La Barceloneta de Gaza. Hijos orgullosos de Gaza y el Somorrostro

La Barceloneta de Gaza. Hijos orgullosos de Gaza y el Somorrostro

Por Jorge Izquierdo

Que en la piel tengo el sabor amargo del llanto eterno
Que han vertido en ti cien pueblos de Algeciras a Estambul
Para que pintes de azul tus largas noches de invierno
Y a fuerza de desventuras
Tu alma es profunda y oscura

Joan Manuel Serrat. Mediterráneo. 1971

Mediterráneo. Desde 1875 hasta el año 1966,  El Somorrostro fue un barrio de barracas de la ciudad de Barcelona, situado en los actuales distritos de San Martín y de Ciutat Vella,  En poco más de un kilómetro de extensión se hacinaban cerca de 15.000 personas que malvivían en plena orilla del Mar  Mediterráneo ocultos entre barracas de madera, chatarra, uralita  y los más afortunados en   cuevas. A finales del siglo XIX la ciudad de Barcelona crecía sin parar, muchos trabajadores venidos de otras partes de España, especialmente de Andalucía, Murcia y Aragón, llegaban buscando un futuro mejor. (sic) Lo que encontraban, en muchos casos, era la falta de vivienda y comenzaron a construir chabolas en las que no había agua corriente, ni electricidad, ni mucho menos alcantarillado. Y nunca  hubo nada para aquellos niños que nacieron cerca  del mar.  En cerca de ochenta años, la moderna y modernista Barcelona no fue capaz de llevar el progreso al asentamiento de El Somorrostro.  Aquel barrio de barro y barraca  no fue el único asentamiento de Barcelona pero si uno de los más visibles al estar junto a la costa. El Somorrostro, durante más de medio siglo fue una pequeña franja atrapada entre el Mar  Mediterráneo y las vías de ferrocarril. ¿Podemos imaginarnos a los viajeros del tren pasando  a la altura del asentamiento  viendo  aquellos cuerpos que serían camino?

En el mismo Mediterráneo se encuentra otra franja: Gaza, el más pequeño de los dos territorios palestinos (junto con Cisjordania) que componen Palestina. Gaza es una región de Palestina bajo ocupación israelí. ¿Cómo se puede «ocupar» un territorio con dos millones de habitantes? La respuesta es tan sencilla como demoledora: la franja de Gaza no está ocupada, está completamente rodeada de territorios ocupados por Israel y el mar Mediterráneo. Gaza es una isla que recibía la luz, el agua, el combustible y las comunicaciones de la mano de Israel. Digo bien, recibía. La franja era un campo de concentración en el que los carceleros eran los encargados de suministrar lo necesario a  casi 2 millones de presos. Desde al año 2023 Gaza dejó de recibir, agua y luz a cambio de bombas. Hoy el 80% de Gaza está destruida lo sabe y lo ignora todo el mundo. Gaza es  la franja del Somorostro de principios del siglo XX. Israel no tiene ningún interés es abastecer Gaza, más bien al contrario, mientras Europa duda  en  mandar bombas de agua, Israel  manda bombas térmicas aquí y allá, asesinando a miles de inocentes.  Si te rebelas frente algo así eres un terrorista.

Hoy el 80% de Gaza está destruida lo sabe, y lo ignora, todo el mundo. Y a sus atardeceres rojos de fuego y dolor se acostumbraron nuestros ojos.

La Barceloneta de Gaza

A la franja de El Somorrostro le llegó un momento decisivo en 1966. El dictador Francisco Franco iba a  presidir una exhibición naval en la costa barcelonesa. Unas maniobras navales donde la mayoría de los barcos no eran españoles. Recordemos que entre 1951 y 1987, el puerto de Barcelona fue base habitual de descanso y recreo (sic)  para la Sexta Flota en el Mediterráneo, convirtiendo a la ciudad en un enclave estratégico y de ocio para los marineros.  Gaza y El Somorostro se encontraban hermanadas por  el Mediterráneo… de la VI flota. El caso es que ante la visita  de Franco, el Ayuntamiento decidió demoler la franja de El Somorrostro. La intención era clara: evitar que el dictador viera una imagen de pobreza y marginalidad. Los marineros yankees que durante la semana colaboraban desde sus destructores  en la destrucción de paises arábes, los fines de semana podían divertirse en la ciudad de Barcelona e incluso ir a escuchar algo de flamenco a la Franja de El Somorostro.

Las barracas fueron derribadas a toda prisa, y sus habitantes fueron reubicados en barrios periféricos, como Sant Roc, en Badalona, o La Mina, en Sant Adrià del Besòs. Lejos de la ciudad de Barcelona evidentemente. No hubo indemnizaciones, ni procesos participativos. La ciudad simplemente decidió que el Somorrostro, y sus habitantes, debía desaparecer. De un plumazo.

Tras la demolición, el Somorrostro fue literalmente borrado del mapa. Con el tiempo, la zona fue absorbida por el gran proyecto de reurbanización del litoral de cara a los Juegos Olímpicos de 1992. En ese nuevo paisaje de palmeras, playas artificiales y turismo de masas, el Somorrostro parece no haber existido nunca. 80 años de historia borrados de la memoria.

Ahora nos quieren hacer creer que el loco de Donald Trump se ha sacado otra idea estúpida de la chistera: urbanizar Gaza , una ciudad bañada por la sangre y convertirla en una ciudad turística bañada por el mar. Y no, no es ninguna idea loca ni estúpida: es el ABC occidental.   Muchos de los gazatíes serán expulsados a su San Roque y Badalona árabe, lejos de Barcelona, quiero decir, lejos de Gaza.  Y así los que hayan sobrevivido al genocidio palestino y  no estén  encarcelados en Israel podrán trabajar y con el tiempo incluso montar algún negocio en las playas de Gaza. Incluso podrán, con el tiempo , casi cien años después, pedir al ayuntamiento de Gaza que coloque una pequeña placa en honor de aquellos palestinos a los que nunca se les reconoció el derecho a pisar la tierra en la que nacieron sus padres.La placa evidentemente no podrá llamar mucho la atención, y tendrá que tener un tono antiguo para que parezca que aquello sucedió hace mucho, mucho tiempo. Pelillos a la mar.

En Barcelona hay una pequeña placa, inaugurada en 2017, que cuenta todo esto, en la  Playa artificial de El Somorrostro creada en los años 90 con  aquella Inteligencia Artificial turística, llamada Barcelona 92,  que de repente descubrió que existía el Mar Mediterráneo. Lo cuenta sí, de forma muy barcelonesa, difuminada en el color ocre de la tristeza del diseño, pero se  pueden atar cabos y puntos de amarre. En el mismo lugar donde ahora hay discotecas, hoteles, casinos y restaurantes  para personas que viven y van, antes hubo vidas, hogares, luchas, muerte, miseria, amor y orgullo. De ahí  la placa, por el orgullo de aquellos que vivieron en El Somorrostro  Sus cuevas y barracas hoy costarían millones de euros pero no tienen nada de aquello más que su placa y su orgullo.

Y nada más. Un diminuto instante inmenso en el vivir. Después mirar la realidad y nada más, que cantaba Silvio.

Imagen de la placa colocada en 2014, en la actual playa de El Somorrostro, para rendir pequeño homenaje a los vecinos de las barracas que terminaron siendo expulsados de Barcelona

* Miembro de la Asamblea de Redacción de LQSomos.
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