Amor y militancia
Por Daniel Alberto Chiarenza
26 de septiembre de 1976: historia de amor en Melincué (Argentina). Son asesinados Yves Domergue y Cristina Cialceta Marull.
Yves Marie Alain Domergue era un francés, nacido el 8 de agosto de 1954 en París, que había venido a la Argentina de niño con su padre Jean Domergue, su madre y ocho hermanos, en julio de 1959, retornando a Europa en 1974. Yves decide no regresar a Francia, se queda a estudiar Ingeniería en la Universidad de Buenos Aires, una de las de mayor reputación en el mundo.
De joven se apasionó por la política y comenzó a militar en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Así fue como conoció a una mexicana, Cristina Cialceta Marull. Se enamoraron y compartieron vida y militancia. Ambos fueron detenidos y desaparecidos por una patrulla del Ejército en las inmediaciones del Batallón de Comunicaciones 121 con asiento en Rosario. Esto ocurrió después del 20 de septiembre de 1976. Se cree que fueron ultimados el 22 de septiembre.

Cristina Cialceta, era una mexicana de 20 años, nacida el 2 de agosto de 1956 en el Distrito Federal (De México). Estudiaba en la Universidad Nacional de Rosario en la carrera de Antropología.
Yves es uno de los 24 franceses desaparecidos en la Argentina (sus compatriotas son: Marcel Amiel, Elena Arce Sahores, Edmundo Samuel Beliveau, Robert Boudet, Jean-Yves Claudet Fernández, Françoise Dauthier, Sor Alice Domon, Pedro Dufau, Sor Léoni Duquet, Andrés Roberto Duro, Marie-Anne Erize, Roberto Gamonet, Maurice Jeger, Mario Roger Julien Cáceres, padre Gabriel Longueville, Pierre Pegneguy, Juan Roger Peña, Jean Hugo Perret, Cecilia Rotemberg, Jean Marcel y los hermanos Marcel, Paul y Raphaël Tello).
El viernes 26 de septiembre de 1976, en un campo perteneciente a Agustín Buitrón de la localidad santafesina de Carreras -al costado de la ruta provincial 177-, fueron encontrados dos cadáveres que presentaban quemaduras e impactos de balas. En la época de la dictadura, intervino en la causa el Juzgado de Melincué, un pueblo del sur santafesino de dos mil doscientos habitantes en el que todos se conocían y es la cabecera del departamento General López. Melincué está cercano a Alcorta, donde nació la Federación Agraria (la proletaria y cooperativa, no la aburguesada actual, aunque depende, pues hay sectores chacareros de semi-proletarización). Melincué se encuentra a 120 km de Rosario y 290 km de la ciudad capital provincial de Santa Fe, a un costado de la Ruta Provincial 90 y próxima a su cruce con la Ruta Provincial 93. La laguna cercana lleva la misma denominación, y según la grafía mapuche significa “Cuatro Lomas”.

Existe una leyenda telúrica sobre el origen de Melincué: sobre la laguna vivían, en la Toldería Mayor, el Gran Cacique Melín, junto con su mujer Nube Azul y su hijo Cué. Los tres vivían en una felicidad idílica, cercana a lo paradisíaco. En una de las excursiones y cacerías indiscriminadas realizadas por el Ejército nacional, un grupo de “ranqueles” o “ranculches” (una de las divisiones de los mapuches liderada por el cacique Melín), fue emboscada a la orilla de la gran laguna y masacrada.
De la matanza sólo sobrevivió la esposa de Melín, quien huyo en un tordillo brioso que la llevó malherida hasta una de las islas de la laguna. Ahí la mujer, consternada por la muerte de compañero y su hijo, maldijo a los blancos antes de morir. En su agonía –denominó al lugar Melincué, combinando el nombre de su hombre y el de su hijo- le deseó al pueblo que las aguas de la laguna crecieran y, que de a poco, fueran inundando todo el lugar. Así se dio, el agua creció, anegó los campos y llegó al pueblo, apoderándose de él varios años que, por supuesto, tenía razones científicas y meteorológicas.
El ejido y miles de hectáreas quedaron bajo el agua transformándose en anegadas y estancas, con tendencia a la suba. Los vecinos decían que hasta que no hubiera un “acto de desagravio por tamaña matanza”, el espíritu de Nube Azul va a seguir soplando para llenar de zozobra a toda la zona.
Continuando con la segura suerte seguida por Yves y Cristina: los dos cuerpos fueron enterrados como NN en el cementerio de Melincué a fines de septiembre de 1976. El caso quedó en el olvido durante la dictadura y los primeros tiempos democráticos (1983 en adelante).
Una investigación iniciada por alumnos de la Escuela Media Nº 425 Pablo Pizzurno de Melincué, en 2003, fue la que motorizó la identificación. Luego de la intervención de los organismos correspondientes, el Equipo Argentino de Antropología Forense logró comprobar que los cuerpos eran de Yves y Cristina. Eric Domergue, hermano de Yves –después de 34 años-, confirmó lo sospechado y los pibes tuvieron un impacto generacional al enterarse que Yves y Cristina tenían alrededor de 20 años cuando fueron asesinados. Ese es un punto de identificación, pero los alejaba el tiempo histórico. Los ´70 se caracterizaron por el compromiso y la actividad política de los jóvenes, donde parecía no importarles tener un final trágico, pero sí heroico.

La docente Juliana Cagrandi les propuso a sus alumnos de quinto año realizar un trabajo práctico para la materia Ética Ciudadana [asignatura que debería volver a los programas secundarios de la Nación para bien del pueblo y el humanismo universal], acerca del caso de estos cuerpos enterrados como NN, ya que muchos en Melincué sospechaban que el crimen estaba vinculado con el accionar de los grupos de tareas. Los chicos, que siempre oyeron hablar del tema en el pueblo, no lo dudaron. “Juliana [la docente] era una joven cuando en el año ‘76 se produjo el caso de la aparición de dos cuerpos cercanos a la ruta. Había quedado bastante impactada por eso. Y todos los pibes sabían, porque era algo que siempre había quedado en la memoria colectiva del pueblo”. Como los estudiantes sabían de la existencia de un expediente judicial iniciado en 1976 que tenía mucha información e, incluso, fotos de los cuerpos, se lo solicitaron a un empleado de los Tribunales. A partir de entonces desarrollaron el trabajo. “Después, cada uno de los estudiantes habló con su familia [de esta manera una alumna se enteró que era la nieta del comisario que encontró los cuerpos y otras tenían unas tías que militaban en la juventud peronista y le llevaban flores a las tumbas NN del cementerio] e hicieron un trabajo de investigación que tuvo que ver básicamente con entrevistas. Fue un trabajo bastante simple, de dos páginas. No descubrieron datos nuevos, sino que lograron volver a poner en la escena pública, en el tapete, un tema que había quedado relegado. Volvieron a poner en escena algo que había quedado latente”.
Lo extraño es porqué quedó el caso olvidado en democracia. Un pueblo que en un momento silenció el evento (era un pueblo chico donde todos se conocían). Ahora, el mismo pueblo que se calló dejando en las sombras una historia, fue el que la retomó. Eso tiene que ver, básicamente, con el otro modelo de democracia que estamos viviendo; las anteriores fueron democracias de mercado, las que van de 1983 a 2003.
Luego de este último año, en el marco de la década ganada, en que el matrimonio presidencial y militante de los Kirchner devolvió ampliamente las libertades democráticas y los derechos humanos como bandera esencial de sus gobiernos (uno de Néstor y dos de Cristina). Así, se pudo y se alentó poner en vigencia el tema, sobre todo, y como se apuntó de los derechos humanos y se incentiva desde el propio gobierno el pensar y reflexionar sobre la historia.

Esta es la consecuencia directa que se haya colocado el tema de los derechos humanos como curricular por la misma Ley de Educación Nacional. En esto tienen mucho que ver la gestión de Néstor Kirchner y la continuidad de la política de Derechos Humanos con Cristina Fernández. Se anuló por ley sancionada por el Congreso la impunidad y se desarrollaron los Juicios por la Verdad y la Memoria. Hoy los jóvenes quieren volver a ser protagonistas, perdiendo el miedo a la participación.
Finalmente, los restos fueron identificados en mayo de 2010 por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), alertados por la tarea escolar de la docente y los alumnos de Melincué. La conclusión genética se ve confirmada por la justicia argentina y anunciada el 27 de julio de 2010 en la prensa y la televisión (en Argentina: Canal 5 de Rosario y Visión Siete (Canal Siete, la TV Pública), y en Francia en France 2, LCI, BFM TV, France 24, I-Télé, M6 y TV5).
La generación de los ´70 vibró de emoción con el filme itálico “Amor y anarquía”. La juventud mundial bien podría hacerse su película en este ejemplo: “Amor y militancia”.
En 2011 Señal Santa Fe y Canal Encuentro coprodujeron una serie de documentales sobre Yves y Cristina. El primer informe se emitió en los días 24 y 25 de marzo de 2011, por el canal público (siete) y Canal Encuentro. Se proyectó en París el 9 de diciembre de 2011 en la Embajada de Argentina en Francia. Se emiten cuatro capítulos más en el Canal Encuentro entre 9 y el 30 de abril de 2012.
El hermano de Yves, Eric Domergue -el 5 de mayo de 2012- presenta en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires un nuevo libro, “Huesos Desnudos” –editado por COLIHUE-, que recorre la larga búsqueda, colocándolo en la historia de la familia que entrecruza Egipto (lugar de nacimiento de su padre) y el Canal de Suez, París (lugar de nacimiento de su madre) y, finalmente, Buenos Aires.
En 2014, la historia de Yves y Cristina está contada en el largometraje documental-ficcional “Una flor para las tumbas sin nombre”. La película está dirigida por Daniel Hechim y producida por María Eugenia Bertone, en la cual se traspolan testimonios y escenas recreadas por actores. La misma ganó el concurso de largometrajes documentales organizado por el Instituto Nacional del Cines y Artes Visuales (INCAA).
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