El ángulo “TC” de esta transmodernidad latinoamericana

El ángulo “TC” de esta transmodernidad latinoamericana

Por Francisco Cabanillas

Hay golpes en la vida, tan fueres… ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios;
Rubén Darío

¡Dios es ateo como Yo!
Hugo Margenat

¡Sé loco como Dios, sé lo imposible!
Yván Silén

En el núcleo de la filosofía de(s)colonial antimperialista, irradiada desde el México finisecular del siglo XX, está la teología. No como opio del pueblo (la religión), sino como peldaño para pensar la liberación espiritual y social de América Latina.

Los pueblos latinoamericanos, plantea el filósofo que encabeza esa centralidad teológico-política, Enrique Dussel (1934-2023), no son ateos. ¿Por qué habría de serlo su política liberadora?

A partir de esa credulidad popular antimoderna, desde finales de la década de 1960, la Teología de Liberación latinoamericana se ocupa del contenido religioso; de modo que el pueblo-pueblo (la opción “ética” es por los pobres) viva la fe en un Dios que se hizo pobre para vivir como ellos. Oprimido, ninguneado, pero resiliente. Luchador; presto a acercarse al capitalismo desde las Sagradas Escrituras y El capital (1867).

Dios empobrecido que, con los pobres, confronta la ideología de la clase dominante. Desde abajo, la teología liberadora de la opresión capitalista —considerada un pecado— persigue una realidad justa en la tierra para, desde ahí, contemplar el más allá cristiano.

Otro filósofo de esta Teología de la Liberación, Franz Hinkelammert (1931-2023), lo resume: un Dios de la “vida” y la “justicia.”

Desde el pensamiento de(s)colonial dusseliano, la filosofía latinoamericana se abre a la espiritualidad —no a la Iglesia hegemónica ni mucho menos a la cristiandad de Constantino— que el racionalismo eurocéntrico cercenó como un acto de fe absoluta en la razón instrumental (convertida en religión del capital).

El pensamiento mitológico, remarca Dussel, no es irracional, sino simbólico.

Antes de morir, en una entrevista de YouTube, Dussel, se reafirma como un “cristiano marxista.”

La de(s)colonización de Marx —Dussel escribe un libro sobre Las metáforas teológicas de Marx (1994) para mostrar el endiosamiento del capital; sosteniendo, en general, que en Marx hay dimensión “ética,” “metafísica” y “teológica”— repercute en los seguidores del Maestro, quienes no dudan en reivindicar las espiritualidades de los pueblos latinoamericanos, tanto de raigambre indígena, afro o campesina.

Desde esa reivindicación, Juan José Bautista Segales (1958-2021), Katya Colmentares y Ramón Grosfoguel, tres de los más destacados alumnos de Dussel — quienes, como el Maestro, se iniciaron como marxistas eurocéntricos—, hacen los ajustes necesarios para que su marxismo articule la dimensión teológica/cosmológica, ontológica y epistémica de las espiritualidades latinoamericanas.

No se burlan de los saberes ancestrales; tampoco se dejan enfebrecer por el opio de la cristiandad (definida como la dimensión imperial del cristianismo).

De los tres, el boliviano Bautista Segales, de procedencia aymara, timonea el discurso de la filosofía decolonial antimperialista desde dentro. Es decir, desde una ancestralidad que le exige “autoconciencia” política para “recuperar” el legado “andino-amazónico” que la modernidad eurocéntrica intentó borrar de la subjetividad latinoamericana —incluido, a pesar del socialismo indigenista de José Carlos Mariátegui (1894-1930), el marxismo criollo del siglo XX—.

Liberado de los lastres reduccionistas del racionalismo-materialismo-moderno eurocéntrico, el marxismo de Bautista Segales, abierto a las cosmologías “andino-amazónicas,” plantea la relación entre el pensador de(s)colonial antimperialista y la presencia fundadora de La Pachamama —una subjetividad viviente que, a partir de la “Tierra Madre,” lo permea todo— como una relación de afinidad política (no de adormidera opiácea); en la medida en que, como sujeto clave de una civilización milenaria, la “Madre Tierra” no se presta a la explotación capitalista de la modernidad colonialista.

Decidido a “recuperar” sentires, sabores y saberes ancestrales, Bautista Segales reivindica la centralidad de La Pachamama desde una racionalidad “transmoderna,” cuya “ética” de vida —para la comunidad, no para el capital— vislumbra el “vivir bien” en términos de una política holística entre la ecología y la humanidad.

Como encarnación “andino-amazónica” inscrita en una subjetividad de(s)colonial antimperialista, Bautista Segales, al morir en 2021, pasa a ser, junto al Maestro Dussel (fallecido en 2023), uno de los ancestros que acompañan el pensamiento y la praxis de sus iguales decoloniales: la mexicana Katya Colmenares y el puertorriqueño Ramón Grosfoguel, quienes, desde sus respectivas identidades culturales, comparten y celebran la racionalidad “transmoderna y postoccidental” que el filósofo boliviano puso en la mesa de la filosofía latinoamericana en su libro ¿Qué significa pensar desde América Latina? (2014).

En una charla de YouTube en la que ambos, Colmenares y Grosfoguel, le rinden tributo al ancestro boliviano, la filósofa encargada de editar los manuscritos que dejó el Maestro Dussel, Colmenares, se refiere a Bautista Segales como el “místico” del pensamiento liberador latinoamericano.

 

Por su parte, en varias charlas de YouTube, algunas de las cuales tuvieron lugar en Bolivia, Grosfoguel reivindica el pensamiento “andino-amazónico” fundado en la Pachamama que Bautista Segales recuperó desde México, valiéndose de una filosofía con raíces propias, no griegas sino aymaras, desde cuya racionalidad aportar su verdad al “pluriverso” que conforma, según Dussel, la transmodernidad latinoamericana (por definición, de(s)colonial y antimperialista).

Como ancestros del pensamiento de(s)colonial antimperialista, el boliviano-mexicano (Bautista Segales) y el argentino-mexicano (Dussel) perviven en una política liberadora que, entre la cosmología y la teología, comparte una raíz que se piensa desde la solvencia ancestral por un lado y la realidad de los pobres por el otro, con el fin de “trascender” las jerarquías excluyentes que marcan la modernidad-colonialidad de América Latina.

El ángulo “TC” de la transmodernidad latinoamericana se vale de la teología/cosmología para liberar a los oprimidos, nunca para adormecerlos en la autocomplacencia.

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