento del nivel del mar. © UNDP

Por Luz Micelio*

El océano avanza a un ritmo sin precedentes, y con él, un maremoto de consecuencias que ya no se limitan a las costas. Un nuevo informe de Naciones Unidas, presentado en el Foro de las Islas del Pacífico, lanza una advertencia que estremece los cimientos de la comunidad internacional: el aumento del nivel del mar es una realidad imparable que pone en jaque los derechos humanos, las economías y la propia existencia de comunidades enteras.

La emergencia climática ha dejado de ser un problema del futuro para convertirse en una crisis de primer orden que exige una respuesta global, urgente y sin precedentes.

La ONU alerta de una crisis imparable que ya amenaza a 770 millones de personas
Un informe encargado por el Secretario General de la ONU, no deja lugar a dudas: el fenómeno se está acelerando. Entre 2014 y 2023, el nivel medio del mar aumentó 4,7 milímetros al año, una cifra que en 2024 batió todos los récords al alcanzar los 5,9 milímetros. Este incremento, impulsado por el derretimiento de los glaciares y la expansión térmica de los océanos —que absorben el 91% del exceso de calor del planeta —, dibuja un panorama sombrío para las próximas décadas.

Los habitantes de South Malaita, en las Islas Salomón, plantan manglares para proteger el litoral. © UNDP

La amenaza para la humanidad es global y profunda. Más de 770 millones de personas, una de cada diez en el mundo, residen a menos de cinco metros por encima de la línea de pleamar. La cercanía al mar se traduce en una vulnerabilidad directa a la salinización de acuíferos y tierras de cultivo, la destrucción de infraestructuras críticas como hospitales y escuelas, y la alteración de sectores económicos vitales como la pesca y el turismo. Las proyecciones son aún más alarmantes: se estima que hasta 1.200 millones de personas podrían verse desplazadas para 2050 en busca de un futuro seguro.

Cilindros de hormigón bordean una playa en las Maldivas para protegerla del aumento del nivel del mar. UNICEF/ Ashwa Faheem

El impacto económico es igualmente devastador. Los daños a las infraestructuras costeras ya superan los 1,8 billones de dólares, y si no se adoptan medidas de adaptación, las pérdidas anuales globales podrían alcanzar los 1,4 billones de dólares. La paradoja de la injusticia climática se agudiza: los países más vulnerables, como los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo, son los que menos han contribuido a las emisiones de gases de efecto invernadero que causan el problema. Mientras las naciones del Pacífico sufren un aumento del nivel del mar que duplica la media mundial, la financiación para su adaptación es irrisoria. En 2023, apenas se movilizaron 26.000 millones de dólares, frente a una necesidad estimada de entre 310.000 y 365.000 millones anuales.

Ciudades modernas como Guangzhou, en China, se enfrentan a inundaciones debido al aumento del nivel del mar. © Unsplash/ Piiko

La crisis va más allá de lo material. El informe subraya que el aumento del mar amenaza el patrimonio cultural, las tierras ancestrales y las formas de vida tradicionales, generando un profundo impacto psicológico en las comunidades afectadas. En este contexto, la ONU plantea preguntas jurídicas fundamentales: ¿qué sucederá con la condición de Estado y las zonas marítimas si territorios enteros quedan sumergidos?. Navid Hanif, del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU, subrayó la urgente necesidad de intensificar una respuesta colectiva, que pasa por reducir drásticamente las emisiones, aumentar la financiación para la adaptación y desplegar sistemas de alerta temprana.

Una imagen de la NASA muestra una sección de la capa de hielo de la Antártida Occidental, conocida como glaciar Thwaites, que se está derritiendo rápidamente. © NASA

Aunque el deshielo del glaciar Thwaites, en la Antártida, representa un punto de inflexión con el potencial de elevar el nivel del mar más de medio metro, los expertos insisten en que el futuro no está escrito. La magnitud de los daños y quiénes sufrirán sus peores consecuencias depende de las decisiones que se tomen hoy. El informe de la ONU es una llamada de atención, pero también una hoja de ruta para la acción. La pregunta que queda en el aire, y que resonará en la reunión de alto nivel del 24 de septiembre, es si la comunidad internacional estará a la altura de una crisis que ya está redefiniendo los límites de nuestro mundo.

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