Cisjordania, la ONU advierte: «No son incidentes aislados», son pasos coordinados hacia la anexión
Una barrera de seguridad delimita una zona residencial en Cisjordania. © Adobe Stock/Voddol
Por Iñaki Alrui*
Las cifras de violencia y expansión de asentamientos en 2026 dibujan un panorama sombrío que, según el máximo responsable de la ONU para el proceso de paz, no responde a casualidades, sino a una estrategia deliberada para hacer irreversible la ocupación.
Quienes aún creen que la violencia en Cisjordania responde a un estallido espontáneo o a la acción de «elementos radicales» deberían leer con atención las palabras de Ramiz Alakbarov esta semana en el Consejo de Seguridad. El coordinador adjunto de la ONU para el Proceso de Paz en Oriente Medio no acudió a enumerar daños colaterales. Acudió a desvelar un mecanismo: el engranaje perfecto que está convirtiendo el territorio palestino ocupado en un escenario de anexión de facto, pieza a pieza, metro a metro.

«Estos no son incidentes aislados», subrayó Alakbarov. «Son pasos interconectados que están remodelando Cisjordania y allanando el camino hacia una anexión». La afirmación, en apariencia sencilla, es una bomba de profundidad en la diplomacia internacional. Porque admite lo que los informes sobre el terreno vienen documentando desde hace años, pero que la comunidad política se empeña en tratar como un conflicto cíclico: existe un plan, una hoja de ruta con tres patas que se alimentan entre sí.
Primera pata: el terrorismo de colonos como ariete
Los números presentados por el alto funcionario son escalofriantes. En lo que va de 2026, 76 palestinos han muerto en Cisjordania, 18 de ellos niños. Pero la cifra que realmente dibuja la estrategia es la de los 1.430 incidentes de violencia de colonos, documentados por la ONU, que han afectado a 260 comunidades palestinas. Estos ataques no son aleatorios: siguen un patrón sistemático de acoso, quema de cosechas, destrucción de pozos y hostigamiento diario.

El objetivo es uno: hacer la vida imposible. Como resultado, 3.800 palestinos –casi la mitad menores de edad– han sido desplazados de sus hogares en los primeros ocho meses del año. No por una guerra, sino por una presión constante y legalmente impune que vacía las aldeas antes de que los colonos puedan reclamarlas. La estrategia es antigua, pero su velocidad y su descaro son nuevos. Y se extiende: los ataques, tradicionalmente concentrados en el Área C (la que está bajo control total de Israel), han saltado a las Áreas B y A, donde la Autoridad Palestina tiene competencias, en una demostración de que los acuerdos de Oslo son papel mojado.
Segunda pata: la grúa y el cemento como ariete político
Mientras los colonos empujan sobre el terreno, el Gobierno israelí aprueba en los despachos. Hasta agosto, se han avanzado o aprobado 12.360 nuevas viviendas en asentamientos. De ellas, 5.160 en Jerusalén Este y 7.200 en el Área C. Para financiarlo, una partida de 431 millones de dólares con un nombre que no deja lugar a dudas: «fortalecer el control de Israel sobre Cisjordania y prevenir el establecimiento de un Estado palestino».
Es la primera vez que un funcionario de la ONU lee en voz alta, ante el Consejo de Seguridad, lo que hasta ahora era un secreto a voces. Pero hay más. Alakbarov reveló un hecho inédito: la incautación de tierras privadas en el Área A, cerca de Qabatiya, para construir una carretera que una dos colonias. Es la primera vez que se registra una incautación en el área que, según los Acuerdos de Oslo, debería estar bajo plena jurisdicción palestina. La línea se ha borrado. El mapa ya no es el mismo.

Tercera pata: el estrangulamiento económico
La guinda del pastel de la anexión silenciosa es la asfixia financiera de la Autoridad Palestina. Israel retiene unos 6.000 millones de dólares en ingresos fiscales y de aduanas que por derecho corresponden a los palestinos. Esta retención, denunciada una y otra vez, impide pagar nóminas completas y mantener los servicios básicos. El resultado es una Autoridad Palestina al borde del colapso, sin capacidad de respuesta política ni social.
Y la presión aumenta: el 1 de septiembre expira el acuerdo que permite a los bancos israelíes procesar transacciones en shekels para los bancos palestinos. Si no se renueva, el sistema financiero palestino podría hundirse, llevándose por delante el último vestigio de autonomía económica. No es casualidad. Es un cerco.

El fantasma de la anexión y la ausencia de alternativa
La advertencia del máximo responsable de la ONU para la Paz en Oriente Medio no es una profecía. Es una constatación: la solución de dos Estados, que durante décadas fue la estrella polar de la diplomacia internacional, se está desvaneciendo bajo el empuje de una ocupación que ya no necesita declarar su fin. Lo está ejecutando.
El Consejo de Seguridad escuchó. Ahora, el mundo observa. Pero la pregunta que queda flotando en el aire, mientras Cisjordania arde lentamente, es si alguien tiene la voluntad política de detener un proceso que ya tiene nombre propio: anexión.

Claves para entender… Por qué esto no es un «conflicto» sino una anexión en marcha
1. ¿Qué significa que las políticas israelíes son «pasos coordinados»?
No se trata de decisiones aisladas de colonos radicales o de militares en terreno. El informe de la ONU señala que la violencia, la expansión de asentamientos y la asfixia económica forman parte de un mismo engranaje: los colonos desalojan, el Estado aprueba nuevas viviendas y retiene los fondos para que la Autoridad Palestina no pueda reconstruir. Es una estrategia de «hechos consumados» que hace irreversible la ocupación sin necesidad de declarar oficialmente la anexión.
2. Las Áreas A, B y C: ¿qué significan y por qué importa su violación?
Son la división territorial establecida por los Acuerdos de Oslo (1993-1995):
Área A: bajo control civil y de seguridad palestino (ciudades principales).
Área B: control civil palestino y seguridad compartida.
Área C: control total israelí (más del 60% de Cisjordania, donde están la mayoría de asentamientos).
La novedad dramática que denuncia la ONU es que Israel está incautando tierras en el Área A (algo inédito) y los colonos atacan cada vez más en áreas que deberían estar protegidas por la Autoridad Palestina. Esto borra de facto cualquier división y convierte todo el territorio en una zona de ocupación plena.

3. ¿Qué son los «asentamientos» y por qué son ilegales según el Derecho Internacional?
Los asentamientos son colonias de población israelí construidas en territorio ocupado desde 1967 (Cisjordania, Jerusalén Este y los Altos del Golán). El Cuarto Convenio de Ginebra (artículo 49) prohíbe a una potencia ocupante trasladar a su propia población civil al territorio que ocupa. La Corte Internacional de Justicia, en su opinión consultiva de 2004, ratificó que todos los asentamientos son ilegales. A pesar de ello, más de 700.000 colonos viven hoy en Cisjordania y Jerusalén Este.
4. ¿Por qué la retención de 6.000 millones de dólares es tan grave?
Israel recauda en nombre de la Autoridad Palestina los aranceles e impuestos sobre las mercancías que entran en los territorios palestinos. Por ley, debe transferir esos fondos mensualmente. Al retenerlos, Israel ahoga financieramente a la Autoridad Palestina, que no puede pagar a sus 150.000 funcionarios ni mantener escuelas, hospitales o servicios de agua. Esto genera un colapso institucional que, intencionadamente, deja a los palestinos sin un gobierno capaz de funcionar, alimentando el caos y la dependencia.
5. ¿Qué es la «solución de dos Estados» y por qué se dice que está muerta?
Es el modelo acordado internacionalmente desde los Acuerdos de Oslo: la creación de un Estado palestino viable y contiguo junto al Estado de Israel, con Jerusalén Este como capital palestina. La expansión acelerada de asentamientos, la construcción de carreteras exclusivas para colonos y la fragmentación del territorio palestino en pequeños enclaves rodeados por colonias hacen físicamente imposible un Estado palestino contiguo. Por eso la ONU habla de «anexión de facto»: el terreno ya está siendo integrado en Israel, aunque no se haya declarado formalmente.

6. ¿Qué papel juegan las elecciones palestinas del 28 de noviembre?
Serían los primeros comicios legislativos en casi dos décadas. La ONU las ve como una oportunidad para renovar la legitimidad de la Autoridad Palestina, muy debilitada. Sin embargo, celebrar elecciones en un territorio ocupado, fragmentado y bajo asedio económico es extraordinariamente difícil. Israel controla el censo, el movimiento entre ciudades y el acceso a Jerusalén Este, por lo que el proceso está bajo su sombra.
7. ¿Por qué el Consejo de Seguridad de la ONU no actúa?
El Consejo de Seguridad puede aprobar resoluciones vinculantes, pero su capacidad de acción está bloqueada por el poder de veto de Estados Unidos, que históricamente ha protegido a Israel de sanciones o medidas coercitivas. Esta impunidad internacional es el combustible que permite que la estrategia de anexión avance sin costes políticos para el Gobierno israelí.
* Miembro de la Asamblea de Redacción de LQSomos.
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