El gran ilustrador de la historia de México

El gran ilustrador de la historia de México

Por Daniel Alberto Chiarenza

24 de noviembre de 1957: muere Diego Rivera, pintor y muralista mexicano

Eduardo Galeano, en su obra en tres tomos “Memoria del Fuego: El Siglo del Viento”, que es el tercero de ellos, dedicó una semblanza a Diego Rivera: «[…] pinta a Emiliano Zapata sublevando pueblo, y pinta al pueblo: todos los pueblos de México, reunidos en la epopeya del trabajo y la guerra y la fiesta, sobre mil seiscientos metros cuadrados de paredes de la secretaría de Educación. […] A quien quiera escucharlo cuenta mentiras tan colosales como su panza y su pasión de crear y su voracidad de mujerófago insaciable. […] Allá en París, Diego fue pintor de vanguardia […]; y cuando ya estaba apagándose, pintando nomás por aburrimiento, llegó a México y recibió luces de su tierra hasta incendiarse los ojos».

Su nombre completo era Diego María de la Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de Rivera y Barrientos; nació en Guanajuato el 8 de diciembre de 1886. Su padre fue Diego Rivera Acosta y su madre María del Pilar Barrientos. Al año y medio de nacer se murió su hermano gemelo Carlos María, a la vez que Diego, que padecía raquitismo y tenía una constitución física débil, se mantuvo con vida.

Destacado muralista mexicano –además de poder incluirlo, por sus influencias, dentro del realismo y del cubismo-, famoso por plasmar obras de alto contenido social y político en edificios públicos. Creador de diversos murales en distintos puntos del centro histórico de la Ciudad de México, y en otras ciudades mexicanas como Chapingo, Cuernavaca y Acapulco, también en San Francisco, Detroit y Nueva York, en los Estados Unidos.

Mural: «Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central»

Si bien los deseos de su padre era que ingresara al Colegio Militar, a partir de 1896 comenzó a tomar clases nocturnas en la Academia de San Carlos de la capital mexicana, allí conoció al paisajista José María Velasco. En 1905, recibió una pensión del secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes, Justo Sierra, y en 1907 se hizo acreedor a otra del gobernador de Veracruz, Teodoro Dehesa Méndez, la que le permitió viajar a España para realizar estudios de obras como las de Goya, El Greco y Brueghel; ingresó al taller de Eduardo Chicharro, el sobresaliente artista madrileño. Hasta mediados de 1916, alternó su residencia entre México, Ecuador, Bolivia, Argentina, España y Francia, país en el cual tuvo contactos en las reuniones de artistas como el pintor italiano Amedeo Modigliani y el escritor y periodista soviético Ilya Ehrenburg –ambos junto con la esposa de Modigliani y otros escritores y pintores-, fueron plasmados en el cuadro de Marie Vorobieff “Homenaje a amigos de Montparnasse”.

Se producen, también, acercamientos con intelectuales y artistas de la talla de Alfonso Reyes, Pablo Picasso, María Montoya y Ramón del Valle Inclán, consiguiendo una aproximación con las nuevas corrientes, especialmente con el cubismo.

En su estancia en París, había nacido su primer hijo, Diego, producto de su primer matrimonio (1911-1921) con la pintora rusa Angelina Beloff; el niño moriría en 1918. En 1917 se ve influenciado por Paul Cézanne, se introduce en el postimpresionismo, logrando captar la atención con la vivacidad de sus colores.

En 1915, Rivera mantuvo un apasionado romance con la pintora rusa Marievna Vorobieva-Stebelska. Como fruto de aquellas relaciones extramatrimoniales, en 1919, nacía una hija. A esa niña la llaman Marika Rivera y Vorobieva, pero Diego nunca la reconocería, aunque sí la sostendría económicamente. En 1920, y gracias al embajador de México en Francia, Alberto Pani, pudo abandonar el país y emprender un viaje a Italia, donde estudió el arte renacentista, sintiendo una profunda admiración por los maestros del Quattrocento, deslumbrado, más que nada, por la obra de Giotto.

Al designar, el presidente mexicano Álvaro Obregón, a José Vasconcelos como secretario de Educación (1921), Rivera regresó a su país para colaborar con Vasconcelos, participando también los muralistas mexicanos José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y Rufino Tamayo, así como también el artista francés Jean Charlot.

En enero de 1922 pintó su primer mural, al que llamó “La creación”. Fue en el interior del Anfiteatro Simón Bolívar de la Escuela Preparatoria Nacional. Colaboraron con él Carlos Mérida, Jean Charlot, Amado de la Cueva y Xavier Guerrero. El tema central es la formación de la estirpe antropológica mexicana. La figura destacada es un hombre que nace de un árbol de la vida.

La pintura de Rivera se convirtió en un factor considerable y de influencia para el Movimiento Muralista Mexicano y Latinoamericano. En diciembre de ese mismo año se casó con Guadalupe Marín, conocida como la «Gata Marín”; mestiza mexicana de piel morena, larga cabellera negra y ojos verdes, a quien había conocido a través de Julio Torri. Con ella tuvo dos hijas: Lupe, nacida en 1925 y Ruth, en 1926. En septiembre de 1922 inició el fresco en la Secretaría de Educación Pública. Sería uno de los fundadores de la Unión de pintores, escultores y artistas gráficos revolucionarios.

En ese mismo año, adhiere al partido comunista mexicano, factor influyente en su pintura y estructura política de lo que fue su precandidatura a la presidencia de la república en 1929. Se le otorgan los permisos necesarios para comenzar con las pinturas y murales del Palacio de Cortés, en Cuernavaca, Morelos, y en la Escuela Nacional de Agricultura, en Chapingo. También en el Palacio Nacional de la Ciudad de México, donde –de 1929 a 1935- creó un ciclo narrativo de la historia del país, desde los aztecas, mexicas, etc. hasta el siglo XX.

En 1927, es invitado a los festejos de la primera década de las Revolución de Octubre en la Unión Soviética, por lo que parte hacia Moscú. Tras su divorcio con Guadalupe Marín en 1928, contrajo terceras nupcias con la pintora Frida Kahlo el 21 de agosto de 1929.

Luego, se lo expulsó del partido comunista mexicano, por lo ortodoxo y verticalista de este partido, aunque él continuó siendo marxista. En 1930, Frida quedó embarazada por primera vez. Lamentablemente, debido a la posición anómala del feto y al accidente de 1925. Ese embarazo, de tres meses, debió ser interrumpido, según decidió el médico Jesús Marín. Por aquel entonces, otros médicos opinaron que probablemente Frida nunca podría tener hijos.

En 1930, fue invitado por los Estados Unidos para la realización de diversas obras, donde su temática social desataría importantes contradicciones, críticas y fricciones con los propietarios, el gobierno y la prensa estadounidense. Fue invitado por el arquitecto Timothy Pflueger para que pintara para él. Llegó en noviembre, acompañado por Frida y Rivera pintó un mural para el club de la ciudad de la Bolsa de San Francisco por 2500 dólares. Las más destacadas pinturas de Rivera en EE.UU. se encuentran en la Escuela de Arte de San Francisco, California; así como en el Instituto de Artes de Detroit, donde le encargaron los Murales de la Industria de Detroit.

Mural: «El hombre controlador del universo»

En 1933 el magnate John Rockefeller Jr. contrata a Rivera para pintar un mural en el vestíbulo de entrada del edificio RCA en Nueva York. Era el edificio principal de un conjunto de construcciones que se habrían de denominar «Rockefeller Center». El edificio, situado en la 5ª Avenida, era uno de los emblemas más importantes del capitalismo. Diego, diseñó para esta ocasión, el mural denominado «El hombre en la encrucijada» o «El hombre controlador del universo». Al encontrarse a punto de completarlo, incluyó en él un retrato de Lenin. La reacción de la prensa por el retrato fue inmediata. Rockefeller, vio en el retrato un insulto personal y mandó cubrir el mural; más tarde ordenó que fuera destruido. Rivera al regresar a México en 1934 pintó el mismo mural: “El hombre en el cruce de caminos”, en el tercer piso del Palacio de Bellas Artes de México.

En 1936 solicitó, al presidente Lázaro Cárdenas, el asilo político de Trotsky en México. Se concreta, recibiéndolo en la Casa Azul de Frida Kahlo, y luego disponer de su casa en Coyoacán para que León pudiera vivir con su esposa. Pero, al poco tiempo, Frida comenzó un fugaz amorío con Trotsky. En 1940 ya se había distanciado del disidente soviético y se divorció de Frida Kahlo, volviéndose a casar con ella a finales de ese mismo año.

En 1946 pintó «Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central» en el recién construido Hotel del Prado de México D.F. Integró junto con José Orozco y David Alfaro Siqueiros la comisión de Pintura Mural del Instituto Nacional de Bellas Artes.

En 1950 ilustró Canto General de Pablo Neruda; en 1952 el mural denominado «La Universidad, la familia mexicana, la paz y la juventud deportista» del Estadio Olímpico Universitario (UNAM), y en 1955, ante la muerte de Frida Kahlo, se casó con Emma Hurtado y viajó a la Unión Soviética para ser intervenido quirúrgicamente.
Falleció el 24 de noviembre de 1957 en Coyoacán, México D.F. y sus restos fueron colocados en la Rotonda de las Personas Ilustres, localizada en la misma ciudad dentro del Panteón Civil de Dolores, contraviniendo su última voluntad.

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