Blanco Fombona: en las corrientes del naturalismo, el realismo y el positivismo

Blanco Fombona: en las corrientes del naturalismo, el realismo y el positivismo

Por Daniel Alberto Chiarenza

17 de junio de 1874: nacimiento del escritor venezolano Rufino Blanco Fombona.

Rufino Blanco Fombona nació en Caracas, Venezuela, el 17 de junio de 1874. De célebre familia, descendía de conquistadores españoles, próceres de la independencia, juristas, diplomáticos y escritores. Hijo de Rufino Blanco Rodríguez del Toro e Isabel Fombona Palacio. Los estudios primarios y secundarios los cursó en los colegios Santa María y San Agustín de Caracas. Se graduó de bachiller en 1889 e ingresó a la Universidad Central de Venezuela para estudiar Derecho y Filosofía; abandona al poco tiempo las carreras para ingresar en la Academia Militar (1891). Al año siguiente, participa en la Revolución Legalista (1892), tras lo cual viajó a Estados Unidos como cónsul de Venezuela en Filadelfia, donde fue formado en las corrientes del naturalismo, el realismo y el positivismo. A partir de allí manifiesta una firme voluntad de transformar a su país e Hispanoamérica mediante el cultivo de la inteligencia y el conocimiento. En un primer momento utiliza como vehículo comunicacional la poesía.

Vuelve a Venezuela, donde fue colaborador de las revistas “El Cojo Ilustrado” y “Cosmópola”. En 1895 se publicó su poema Patria. En 1896 se desempeña como agregado de la Legación Venezolana en Holanda (1896-1897). Retorna a Venezuela en el ´98. Por un breve lapso fue a la cárcel por haberse batido en duelo con un colaborador del presidente de la República contrario a su vocación ideológica. Recobrada la libertad marchó a Nueva York a enseñar lengua española.

Al año siguiente (1899), publica en Caracas su primer libro: Trovadores y trovas, el que es una mixtura de versos y prosas; siguieron a éste, Cuentos de poeta (1900), Cuentos americanos (1904) y Pequeña ópera lírica (1904), este último es un libro de versos ya maduro cuyo prólogo fue brindado nada menos que por Rubén Darío, porque en efecto se inscribe dentro de la estética del modernismo, aunque luego se orientará hacía el postmodernismo. Hizo reimprimir parte de sus versos en ediciones bilingües (Au-delá des horizons; Petits poèmes lyriques (París, 1908) y simultáneamente publicó una colección de artículos Letras y letrados de Hispanoamérica.

También en 1899 sería cónsul de Santo Domingo, República Dominicana, en Boston, lugar en el que trabajó también como periodista. Al tomar el poder Cipriano Castro el 23 de octubre de 1899, lo nombra secretario general del Estado Zulia (1900); en Maracaibo redactó un panfleto contra sus enemigos: De cuerpo entero; el negro Benjamín Ruiz (1900) y además atacó al gobierno con otro panfleto del mismo año, Una página de historia; Ignacio Andrade y su gobierno, donde culpaba al político de dicho nombre de haber amañado las elecciones que lo hicieron presidente y provocaron en Venezuela una guerra civil.

Cónsul de Venezuela en Ámsterdam (1901-1904). Regreso a su país. Lo designaron gobernador del territorio federal Amazonas (1905). Durante su gestión se opuso al monopolio del caucho en la región. Le costó ser acusado y puesto en presidio, debido a que había matado a un coronel que pretendía detenerlo para que no siguiera concientizando sobre el asunto del caucho. En la prisión de Ciudad Bolívar, escribió una de sus novelas más notorias: El hombre de hierro, en que son visibles las influencias que marcarán su narrativa: el realismo francés (Honoré de Balzac) y el pesimismo naturalista de Guy de Maupassant.

Fue liberado, volvió a Europa (1906-1908). Derrocado Cipriano Castro, fue elegido diputado, siendo el secretario de esa Cámara. Desde allí comenzó luchar contra el golpe de Estado y a realizar severas críticas contra el gobierno que instauró Juan Vicente Gómez, lo que produjo su encarcelamiento en La Rotunda por un año y luego enviado al exilio (1910-1936) durante veintiséis años.

Como a tantos escritores y artistas latinoamericanos de su generación su exilio lo llevó a vivir en París (1910-1914), luego en Madrid (1914-1936), en el período más fértil de su creación literaria. Los poemarios Cantos de la prisión y el destierro (1911). A este período pertenecen el panfleto antigomecista “Judas capitolino” (1912); crónicas como las que se presentan en La lámpara de Aladino (1915), libro en el que acuña el vocablo notícula, aquí el autor afirma “… ese barbarismo lleva trazas de arraigar en lengua de Castilla. Dio el nombre de Notículas a apuntaciones breves sobre cosas de arte, de literatura, de pensamiento, de sensación, de vida…” el concepto en Argentina fue utilizado por Leopoldo Lugones. Esta licencia literaria fue considerada en minificción por la estudiosa Violeta Rojo, diciendo que es un término para designar a uno de los antecesores del género breve: “Dado el carácter misceláneo de gran cantidad de antecedentes de la minificción, sería posible considerar los textos de Rufino Blanco Fombona como otro de los antecesores del género breve”. La profesora Rojo continúa diciendo que, “de acuerdo con Juan Carlos Chirinos, entonces, podríamos pensar que Notícula sería ‘otra forma de decir minicuento’”.

En España continuó su tarea de escritor y fundó la editorial América (circa, 1916), para la difusión de autores y de libros olvidados con prólogos detallados y notas ilustrativas.; dos tomos de su diario La novela de dos años (1929) y Camino de imperfección (1933); estudios críticos como los que aparecen en Grandes escritores de América (1917) o en El modernismo y los poetas modernistas (1929); o estudios históricos como El conquistador español del siglo XVI (1921). En 1928, su nombre fue propuesto para el otorgamiento del Premio Nobel de Literatura. Blanco Fombona publicó el Cancionero del amor infeliz (1918) con motivo del trágico suicidio de su joven esposa, Carmen Dolores Casanova y Tovar, quien se había enterado de sus múltiples infidelidades; poco después dio a la imprenta otros títulos: Dramas mínimos (1920) y Tragedias grotescas (1928).

Durante su permanencia en el exterior, ejerció diversos cargos públicos: cónsul del Paraguay en Toulouse (1918-1925), en Lyon (1927) y en Lérida (1928-1932). Restablecida la República en España (1931), se desempeñó como gobernador en las provincias de Almería (1932) y Navarra (1933). A dos años de la muerte de Gómez, en 1935, retorna a Venezuela. En 1939, siendo presidente del Estado Miranda, fue incorporado como miembro de número de la Academia Nacional de la Historia. Posteriormente, entre los años 1939 y 1941, fue ministro de Venezuela en Uruguay y sería Huésped de Honor del Gobierno de Cuba (1944). Los últimos años de su vida los dedicó al estudio de Bolívar, publicando los siguientes títulos: Bolívar y la guerra a muerte, El espíritu de Bolívar y Mocedades de Bolívar. Murió cuando viajaba por Argentina, en Buenos Aires, el 16 de octubre de 1944, por lo que sus restos fueron repatriados y enterrados en el Cementerio General del Sur, el 8 de diciembre de 1944. El 23 de junio de 1975 sus restos fueron trasladados al Panteón Nacional de Venezuela.

Fue un escritor sin adornos retóricos en sus novelas (El hombre de hierro (1905); El hombre de oro (1915); La mitra en la mano (1927); La bella y la fiera (1931); El secreto de la felicidad (1933). De pulso narrativo, descriptivo y modernista en su poesía (Trovadores y trovas; Canto de la prisión y del destierro), consciente y culto en el ensayo (El modernismo y los poetas modernistas; Grandes escritores de América).

Rufino Blanco Fombona era masón y fue maestro de la Gran Logia Masónica.

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