Un estudio de la FIP revela la «vigilancia sistémica» global contra periodistas

Un estudio de la FIP revela la «vigilancia sistémica» global contra periodistas

Por Agencia LQS*

La Federación Internacional de Periodistas (FIP) advierte que el espionaje digital, potenciado por inteligencia artificial y software comercial, se ha convertido en una industria global que amenaza la libertad de prensa y la democracia.

La Federación Internacional de Periodistas (FIP), que agrupa a más de 600.000 periodistas en 146 países, publicó el pasado martes un contundente informe titulado “Global Surveillance of Journalists: A Technical Mapping of Tools, Tactics, and Threats» (Vigilancia global de los periodistas: un análisis técnico de herramientas, tácticas y amenazas). El documento revela que los profesionales de la información en todo el mundo están sometidos a una «infraestructura sistémica de control» basada en tecnologías de vigilancia digital cada vez más sofisticadas.

El estudio, elaborado por la experta en seguridad y derechos digitales Samar Al Halal, traza un panorama inquietante: prácticas que antes eran operaciones aisladas de servicios de inteligencia se han convertido en una industria global donde participan proveedores comerciales de software espía, empresas de telecomunicaciones y una supervisión legal prácticamente inexistente.

De los correos de phishing al espionaje de estado

Según el informe, basado en entrevistas con ciberseguridad, análisis forense y documentación técnica entre 2021 y 2025, los periodistas enfrentan un continuo de amenazas que va desde el phishing y el stalkerware (software de acoso) hasta programas espía de nivel militar como Pegasus, Predator y Graphite.

Estas herramientas, antes reservadas para inteligencia militar, se han reformulado como tecnología de «interceptación legal» y se comercializan entre gobiernos. Ofrecen capacidades de ataque «de un clic» o «cero clics» que permiten infectar dispositivos sin que la víctima realice ninguna acción.

La inteligencia artificial automatiza el acoso

Un hallazgo crítico del estudio es el papel de la inteligencia artificial (IA). Los datos recopilados se introducen en paneles de control de IA que correlacionan llamadas, mensajes, geolocalización y actividad en línea, automatizando la vigilancia a una escala antes inimaginable.

“En zonas de conflicto, como Gaza o Ucrania, los sistemas de IA fusionan ahora datos de telecomunicaciones y de drones para identificar y rastrear a periodistas, difuminando la línea entre la observación y el ataque físico”, alerta la FIP en el comunicado.

Casos documentados y falta de rendición de cuentas

El informe incluye estudios de caso por país, abarcando distintas regiones y sistemas políticos. Se documentan incidentes de vigilancia digital que emplean software espía comercial, interceptación de telecomunicaciones y análisis forense de dispositivos. Por ejemplo, en Grecia se señala el uso indebido de mecanismos de interceptación legal y el escándalo del software espía Predator contra periodistas.

La FIP concluye que la combinación de software espía comercial, inteligencia estatal y supervisión deficiente crea un escenario donde los abusos rara vez tienen consecuencias. “Las exportaciones de software espía suelen carecer de regulación, la supervisión parlamentaria es prácticamente inexistente y la rendición de cuentas se vuelve casi imposible”, denuncia el texto.

Consecuencias para la democracia

Las recomendaciones del informe urgen a: garantizar la transparencia en la exportación de software espía, invertir en mecanismos forenses regionales, formar a periodistas en seguridad digital y proteger el cifrado y el anonimato como derechos fundamentales.

Samar Al Halal, autora del estudio, sentenció:

“La vigilancia es el arma que se utiliza para acabar con la libertad de expresión de forma silenciosa. Cuando se vigila a los periodistas, las fuentes desaparecen, las investigaciones se detienen y la autocensura se convierte en algo habitual. […] Cuando la vigilancia se convierte en algo habitual, la democracia se transforma en un espectáculo: se ve, sí, pero ya no es real.”

El estudio forma parte del proyecto Brave Media, un consorcio global liderado por BBC Media Action.

* Para más información:
Federación Internacional de Periodistas – FIP

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