Lula: de obrero metalúrgico a presidente de Brasil

Lula: de obrero metalúrgico a presidente de Brasil

Por Daniel Alberto Chiarenza

27 de octubre de 1945: nacimiento de Luiz Inácio “Lula” da Silva

Nació en Caetés -que en ese momento era un distrito del municipio de Garanhuns-, Estado de Pernambuco, en una familia de campesinos muy humildes. Sus padres, analfabetos, fueron Aristide Inácio da Silva y Eurídice Ferreira de Melo, quienes tuvieron siete hijos: cuatro varones y tres mujeres, él es el séptimo. “Lula” es el diminutivo de Luiz (en Brasil) y significa calamar (en portugués). Después de nacer, su padre se mudó a São Paulo para trabajar como estibador en el puerto de Santos, no lo volvió a ver hasta que cumplió cinco años.

En 1952, Lula, su madre y todos sus hermanos viajaron durante 13 días en un camión hacia Guarujá, y finalmente en 1956, toda la familia se instaló São Paulo. Allí Lula comenzó trabajando a los 12 años como limpiabotas, luego consiguió un trabajo como ayudante en una tintorería y vendedor ambulante de tapioca y frutas tropicales.

A los 14 años consiguió trabajo en la fábrica de tornillos Armazéns Gerais Colúmbia, allí trabajaba 12 horas diarias, luego de haber abandonado la escuela en el quinto curso, con unas calificaciones prometedoras. Se hizo tiempo para realizar un curso de tornero mecánico de tres años impartido por el Servicio Nacional de Industria (SENAI), que terminó en 1963. Perdió parte del dedo meñique de su mano izquierda cuando se encontraba empleando una prensa hidráulica, durante un turno de noche en la fábrica de carrocerías de automóviles Fris Moldu Car, en 1964, cuando se instauró la dictadura que destituyó a João Goulart.

En 1966 trabajaba en las Industrias Villares (en São Bernardo do Campo) donde, pese a que era un obrero «despolitizado» –pero teniendo conciencia social de ser un obrero metalúrgico-, se inició en el sindicalismo debido a que en 1968 su hermano mayor, Frei Chico o apodado «José», afiliado al proscrito Partido Comunista Brasileño, había sido arrestado y torturado por los militares. A partir de entonces Lula participó de forma activa de la vida sindical, manifestándose en hojas periódicas en la clandestinidad contra el régimen militar, encabezado por el mariscal Artur da Costa e Silva, sin dejar de defender los derechos de los trabajadores.

Los dos hermanos Da Silva fueron elegidos en 1969 para formar el Comité Ejecutivo del sindicato metalúrgico, José se desempeño como secretario de área y Lula como suplente. En ese período estuvo casado con María de Lourdes da Silva desde 1969 hasta 1971 que fue cuando enviudó.

En 1972 Lula fue elegido director del Departamento de Protección Social del sindicato, cargo que interrumpió su trabajo en la cadena de montaje. Era un respetado obrero, por sus esfuerzos a favor de los derechos básicos de los trabajadores, que iban de aumento salarial, cobertura social, preparación profesional y nivel cultural de los trabajadores metalúrgicos.
Entre 1971 y 1974 formó pareja con Miriam Cordeiro. En este último año contrajo matrimonio con Marisa Leticia Rocco Casa, también enviudó en 2017.

En 1975 Lula llegó a la presidencia del sindicato con un arrollador 92% de los votos, fue el líder de unos100.000 trabajadores. En febrero de 1978 fue reelegido con el 98% de los votos. Adoptó una fuerte postura opositora frente a la dictadura –instalada en 1964-, encabezada por el general Geisel. Lula cumplió el papel de principal enlace de las mayores protestas y huelgas de obreros de São Paulo. La dictadura, en 1979 aprobó una ley que prohibía los paros a aquellos sectores de la economía declarados «esenciales». En mayo, días antes de la asunción del general Figueiredo, Lula desobedece dicha ley, llamando a un paro general; los huelguistas son forzosamente retornados a sus respectivas fábricas y el sindicato fue intervenido. Se pensó la idea de formar un nuevo partido para romper con el bipartidismo, un partido que defendiese a los trabajadores. Se formó así el 10 de febrero de 1980 en el Colegio Sion de São Paulo, con el apoyo de algunos políticos e intelectuales de izquierda, progresistas, el Partido de los Trabajadores (PT), de tendencia socialista. Actualmente continúa siendo presidente honorario del PT.

En el abril del ´80, Lula fue el principal organizador en una huelga que duró 41 días, la protesta fue brutalmente reprimida. Fueron participes 300.000 trabajadores de São Paulo. Lula, acusado de «desorden público», fue condenado a una pena de tres años y seis meses de prisión. La sentencia fue anulada en apelación. El 26 de agosto de 1983 se produjo la fusión entre varios sindicatos paulistas y la Central Única de Trabajadores (CUT), vinculada directamente con el PT. En enero de 1985, un colegio electoral designó a Tancredo Neves como el primer presidente civil de Brasil en 21 años, quien murió antes de tomar posesión. Asumió en su reemplazo José Sarney. En 1986 Lula se convirtió en diputado e integró la Asamblea Constituyente que restableció la votación libre y directa del presidente.

Una vez disuelta la dictadura, en las elecciones constituyentes del 15 de noviembre de 1986 el PT fue el partido de izquierda que más ciudadanos atrajo, con un 6,9% de votos, introdujeron 16 diputados. En las elecciones municipales el PT logró ganar en 36 alcaldías, en ciudades como São Paulo, Pôrto Alegre y Vitória. Durante la segunda vuelta de las elecciones presidenciales celebradas el 17 de diciembre de 1989, el candidato oficial Fernando Collor de Mello, de tendencia derechista, se impuso contra Lula, el candidato opositor. Fue la primera vez en la historia de Brasil que un candidato a la presidencia era un obrero. Presentó un plan de salario mínimo para los trabajadores, una solución contra la inflación y una reforma agraria.

Luego de esa ocasión fue candidato a la presidencia de Brasil en un par de oportunidades más (1994 y 1998). El día de su cumpleaños, el domingo 27 de octubre de 2002, Lula resultó vencedor, derrotando al delfín de Cardoso, siendo, de esta, manera, el primer presidente obrero de Brasil. Fue el 35° presidente de la República desde el 1 de enero de 2003 hasta 2007; en las elecciones de 2006 triunfó otra vez y obtuvo el segundo mandato como presidente, el cual finalizó el 1 de enero de 2011, cuando le traspasó el mando a la candidata de su propio partido, Dilma Rousseff. Durante sus ocho años como Presidente, hizo reformas y cambios radicales que produjeron la transformación social y económica de Brasil, al punto de desarrollar a la República en una incipiente potencia mundial. Triplicó el PIB per cápita, según estadísticas del Banco Mundial. Se convirtió en la sexta economía más grande del mundo.

Ya durante sus dos primeras Legislaturas fue ampliamente reconocido como una personalidad de avanzada y consideraron a su gobierno como clave para los éxitos económicos de Brasil, en particular en materia de reducción de la pobreza, con programas sociales como “Hambre Cero” o “Bolsa Familia”, que contribuyeron a sacar de la pobreza a unas 30 millones de personas en menos de una década.

Fue nombrado en varias ocasiones Caballero: el 23 de julio y el 7 de octubre de 2003, el 3 de agosto y el 12 de septiembre de 2007.

Elegido por la revista Time como el líder de más predicamento en el mundo en 2010. En 2008, Newsweek, había considerado al presidente de Brasil una de las personas más influyentes del mundo (ocupaba entonces la posición 18ͣͣ). El diario francés Le Monde, y el medio español El País, lo distinguen como la “personalidad del 2009”. Fue el protagonista de la década, ocupando la posición 11° según el diario británico Financial Times.

A la salida de Lula de la presidencia, 52 millones de personas –el 27% de la población total- se beneficiaron del programa Bolsa Familia. En el plano internacional, jugó un papel relevante en asuntos como el programa nuclear de Irán y los debates sobre el cambio climático.

Al finalizar su segundo mandato en 2011 gozaba de una extraordinaria popularidad, tanto en Brasil –contando con más del 80% de aprobación- como en el resto del mundo. En octubre de 2011, a Lula –pertinaz fumador desde hacía cuarenta años- se le diagnosticó un cáncer de garganta, comenzando a recibir un tratamiento de quimioterapia con el que meses después logró superar la patología maligna y pudo reanudar sus tareas habituales.

En marzo de 2016, en medio del escándalo de corrupción de Petrobras, y habiendo pasado once días desde su detención para ser interrogado por su supuesta participación en el mismo, fue nombrado Ministro de la Casa Civil por el gobierno de su sucesora Dilma Rousseff, algo que se evaluó por sus detractores como una forma de obtener inmunidad judicial. El nombramiento fue inmediatamente suspendido por un Juez del Supremo Tribunal Federal de Brasilia, pero procedió fuera de plazo, puesto que fue al día siguiente que un tribunal de Río de Janeiro levantara la medida cautelar que impedía el nombramiento, y nuevamente, el mismo día volvió a ser suspendido por el Juez Gilmar Mendes, miembro del Supremo Tribunal Federal de Brasil.

Lula en una planta de producción de aluminio

El 12 de junio de 2017 Lula fue condenado en primera instancia a nueve años y seis meses de prisión por el juez Sérgio Moro, siendo la primera vez en la historia de Brasil que un expresidente era condenado por corrupción pasiva. Tras la condena se entregó el 7 de abril de 2018 y estuvo 580 días preso e imposibilitado de presentarse a las elecciones presidenciales de 2018, las que ganó Jair Bolsonaro, quien, a su vez, nombró al juez Moro como ministro de Justicia. El 8 de noviembre de 2019 tras cumplir su sentencia se ordenó su liberación.

Desde el 2018 al 2022 formaría pareja con Rosángela (Janja) da Silva, con quien formalizaría matrimonio en ese último año.

El 8 de marzo de 2021 uno de los jueces de la Corte Suprema anuló todas las sentencias dictadas contra Lula, debido a que el juez Moro, según ese magistrado, carecía de competencia para entender en los supuestos delitos imputados y, en consecuencia, se inició una investigación en contra del magistrado.

Luiz Inácio da Silva fue electo nuevamente presidente tras vencer en las elecciones de 2022 en la segunda vuelta contra el entonces presidente Jair Bolsonaro, convirtiéndose en la primera persona en ser entronizado como presidente por tercera vez en la historia brasileña.

El período de transición comenzó marcado por fuertes tensiones; desde la derrota de Jair Bolsonaro, no aceptada por sus seguidores, se produjeron brotes de violencia en todo el país: “atentados frustrados, intentos de invasión de edificios públicos, coches y autobuses quemados, explosivos y chalecos antibalas abandonados en la carretera”. El Partido Liberal de Bolsonaro exigió la anulación de parte de la votación. Finalmente, Bolsonaro, al igual que su vicepresidente Hamilton Mourão, se negó a participar en el traspaso de poderes y se marchó a Estados Unidos la víspera de la toma de posesión de su sucesor.

El presidente Lula en una reunión con los ministros en el palacio presidencial de Brasilia.

Lula se desempeña como el 39° presidente de la República Federativa de Brasil desde 2023.

La Capital de Brasil fue escenario el domingo 8 de enero de 2023 de dramáticos sucesos en lo que se definió como un “verdadero asalto a la democracia”. Miles de seguidores de Bolsonaro invadieron los edificios del Congreso Nacional, la Presidencia y el Supremo Tribunal Federal en una jornada de caos. Los bolsonaristas pedían una intervención militar y la renuncia de Lula, quien había derrotado a su rival e extrema derecha en las elecciones de octubre.

Fue así: el sábado 7 y el domingo 8, alrededor de 4 mil bolsonaristas llegan en autobús y se unen a otros acampados fuera del cuartel general del ejército. El grupo marchó hacia el Congreso, vigilado por la Policía Militar del Distrito Federal. Los bolsonaristas suben a la rampa hacia el Congreso. Otros irrumpen en el Palacio de Planalto, dañando piezas de arte y mueblería. Los bolsonaristas rompen los vidrios frontales de la sede del Supremo Tribunal y vandalizan el pleno. Los bolsonaristas son expulsados de los edificios públicos. La policía intenta dispersar a los grupos con cañones y granadas de aturdimiento. Los bolsonaristas permanecen fuera de los edificios.

Ante lo sucedido, el presidente de Brasil decretó la intervención federal de Brasilia, lo que significa que el área de seguridad pública de la capital queda bajo supervisión del gobierno federal hasta el 31 de enero.

En 2023 la Corte Suprema de Justicia de Brasil anuló la validez de las supuestas pruebas de corrupción y se refirió a la condena a Lula como un “error histórico”.

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