Un año después del barro: dignidad, memoria y lucha
Por Vicent Maurí
«Ahora toca transformar la rabia y el dolor en fuerza para ir más allá, más lejos, siempre mucho más lejos. Porque el barro se ha secado, pero la injusticia sigue.»
Ha pasado un año desde la DANA que arrasó numerosas localidades valencianas y provocó 229 víctimas. Aquellos hechos golpearon a un país entero y pusieron al descubierto su debilidad: la vulnerabilidad de nuestros pueblos y un modelo económico y social basado en la precariedad y la sumisión a los intereses privados. Los efectos de esa catástrofe no fueron un “accidente” inevitable, sino el resultado de años de políticas irresponsables, de destrucción del territorio y de desmantelamiento de los servicios públicos.

Un año después, decenas de miles de personas han llenado las calles de Alicante y Valencia para exigir verdad, justicia y reparación, para homenajear a las víctimas, consolar a las familias y reclamar responsabilidades al presidente Mazón ya su gobierno, que no alertaron ni auxiliar a la población cuando era necesario. Sencillamente, no estaban allí. Las valencianas y valencianos no eran su prioridad. Ni entonces, ni ahora. Incluso À Punt ignoró la masiva manifestación para retransmitir bueyes: el asalto de la derecha a la radio y televisión públicas se ha consumado.
Durante este año, el gobierno de Carlos Mazón no ha dado respuesta ni a las personas afectadas ni al conjunto del pueblo valenciano. Las contradicciones sobre su agenda ese día, las mentiras y la negligencia le inhabilitan para continuar al frente del Consejo. Por eso, la mayoría del pueblo exige su dimisión. Su supuesto «plan de reconstrucción» no es más que una operación de escaparate y negocio: contratos a medida, concesiones a empresas afines y un intento descarado de convertir la tragedia en una nueva oportunidad para la especulación. Un plan que ha ignorado completamente a las personas afectadas, que no han sido ni escuchadas ni consultadas. Nada para el pueblo. Todo sin el pueblo.

A la nefasta gestión de la DANA se añade la aprobación de un presupuesto antisocial y antivalenciano, pactado con la extrema derecha, que atenta contra los derechos sociales, los servicios públicos, la lengua y la cultura. A esto se le suman medidas recientes contrarias a las mujeres, a las personas migrantes ya los colectivos LGTBI. En definitiva, unas políticas que atentan contra los intereses y derechos de la mayoría del pueblo valenciano.
Sin embargo, la sociedad valenciana ha demostrado una fuerza y una dignidad admirables. Desde el primer momento, la ciudadanía y numerosas organizaciones se movilizaron para ayudar a los pueblos afectados y para acompañar a las víctimas ante la prepotencia y la ignominia del Consejo. Se han creado asociaciones de víctimas y personas damnificadas, así como comités locales de reconstrucción y emergencia que articulan la solidaridad, la denuncia y la defensa de los derechos de las personas afectadas. También surgieron espacios unitarios, como la plataforma Mazón Dimisión o el Acuerdo Social Valenciano, que unen sindicatos, movimientos sociales, colectivos y entidades para reclamar una reconstrucción al servicio de la gente y no de los intereses privados. Todas estas iniciativas comparten, además, la exigencia de responsabilidades políticas y penales por los hechos y por la gestión del gobierno valenciano.

Este trabajo colectivo ha tenido una expresión clara en las calles: grandes movilizaciones para exigir responsabilidades, reclamar soluciones y afirmar que el País Valenciano no quiere ser gobernado por un presidente negligente ni por una coalición política al servicio de la patronal y los despachos de Madrid. La gente ha dicho lo suficiente: lo suficiente de indignidad, de mentiras, de especulación, de corrupción y de sumisión. Necesitamos un cambio profundo, estructural y valiente, capaz de dar respuesta a las necesidades de nuestro pueblo.
Ese cambio sólo será posible con movilización sostenida y con la fuerza de la clase trabajadora y del conjunto del pueblo valenciano. En este primer aniversario de la DANA, es momento de volver a poner sobre la mesa la oportunidad de una huelga general valenciana, una jornada de lucha que detenga el país y obligue a Mazón, su Consejo y la patronal a escuchar el clamor popular ya abrir el camino a nuevas políticas al servicio de la mayoría social.

La dimisión de Mazón y su gobierno negligente e incompetente es una exigencia democrática. Los ladrones de sobremesa no pueden continuar ni un segundo más en el Consejo. Pero hay que ir más allá: debemos darle la vuelta completamente a la política valenciana, avanzar en un proyecto propio, valenciano, de clase y al servicio del pueblo. Necesitamos un verdadero plan de reconstrucción social, popular, ecológica y solidaria, basado en los derechos de las trabajadoras y trabajadores y del conjunto de la sociedad valenciana: el derecho a la vivienda, la defensa del territorio, la planificación sostenible, unos servicios públicos fuertes y la soberanía sobre nuestros recursos. En definitiva, el derecho a un futuro y una vida digna.
La DANA nos enseñó que sólo el pueblo organizado y los servicios públicos salvan al pueblo, y que nuestros derechos se conquistan con la movilización y la lucha. Ahora toca transformar la rabia y el dolor en fuerza para ir más allá, más lejos, siempre mucho más lejos. Porque el barro se ha secado, pero la injusticia sigue. Y sólo la movilización popular, unitaria, diversa, horizontal, firme y decidida podrá levantar un País Valenciano digno, justo y libre.

Comparte este artículo, tus amig@s lo agradecerán…
Mastodon: @LQSomos@nobigtech.es Telegram: LoQueSomosWeb
Bluesky: LQSomos; Twitter: @LQSomos Facebook: LoQueSomos
Instagram: LoQueSomos WhatsApp: LoQueSomos;
