25-enero-2006: Hamás gana las elecciones generales en Palestina…
Por Daniel Alberto Chiarenza
“No sé cómo reaccionará Israel si Hamás obtiene más del 50%”, un elector palestino.
El grupo el grupo político‑religioso Hamás (Movimiento de Resistencia Islámica) obtiene 76 de las 132 bancas del parlamento en las elecciones legislativas, es decir la mayoría absoluta; esto es aproximadamente un 60% de los votos, superando a la hasta entonces mayoría oficialista de Al Fatah. Esta holgada mayoría –más de la mitad de los 132 escaños posibles- le permite al gobierno radical formar gobierno por sí mismo, sin acordar con otra fuerza política, para lo que es designado Ismail Haniye.
Mahmud Abbas acepta la dimisión del Gabinete del primer ministro Ahmed Qrei (perteneciente al oficialista Al Fatah), anunciándose que Al Fatah no participará del nuevo Gobierno y reiterando su compromiso con la paz.
Es que el panorama político desde hace décadas venía siendo hegemonizado, con un control férreo de la situación, por Al Fatah, partido que fundara el antiguo líder palestino, Yasser Arafat.
La victoria de Hamás motiva la intempestiva reacción y desconcierto de Israel -mirando a la situación con mucho recelo-; lo mismo ocurrió en Estados Unidos y varios países europeos, que someten a la Franja de Gaza a un bloqueo que impide el ingreso de la mayor parte de los productos, seguido de una invasión del ejército israelí.
El ascenso de Hamás ha llevado al presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, a subrayar en esa noche su compromiso de continuar las negociaciones que lleven a la paz.

Dice un politólogo, especialista en analizar procesos del Oriente Medio: “Tras la desastrosa actuación de la Autoridad Nacional Palestina y su fracaso en sacar adelante el proceso de paz, resultaba lógico que la gente se identificara con un movimiento de fuerte contenido social y religioso y lo designara para asumir el poder”.
Mientras que Yves Kugelmann, editor del semanario judío Tachles (de Zúrich), destaca que “Israel no puede ignorar el resultado. Los palestinos han votado en unos comicios que se han desarrollado democráticamente y han elegido a Hamás, pero no por ser un grupo terrorista. Creo que los observadores y la comunidad internacional deben tomarse en serio los resultados electorales”.
Algunas opiniones de la misma comunidad palestina son emblemáticas: Un mecánico llamado Mahdi Hassouna comenta sobre el resultado “Es excelente. Esperábamos que hubiera más problemas, pero todo se realizó muy tranquilamente”, y agregó: “Estoy muy orgulloso de que el pueblo palestino haya enviado una buena imagen, una hermosa imagen al mundo. Elecciones como éstas no suceden en otro lado. Ha habido algunos problemas, pero pueden suceder en cualquier lugar. Espero que ayude a la gente a reconocer que debería haber un Estado palestino”.
Pero este optimista, ligero, análisis por las elecciones para el Consejo Legislativo en los dieciséis distritos que componen la Franja de Gaza y Cisjordania no podía, de todos modos, encubrir los problemas posteriores al resultado de la elección parlamentaria, la primera en una década y la primera en que el predominio de Al Fatah enfrenta un desafío electoral real. Y esa es la realidad también, que nadie puede prever –en una franja de tierra en donde las armas son más abundantes que los trabajos- de que modo reaccionarían los desilusionados ante los resultados en medio de las amplias y expectantes multitudes concentradas ante la entrada de algunos de los lugares de votación, mientras la elección tocaba su fin.
Impredecibles son las profundas consecuencias que podría tener para Oriente Medio el formidable desempeño y el consecuente futuro que se vislumbra para Hamás, una organización que una parte del mundo califica como terrorista. A pesar de todo, y sin importar lo que ocurriera al final de la jornada, resultó un ejercicio electoral increíblemente ordenado.
Tanto la comunidad palestina como la israelí en Suiza confiesan que contaban con la victoria del grupo radical islámico en las elecciones palestinas. Presumen que el futuro político de la región es una verdadera oportunidad de cambio, pero hay otros que opinan lo contrario: que podría obstaculizar el proceso de paz.
Un año después (2007), una crisis política entre Hamás y Al Fatah provocó una división política entre las expresiones mayoritarias, lo que derivó en que el Consejo Legislativo Palestino (PLC) sea inhabilitado y las elecciones nunca más se realicen, aunque hubo intentos en 2021, pero lo que sería una barrera insalvable –hasta que no se aclare la situación- es la ocupación y dominio hegemónico de Israel sobre Jerusalén, que va en contra de los Acuerdos de Oslo.
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