El narco siempre llama dos veces

El narco siempre llama dos veces

Por Nomino Lustre

A mediados del año 2009, publiqué un artículo (*) sobre el desarrollo del narco-golpe de Estado contra Manuel Zelaya, entonces legítimo presidente de Honduras. Pese a que el golpe estaba en curso, había muchas señales de no era un golpe simplemente militar al que tan acostumbrados estaban (y están) los latinoamericanos sino que era un nuevo tipo de golpe: era un narco-golpe… como el que, apenas disimulado (después evaluaremos ese ‘disimulo’) se desarrolla este domingo (electoral?)  de 30 noviembre 2025.

Si dios-y-el-diablo no lo remedian, sin disimulo pero bajo las armas gringas, este domingo ganará Nasry Asfura, candidato del Partido Nacional. La actual presidenta Xiomara Castro (mujer de Zelaya) ha seleccionado para su sucesión a Rixi Moncada (Partido Libertad y Refundación (Libre) de Honduras). Mientras que, con su peculiar estilo de disimulo, el tahúr Trump ha anunciado que indultará al ex presidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado en 2024 a 45 años de cárcel por un tribunal de Manhattan. Y, de paso, ha vociferado que, si el pueblo hondureño no elige a su candidato (obviamente, Asfura), “cortará la ayuda” a Honduras.

Ahora bien, si Trump ha eliminado a la USAID, cara (relativamente) amable del imperialismo gringo, ¿qué entenderá el sangriento POTUS por ayuda a Honduras? ¿Qué los serial killers de la US Navy consideren que invadir por tierra Venezuela es un plato demasiado recio y, en consecuencia, sus marines, aviadores y técnicos en drones hoy desplegados en la costa venezolana se dirijan a la ‘pequeña’ Honduras? Si triunfa el chantaje injerencista y asesino de Trump y Asfura es “elegido” (sobra añadir, por pucherazo), ¿pagará su ‘elección’ construyendo macro-cárceles como las de Bukele? Entre turcos andaría el juego. Mejor dicho, entre narcos andaría el diablo.

Sea como fuere, el indulto al narco Juan Orlando H. demuestra (‘ostentóreamente’ como decía la vedette), que Trump-Vance siguen obsesionados con superar en pompa y sangre al Imperio Británico. Saben que buena parte de ese Old Empire se consiguió gracias al narcotráfico y nadie duda de que la Queen Victoria se erigió no sólo en Emperatriz del mundo sino también en la mayor traficante que pisaba la Tierra. A los gringos, les costó lo suyo derrocar a Zelaya, promotor de la legalización de las drogas (cf. infra) como mejor manera para aplastar al narco -una extravagancia ‘hondureña’ para G.W. Bush y para Obama- y, ahora, piensan tomarse la revancha. Ojalá me equivoque pero están a punto de reconquistar Honduras. Ojalá la siniestra pareja Trump-Vance no consiga nunca emular a la emperatriz Victoria -aunque, como hemos visto, entre aristócratas europeos y narcos mundiales, tampoco hay gran diferencia.

Entendiéndolo como un mero aviso a los navegantes, veamos hoy (resumido) lo que fue publicado hace 16 años: 

<<Ya se pueden apreciar algunos síntomas de que no estamos ante un golpe militar rutinario. Las primeras voces de alarma que escuché provinieron del COPINH. Hace tres días, el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras difundió desde Intibucá un comunicado titulado sin ambages »Se prepara un golpe de Estado». Puesto que los indígenas no son alarmistas, presté especial atención y revisé los Antecedentes; allí me encontré con algunos hechos muy llamativos:

  1. a) noviembre 2008: se celebra en Tegucigalpa la 18ª conferencia internacional contra las sustancias ilícitas. Aprovechando tan magnoevento, el presidente Manuel Zelaya –conocido popularmente como Mel-, propone la legalización de las drogas como único camino para avanzar en la lucha contra el narcotráfico.
  2. b) pocos días después, son asesinados Mario Fernando Hernández, vicepresidente del Parlamento hondureño, del gobernante partido Liberal y su correligionario M.A. Collier. Según la policía y las agencias de noticias, »cuatro hombres encapuchados tirotearon el vehículo en el que viajaban las víctimas y luego remataron a Hernández. Éste recibió 29 balazos, y Collier, cinco». Evidentemente, es un atentado con penetrante hedor a narco.
  3. c) el día 23, cuatro sicarios disparan 30 balas contra el vehículo en el que viajaba el candidato de izquierdas a la alcaldía de Tocoa quien es trasladado a la capital en estado crítico -desconocemos su suerte actual-. El hedor a narco comienza a ser irrespirable.

¿Y si resultara que los narcos se han atrevido a dar un golpe de estado? Es una posibilidad latente en buena parte del mundo. Pero unas declaraciones adversas, por muy presidenciales que fueran las de Mel, son condición necesaria pero no suficiente. Hasta los narcos necesitan aliados para dar un golpe y ahora no estamos pensando en los gorilas porque los milicos golpistas son mucho más que aliados hasta el punto de que nos resulta difícil distinguirlos de los narcos.

Todo eso y algo más es lo que venía efectuando Mel. Para colmo, el presidente Zelaya intentaba comprar medicamentos genéricos a un precio escandalosamente inferior al impuesto por las transnacionales farmacéuticas. Y, para remate, el mismo jueves día 24, los presidentes del ALBA se comprometieron a revisar la doctrina sobre propiedad industrial, una medida con efectos directos sobre el precio de las medicinas. Es fácil imaginar la reacción del cuerpo técnico del narcotráfico, esos señores que por la mañana trabajan para una gran compañía y por la tarde para algún Gran Barón Blanco.

Es un caso absolutamente inédito que se produzca un golpe de estado para evitar una encuesta. Porque, recordemos: aunque los medios de incomunicación la presenten como »un referéndum para reelegir indefinidamente a Mel», ésta llamada a las urnas se reduce a una mera »Encuesta de opinión» (su nombre oficial) para saber si el pueblo hondureño estaría de acuerdo en que, el próximo mes de noviembre, se añada una cuarta urna cuyo resultado decidiría si se convoca una Asamblea Constituyente que, a su vez, legislaría (o no) sobre los plazos presidenciales.

Si no fuera trágico, sería extravagante que una medida propia de los sociólogos se haya convertido en el pretexto para dar un golpe de estado.

Pero, observando el minuto a minuto de la actualidad, aparecen algunos detalles que me hacen abundar en la hipótesis del golpe semi-narco. Por ejemplo: los secuestros de Mel, de la cancillera Patricia Rodas y de los embajadores de Nicaragua, Cuba y Venezuela tienen la marca narco, en especial el asalto a tiro limpio y el maltrato por encapuchados. Ya sabemos que el narco aspira a ser Estado pero que, por no disponer (todavía) de cárceles oficiales, debe limitarse a secuestrar paralelamente.

Ahora bien, si tan narcos son los golpistas, ¿por qué en lugar de deportar al presidente Zelaya a Costa Rica no le han decapitado o degollado? Pues probablemente porque sus socios golpistas se han opuesto por razones no precisamente humanitarias sino políticas: »lo hubiéramos convertido en un mártir, no son modos aceptables por la ONU, los EEUU prefieren ahora guardar algunas formas, etc». En definitiva, porque no es un golpe exclusivamente narco aunque sus sicarios mejor o peor uniformados tengan en él una parte decisiva. Porque es un golpe que los EEUU habían pensado de una manera »más institucional» –no olvidemos que, ¡oh casualidad!, su embajador salió de Tegucigalpa el miércoles día 23-.

Y, en general, porque estamos ante un golpe chapucero que comenzó técnicamente mal, sin bombardeos mediáticos de ablandamiento, y que (ojalá) terminará fracasando porque los EEUU y Europa no podrán admitir las imágenes de los soldaditos invadiendo la Casa Presidencial.

Por lo demás, tenemos para el futuro el horizonte de un narcotráfico que, si antes tenía aspiraciones y experiencias indirectas golpistas, ahora cuenta con una experiencia directa. Parcial, pero experiencia. Hay otros países que deberían alarmarse.

No es razonable esperar que los medios de incomunicación consideren la hipótesis del golpe semi-narco. Seguirán dale que dale con la grosera mentira de convertir una encuesta en una reelección presidencial inmediata porque su inercia rutinaria les lleva a insistir en un tema (banal) que ya tienen muy trabajado. Pero, por el momento, Mel ya ha ganado la batalla icónica. Siempre nos quedará la estupenda imagen de un presidente con corbata y sombrero subido a la puerta de un bus urbano y rodeado de su pueblo rescatando de un cuartel a las planillas de una encuesta. El propio sueño de un sociólogo.

(*) ¿El primer golpe de estado con participación directa del narcotráfico?, TeleSUR, 1º julio 2009 Esta cadena de televisión añadió al texto una breve introducción que resumía para un público más amplio las circunstancias generales: Para su aventura hondureña, a los barones del narcotráfico no les ha resultado difícil encontrar aliados. A la burguesía no le gusta que, por ejemplo, se reprima la evasión fiscal ni que se elimine el monopolio de los combustibles. Por otra parte, a los medios de incomunicación tampoco les hace ninguna gracia que les retiren las subvenciones estatales. En cuanto a los EEUU, acostumbrados a considerar Honduras como su portaaviones centroamericano, les disgustó profundamente que Honduras entrara en el ALBA. Otrosí, fue comentado por Rafael Chirbes en su obra Diarios 4.  

30 noviembre 2025, 17 hrs.

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