¿Casos aislados! Entre la policía y la Sareb ¡Permanezcan asustados!
Por Cecilia Remis
Lo que debía ser la culminación de un sueño, estrenar el piso propio tras años de ahorros y burocracia, se convirtió en una auténtica pesadilla para Cristina P. M. y su pareja. La madrugada del pasado 18 de enero, una desproporcionada actuación policial motivada por una alarma antiokupas los llevó esposados a comisaría, donde pasaron 12 horas en celdas hacinadas y sórdidas, acusados de un delito que no habían cometido. La jueza de guardia acabó liberándolos sin cargos al no creer la versión policial, afortunadamente…
Cristina P. M.n, vivió una pesadilla el pasado 18 de enero en Carabanchel. A pesar de haber comprado legalmente un piso a la Sareb («el banco malo») y llevar 48 días viviendo allí, una falta de celo profesional de la policial la llevó esposada al calabozo junto a su pareja. Según la información publicada en el diario El País: «Llevaba 48 días disfrutando de su nuevo piso, la policía la confundió con una okupa y durmió en el calabozo».
“Salí en pijama a explicarles que se podían ir en paz”, rememora. “Pero no me dejaban hablar y no paraban de gritarme. Una agente me gritaba en la cara y le dije que a mí no me hablaba así. Entonces me cogió el móvil y me estampó contra la pared para ponerme las esposas”, dice esta joven que mide 1,57 y pesa 50 kilos.
La madrugada del domingo, una alarma antiokupas activó un dispositivo policial. Al asomarse al balcón en pijama, los agentes le ordenaron bajar. Cuando intentó mostrar las escrituras en su móvil, fue reducida violentamente contra la pared y detenida, acusada de okupación, desobediencia y agresión. Su pareja también fue esposado y terminó con las muñecas ensangrentadas.
Su pareja bajó alertado y comenzó a grabar con el móvil, según la joven, pero otro policía le inmovilizó y le tiró al suelo. “Le dijo al oído ‘te voy a reventar hijo de la gran puta”, relata. A cada uno se lo llevaron en un coche distinto. Según la narración de Cristina, a su pareja le pusieron las esposas muy apretadas y acabó con las muñecas ensangrentadas. “Iban dando bandazos como en una atracción de feria para que él se golpeara”, continúa. “Él les gritaba que ‘os estáis equivocando, somos propietarios’, pero ellos se reían como psicópatas”, asegura Cristina. En el coche donde la transportaban a ella, dice, los dos agentes escuchaban música techno.
Pasaron 12 horas separados en celdas de comisarías y los juzgados, en condiciones insalubres, hasta que la jueza de guardia desestimó el atestado policial y los liberó sin cargos. Al volver a su casa, descubrieron que la Sareb había cambiado la cerradura del portal, impidiéndoles la entrada durante tres días.
La Sareb ha reconocido su «error» por vender las viviendas sin suministro eléctrico (la pareja usaba una batería portátil) y ha lamentado lo sucedido. La Policía Nacional, por su parte, mantiene la versión de su atestado.
Cristina y su pareja preparan ahora una demanda contra la Sareb por daños morales, pero NO contra la Policía. «Tienen presunción de veracidad», explica su abogado. La víctima atribuye lo ocurrido a la «psicosis» generada en torno a la okupación…
⇒ Archivo de noticias de casos aislados sobre los abusos policiales en España
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A la psicosis policial conviene tratamiento siquiatrico. Al previsible exceso de anfetaminas, recomendable desintoxicación… y a la educación en la impunidad, una actualización programática que impida a gente descerebrada y sin principios éticos acceder a cuerpos armados.
Porque efectivamente : No Son Casos Aislados! Hostias!