Otxandio reclama la plaza Andikona como un lugar de memoria y dignidad
Por Olaiz Zelaiaran
Un año más el pueblo de Otxandio se ha reunido el último domingo de las fiestas de Santa Marina para conmemorar el 90 aniversario del bombardeo de la plaza Andikona, que mató a 61 personas, 24 de ellos menores y 16 niños, convirtiéndose en el primer bombardeo contra civiles de la Guerra Civil.
Con motivo de tan señalada fecha, el Consistorio ha organizado un homenaje el 22 de julio, el mismo día del bombardeo, pero también ha mantenido el tributo que otxandioarrak y visitantes de otras localidades hacen cada año el domingo de la semana del bombardeo, dentro del programa de las fiestas patronales.
Para quienes hayan pasado por el pueblo esa semana, ya habrán podido ver que no ha sido una semana cualquiera de fiestas. El pueblo se ha llenado de ikurriñas con un crespón negro en recuerdo a las víctimas. La mañana del domingo el cielo estaba nublado y parecía que quería llover, pero, aun así, los habitantes han llenado una vez más la plaza de Andikona para recordar la tragedia que marcó Otxandio.
Aquella semana hace 90 años la localidad vizcaína se encontraba en plena celebración de sus fiestas cuando llegaron dos aviones franquistas. Los niños se concentraron en la plaza pensando que los aviadores tirarían octavillas, pero en su lugar cayeron bombas. Este bombardeo fue el predecesor de los que seguirían en Durango y en Guernica, aunque no ha contado con el mismo reconocimiento.
Por eso durante el acto, el Ayuntamiento ha mostrado la labor de distintas asociaciones memorialistas por recuperar las historias de aquellas personas que vivieron el conflicto. Después, el alcalde del pueblo, Egoitz Garmendia, en su discurso ha distinguido entre aquellos partidarios de la facción que perpetró los bombardeos, PP y VOX, y aquellos que estuvieron a las órdenes del lehendakari Aguirre, por encima de las diferencias logrando acuerdos.
“No es fácil, pero no hay otra manera para hacerle frente al fascismo de hoy en día”, ha insistido Garmendia y ha avisado que la libertad no es una conquista de una generación, sino que hay que ganarla “una y otra vez”. Para Garmendia la democracia es la “fuerza motriz” de un pueblo que cree en la solidaridad, la justicia social y la libertad, “y un pueblo que defiende esos valores nunca se rinde”.
Por eso ha animado a no mirar esta plaza como un lugar de muerte, sino “como un lugar que encarnó la memoria, la dignidad y libertad de un pueblo, extendida por los siete territorios”.
Tras las palabras del edil, los familiares de las víctimas han ido dejando sus rosas rojas junto al monumento conmemorativo. Finalmente, niños y jóvenes y mayores se han unido con la canción Andikona 1936, un canto a la memoria que ha dado voz a través de la música a los sucesos de aquel 22 de julio.
Después del homenaje todo el pueblo ha acudido a la plaza a tomar la tradicional limonada. Mientras la gente subía hacia la plaza al ritmo de la banda por la calle principal, se podían ver carteles con fotografías de las distintas zonas del pueblo afectadas durante la Guerra Civil.
Una vez en la plaza, la gente ha tomado la tradicional limonada, mientras paseaban por una pequeña exposición organizada por el Ayuntamiento, en la que se relata la situación de Otxandio antes de la guerra civil como cambio con el golpe de estado, el bombardeo y como se vivió el conflicto en la localidad vizcaína. La muestra ha destacado el cuadro de Santiago Kapanaga, que sobrevivió al bombardeo cuando tenía 12 años.
A lo largo del día, hasta que ha caído la noche y el pueblo ha despedido sus fiestas, los habitantes han pasado para leer los paneles que muestran fotos y testimonios de la tragedia, demostrando que, en tiempos en los que el fascismo está en auge, el pueblo de Otxandio no olvida su historia.
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