Pertur y la VII Asamblea de ETA político-militar: la apuesta por separar el partido de la organización armada

Pertur y la VII Asamblea de ETA político-militar: la apuesta por separar el partido de la organización armada

Imagen: Los líderes de ETA político-militar anuncian su diso­lución a cara descubierta, en el frontón Euskal Jai de Biarritz. 30 de septiembre, 1982

Por Mikel Castrillo Urrejola*

Los trabajos del dirigente desaparecido y la Ponencia Otsagabia: origen del partido revolucionario y del desdoblamiento de la lucha armada. Pertur y su aportación a la VII Asamblea de ETA político-militar

Introducción

Con motivo del cincuenta aniversario de la desaparición de Pertur, hecho que se produjo el 23 de julio de 1976, se han publicado diversos artículos acerca del papel que jugó este destacado dirigente de ETA político-militar (ETA (pm)), hasta que se produjo su desaparición, y la influencia que tuvo en la evolución de la organización a la que perteneció. Dos meses después de su secuestro, en septiembre de ese mismo año, los polimilis celebraron su VII Asamblea de ETA, por lo que en este mes de septiembre se cumple el 50 aniversario. En ella se aprobaron varios documentos en los que Pertur tuvo una participación muy activa, siendo el redactor de varios de ellos.

Algunos medios de comunicación han proyectado un relato en el que Pertur aparece como la persona que puso los pilares para que la organización ETA político-militar abandonase la lucha armada y se transformase en un partido político, por lo que las siguientes líneas tienen como finalidad analizar lo que supuso esa asamblea, teniendo presente el momento histórico y político del momento, los temas que en ella se debatieron y las resoluciones que aprobaron los militantes; luego el lector podrá extraer sus conclusiones. Lo aquí recogido no deja de ser un desempolvar los documentos y trabajos de aquella época para recodar un periodo de la historia de Euskal Herria en el que se vivieron momentos de gran intensidad política.

Eduardo Moreno Bergareche, Pertur.

Breves apuntes históricos desde la escisión entre milis y polimilis hasta la VII Asamblea de ETA Político Militar

En octubre de 1974 la organización ETA celebra su IV Biltzar Ttipia con la finalidad de preparar la celebración de la segunda parte de su VI Asamblea1 (1), prevista para enero de 1975. Pocos meses antes la organización había sufrido la escisión de gran parte de la militancia del Frente Obrero, que dará lugar a la creación de una organización política: LAIA.

El Biltzar Ttipia realiza un análisis de la situación y elabora un programa para el futuro. En este análisis y hoja de ruta se plantean cuestiones como la legalización, el papel de la lucha armada en el futuro régimen. En ese momento los problemas de la organización armada se dividen en dos grandes bloques: a) el problema de la estructura de ETA, que está lastrando a la organización y b) la táctica que tiene que seguir la organización en el futuro inmediato

En ese momento surgen dos corrientes, si bien en términos ideológicos y/o políticos no hay diferencias entre ambas, o las que hay no son de gran calado. Las divergencias se dan en el plano organizativo, pero en el mes de noviembre de 1974 se produce la ruptura entre ambas corrientes.

La gran mayoría de la militancia de la organización, tanto entre la militancia activa, refugiados, como los militantes que están presos en las cárceles del Estado español, se posiciona con lo que a partir de entonces se denominará ETA (político-militar). Por el contrario, lo que se conocerá como ETA militar (ETA (m)) es un grupo más reducido, pero probablemente más compacto.

Zutik 64 (Mayo de 1974): Este número se convirtió en un documento histórico de referencia porque en él ETA desveló formalmente por primera vez detalles internos, datos técnicos y la infraestructura utilizada en la denominada «Operación Ogro». La publicación combinó textos en euskera y castellano.

1. Segunda parte de VI Asamblea de ETA Político-Militar

Una vez consumada la escisión, el sector mayoritario, lo que se conoce como ETA (pm), celebrará en enero de 1975 la segunda parte de la VI Asamblea. De esta asamblea el planteamiento político va dirigido a ser una voluntad global, política de masas y armada. La teorización sobre la lucha armada iba ligada en todo momento con el movimiento político y de masas. La base doctrinal de esta asamblea era “rigurosamente marxista, con un tinte marxista-leninista”. De esta asamblea sale una dirección muy homogénea.

En el campo de la lucha armada ETA (pm) renuncia al esquema de las revoluciones del Tercer Mundo, es decir, llegan a la conclusión que no es posible la victoria militar sobre el enemigo tras un enfrentamiento prolongado. En los documentos aprobados se dice que “Euskadi aparece como un foco revolucionario aislado en el Estado, lo que favorece la concentración de fuerzas enemigas en nuestro territorio. Pero la imposibilidad del triunfo militar no excluye el de la victoria política”. Adoptan un modelo de organización frentista, con una estructura político-militar, inspirada en el modelo organizativo de los tupamaros uruguayos.

Esta organización en las conclusiones de esta segunda asamblea manifestaba:

“En realidad toda nuestra estrategia política está en función directa con nuestra capacidad militar. Si esto adquiere un nivel muy elevado mediante la extensión de la lucha armada a amplios sectores de nuestro pueblo y un aumento del dispositivo en la complejidad de nuestro dispositivo militar, la perspectiva de una victoria total sobre el aparato de ocupación y explotación implantado por la oligarquía española sobre Euskadi debe pasar a un primer plano. Si, en cambio, nuestro dispositivo armado queda a un nivel semejante al de nuestra actual potencia de fuego, las perspectivas políticas deben cambiar. Entonces cobra mayor importancia la idea de lograr arrancar ciertas concesiones a la oligarquía, imponiéndole condiciones que, si bien no suponen su derrota total, se desbordan los limites previstos por ella”.

La alternativa táctica que plantean tras la ruptura del franquismo consiste en la creación de una Asamblea Popular (Herrikoi Batasuna) con la finalidad de aglutinar a fuerzas políticas abertzales y de la izquierda radical del Estado español (MCE, LCR, ORT). Esta era una de las diferencias con ETA (m), ya que esta última este planteamiento no lo veían con buenos ojos.

ETA (pm) quería poner las bases de un órgano de poder popular que sirviera de herramienta para los sectores de la sociedad que protagonizaban la lucha de masas contra el franquismo y todo esto en la “Perspectiva estratégica de la guerra popular”.

En estos años el movimiento estudiantil es muy importante, siendo uno de los sectores donde la respuesta al franquismo es mayor y donde las organizaciones de izquierda revolucionaria estatales tienen una implantación importante. Por ello, ETA (pm) ve la necesidad de crear una organización estudiantil en la que se puedan organizar los jóvenes abertzales de izquierda. Esto le llevará primero a impulsar el nacimiento de IASE (Ikasle Abertzale Sozialista Erakundea) con el objetivo que esta organización sea la vanguardia del movimiento estudiantil vasco de carácter abertzale y socialista, y más adelante para el movimiento juvenil vasco apoyarán el nacimiento de EGAM (Euskadiko Gazteria Abertzalearen Mugimendua). En el ámbito del movimiento obrero de masas potenciarán a la organización LAB, que en estos momentos está llevando un proceso interno de estructurar los Comités Obreros Abertzales (COA).

Este modelo organizativo de mantener las tareas político-militares en una única organización con el añadido de haber unificado los frentes de lucha acabaría entrando en crisis, lo que le lleva a la organización a sufrir innumerables detenciones. En el libro de Ángel Amigo “Pertur E.T.A. 71-76” se hace un balance al respecto. “Unos 500 militantes y colaboradores estaban encarcelados y bastantes más atiborraban las casas de los refugiados más viejos de Euskadi Norte en unas condiciones de vida bastante duras […] A nivel militar solo quedaba un comando completo y en condiciones de funcionar”. La situación de los polimilis en estos momentos es muy delicada, lo que les obligará a realizar una nueva asamblea.

Nota de prensa: «Los deportados vascos homenajearon a Pertur en Anoeta » 30-7-1977. Diario 16

2. VII Asamblea de ETA Político Militar

A) Antecedente y preparación de la VII Asamblea

Si a esta asamblea la organización llegaba en una situación que algunos la definían de crítica, había que sumar, por un lado, los problemas organizativos derivados de la unificación del Frente Militar y el Frente Obrero, y por otro, las diferencias existentes entre los comandos Bereziak y la Dirección política de la organización. Es en este contexto cuando se celebra la VII Asamblea, dos meses después del secuestro de Pertur. Pero en palabras del catedrático Jokin Apalategi en su libro “Los vascos, de la nación al Estado”, la crisis de ETA (pm) hay que “buscarla en la tozudez de seguir manteniendo en la misma organización las tareas político-militares”.

En los meses previos a la celebración de la asamblea se realiza un debate en el que intervienen todas las estructuras de la organización. Además, solicitaron aportaciones de otras organizaciones, colectivos y a personas a nivel individual.

Pertur, antes de su desaparición había sido, junto con Javier Garayalde “Erreka”, el inspirador de los trabajos que preparó el grupo “Otsagabia”. Elaboraron tres trabajos: “El Partido de los Trabajadores Vascos: una necesidad urgente en la coyuntura actual”, “Formas de coordinación entre la lucha armada y la lucha política” y “Entorno al poder popular”. El debate más fuerte es el concerniente a la organización del partido.

En el proceso que abren para llegar a la Asamblea se elaboran cuatro ponencias: La primera es la anteriormente mencionada, Ponencia Otsagabia, elaborada por Pertur; se fundamenta en la necesidad de separar la organización armada y la organización política, la cual asumiría el papel de vanguardia del proceso revolucionario. La segunda es la Ponencia Gahuruts elaborada por Tomás Goikoetxea, militante de la organización; basa su planteamiento en la creación de un partido en el que confluyeran las fuerzas socialistas y comunistas de la Izquierda Abertzale. La tercera ponencia elaborada por Francisco Letamendia, Ortzi; apuesta por crear un partido marxista-leninista que fuese la vanguardia de la agrupación de las fuerzas abertzales y socialistas de KAS. Y la última ponencia, elaborada por los presos de ETA en Puerto de Santa María: Se posicionan en favor de un proyecto político-militar basado en la doble militancia y una dirección conjunta de ambas estructuras.

B) Celebración de la VII Asamblea de ETA Político Militar

La VII Asamblea tiene lugar en Donapeleu, localidad de la Baja Navarra (Iparralde) y es invitada a asistir ETA (m) que envía a dos militantes a los debates, Argala y Txomin Iturbe.

En la asamblea descartan la ponencia redactada por Ortzi por no ser miembro de la organización y tampoco es discutida la enviada por los presos de la cárcel de Puerto de Santa María. Por lo tanto, el debate se centra entre las ponencias Otsagabia y Gahuruts, siendo la más votada la Ponencia Otsagabia.

Los Bereziak critican que a la Asamblea asistieran personas que no pertenecían a la organización y la discusión sobre la creación de un partido y el futuro de la lucha armada fuese abierta; entendían que únicamente deberían de tomar parte los militantes pertenecientes al aparato militar. La realidad es que existía una desconfianza por parte de los Bereziak a la creación de un partido ya que entendían que este proceso acabaría liquidando a la organización armada. Estas diferencias fueron acrecentándose hasta el extremo que los Bereziak en septiembre de 1977 se pasarían en bloque a ETA (m).

ETA (m), que había asistido a la asamblea ve con buenos ojos los acuerdos adoptados y hace suyas las resoluciones de esta Asamblea y realizan un documento llamado “Dos aportaciones de ETA (m) a la VII Asamblea”. Este apoyo es con matices porque en un futuro se van a ir concretando y profundizando las diferencias.

Las resoluciones aprobadas suponen una ruptura con la estrategia que ETA (pm) había seguido desde la escisión de finales de 1974. Este cambio de rumbo se puede constatar en la lectura de los diferentes documentos de la Ponencia Otsagabia, herramienta en la que teorizan, entre otras materias, sobre la creación de un partido revolucionario de la clase obrera.

Ponencia Otsagabia. El partido de los trabajadores vascos: Una necesidad urgente en la coyuntura actual

El objeto del documento es la reconversión de ETA (pm), la adecuación de la teoría política y la intervención a nivel de masas, así como la de las estructuras organizativas que tenían hasta ese momento en función de las nuevas condiciones sociales y políticas que se van perfilando en Euskadi y en todo el Estado español en ese momento y, en concreto, a la posibilidad de implantación de un régimen de tipo democrático-burgués.

Para ello realiza un balance de la actuación de la organización desde la segunda parte de la VI Asamblea (enero 1975), señalando lo siguiente: Constatan que la dinámica acción-represión ha demostrado las limitaciones y la inviabilidad a largo plazo de esta dinámica, y que hay un reconocimiento a que la represión ha alcanzado a ETA.

Expresan como logro el haber conseguido unas condiciones políticas y sociales en las que las clases que son objetivamente revolucionarias pasan a ser clases que cada vez son más conscientes de su papel político y entienden que han conseguido agudizar las contradicciones de la sociedad y ponerlas en evidencia.

Por el contrario, la autocrítica que realizan en el documento es que una organización revolucionaria tiene que aportar alternativas a las masas y canalizar la conciencia política que se va tomando: la tarea de dirección revolucionaria (tanto a nivel político como militar). Esta tarea es la que no han logrado debido a la represión que ha sufrido la organización y la imposibilidad de mantener cuadros con una mínima estabilidad.

Todo ello los lleva a plantear que en esa coyuntura, ETA no puede ejercer la dirección política del movimiento de la izquierda abertzale sin una dirección política clara que pueda ser una fuerza hegemónica en el conjunto de las fuerzas políticas vascas.

La solución que plantean para este problema pasa por hacer una reconversión organizativa de la lucha política que hasta ese momento había llevado ETA exponiendo la siguiente propuesta “La única solución a la situación actual es la separación organizativa entre la lucha política y la lucha armada. En concreto, postulamos la creación de un partido, vanguardia revolucionaria de la clase obrera y de todo el pueblo vasco, de carácter independentista, y la incorporación a él de toda la actividad de masas que hasta ahora ha llevado ETA”.

Giovani Giacopuzzi lo expresa de forma muy nítida y sintética en su libro “ETA. Historia política de una lucha armada”: “Esto solo es posible superando la actual fase clandestina que conlleva la estructura político militar, y creando un partido político”, y ETA (pm) lo desarrolla en su boletín interno Hautsi nº 11:

“La estrategia fundamental de este partido debe poner en evidencia lo que es una clase burguesa, una fase de transición, e impedir que se consolide como sistema estable, de forma que la lucha de clases encuentre los medios adecuados para expresarse”.

Reconocen que la represión que sufre ETA no la habría sobre ese partido con la misma fuerza a causa del carácter político y no armado de esa nueva organización.

Hace un análisis de las clases sociales que se enfrentan en el proceso revolucionario vasco y por Pueblo Trabajador Vasco (PTV) engloba a las clases trabajadoras y populares de Euskadi, es decir, en este concepto está incluyendo a la pequeña burguesía debido a que tiene unos intereses objetivamente revolucionarios, pero la única clase que puede llevar la dirección revolucionaria del PTV es la clase obrera.

Llegan a la conclusión acerca de las carencias que ha tenido la organización en su tiempo de vida. Entienden que, si bien hasta este momento ETA ha representado la vanguardia más radicalizada del PTV, sin embargo, no ha representado claramente los intereses de la clase obrera debido a que en ETA han coexistido varias líneas: clase obrera y posiciones pequeño-burguesas. Y tampoco ha sabido teorizar los intereses de la clase obrera. Por ello manifiestan “que la organización que ha de ejercer la dirección política del proceso revolucionario vasco, en la fase de democracia burguesa a la que nos aproximamos, ha de ser una organización exclusivamente política. Ha de ser un partido que no practique la lucha armada”.

En la Ponencia Otsagabia, ETA (pm) no renuncia a la lucha armada ya que ni la sociedad ni el partido deben de olvidar que la revolución no es posible sin la creación de un ejército al servicio del pueblo y sin el empleo de la violencia revolucionaria.

En la ponencia ETA (pm) diseña cual va a ser la ideología, línea política y la teoría de la revolución vasca que va a tener el partido. “Van a ser las líneas maestras que configuran lo que es un partido revolucionario, vanguardia de los trabajadores hacia la revolución socialista; en el caso de Euskadi, además, vanguardia de un pueblo oprimido hacia su independencia nacional y su reunificación”

La línea política del partido se va a basar en dos ejes: el primero sería la potenciación de organismos de masas de carácter abertzale para plantear luchas de tipo reivindicativo o popular: LAB, Herri Batzar (asambleas populares), y el segundo sería un programa alternativo cara a la ruptura democrática y una alianza táctica de todas las fuerzas políticas abertzales dispuestas a impulsarlo con la potenciación de un grupo de izquierdas abertzale en su seno.

Otsagabia. Formas de coordinación entre la lucha armada y la lucha política

En esta ponencia elaborada por Pertur se teoriza “sobre todo lo relacionado con la lucha armada, tal como se ha venido dando hasta ahora –en un intento de interpretarla- y tal como, en nuestra opinión, debe darse en la próxima fase de la Revolución Vasca. Trataremos así mismo con la coordinación entre la lucha armada y la lucha de masas, punto de gran importancia a la hora de esclarecer el papel que ha de jugar, hoy y en un futuro próximo, ETA”.

La lucha armada se tiene que adaptar a la nueva fase política teniendo en cuenta la actual capacidad de la lucha de masa en Euskadi, teniendo una finalidad de garantizar las conquistas obtenidas, por tanto, los polimilis van a poner en marcha una forma de lucha armada que va a estar subordinada a la acción política:

“Pensamos, en primer lugar, que dado el desarrollo actual de la lucha de masas en Euskadi, esta se encuentra plenamente capacitada para llevar a cabo una ofensiva a la que nos estamos refiriendo. Por tanto, no hay ninguna razón para que la lucha armada, hoy todavía minoritaria, se arrogue este papel. Pero es que, además, y en segundo lugar, las condiciones militares no nos permiten llevar a cabo una ofensiva generalizada contra el aparato del Estado y contra la oligarquía. Nuestro aparato es débil, nuestra logística es insuficiente y únicamente podríamos llevar una estrategia de hostigamiento marginal, pero nunca una ofensiva generalizada. Teniendo en cuenta ambos factores, el papel que adjudicamos a la lucha armada en este momento es, dentro de una estrategia general de ofensiva, el de garantizador de las conquistas que se vayan a conseguir; hablando en términos militares, el de retaguardia de la ofensiva”.

En este fragmento también está presente el estrepitoso fracaso que supuso la adopción en la segunda parte de la VI Asamblea que celebraron en enero de 1974 del modelo político-militar de unificación de todos los frentes de lucha y que tanto daño le generó por las caídas que sufrieron.

La gran preocupación de la organización era coordinara ambas luchas, puesto que “ambas formas de lucha no son sino dos formas distintas de una misma lucha”, puesto que “una organización político-militar es aquella que simultanea ambos tipos de lucha”. Y para ello la solución que aportan es lo que denominan “El desdoblamiento”, que lo definen como “la separación organizativa entre la labor política, que se desarrollará a través del Partido y la labor militar, de la que se encargaría un grupo armado totalmente independiente desde el punto de vista organización, de aquel”.

Como estiman que es imposible, aunque sería lo ideal, la existencia de una dirección unificada del partido y del grupo armado, la única solución es el “desdoblamiento, la total independencia organizativa entre el partido y el grupo armado. Aceptada cada solución ya que no como la ideal, si como la única viable”.

En esta ponencia suele pasar desapercibido que al final de este documento realizan una reflexión acerca de la necesidad de avanzar en la reunificación de ETA, y lo expresan del siguiente modo:

“Si este desdoblamiento que proponemos llega a tener lugar, se produciría en Euskadi una situación en la que habría dos organizaciones militares, llamadas ETA, y con una postura abertzale-socialista […]. Teniendo en cuenta, además, que la postura de ETA militar respecto al Partido es sensiblemente similar a la que aquí anunciamos, pensamos que una vez producido ese desdoblamiento hay que comenzar un proceso que tienda hacia la reunificación de ETA”.

Otsagabia. En torno al poder popular

Esta ponencia es un análisis teórico acerca de la estrategia que debe de seguir un proceso revolucionario para “la plena toma del poder político por las clases populares vascas, bajo la dirección de la clase obrera”.

En ella se rechaza toda estrategia basada únicamente en la vía institucional para pretender alcanzar el poder y efectuar un cambio radical en la sociedad, pues no dejan de ser un cauce puesto por las clases dominantes, puesto que a través de ella “no se llega nunca a tomar el poder real, ni siquiera el poder político, sino únicamente un poder formal, jurídico, extraordinariamente inestable”.

A la hora de definir lo que es la toma del poder por las clases populares, entienden que es algo más que “la victoria sobre la oligarquía capitalista, es la creación de un nuevo consentimiento social basado en la democracia real, en el control por parte de las masas sobre la producción y en una revolución en el terreno de la ideología”.

En esta ponencia elaboran “unas tesis sobre el popular” pensada para la aplicación en el ámbito vasco. Para ello plantean que el protagonismo directo de la revolución resida en las masas, teniendo que ser una participación activa en todas las fases de lucha y la necesidad de crear una alternativa de poder y hacerla hegemónica. Para ello tienen presente “el papel histórico de la clase obrera como clase dirigente de la revolución”. Un poder surgido de la movilización de las masas, desde donde “debe girar toda la política revolucionaria”.

Este trabajo queda sintetizado en que “si el protagonismo de la lucha, el protagonismo del poder popular, está en las masas, el papel de vanguardia, del Partido revolucionario, no pierde con es ello ni un ápice de su importancia”.

Resoluciones aprobadas en la VII Asamblea

De forma resumida, las resoluciones que se aprueban en la VII Asamblea de ETA (pm) son las siguientes:

ETA (pm) se define como organización independentista y de estrategia vasca. Propugna la instauración de un Estado Vasco Reunificado como única salida a la opresión nacional. ETA se define como organización revolucionaria al servicio de la clase obrera, propugnando la conquista del poder por las clases populares bajo la dirección de la clase obrera y la instauración de una sociedad socialista, lo que implica la socialización de los medios de producción. ETA propugna, dentro de la democracia burguesa, una estrategia de poder popular, basada en la potenciación de los organismos autónomos. ETA, como organización revolucionaria, asume los principios del centralismo democrático, solamente efectivos en base a una gran cohesión ideológica y política.

Ante la nueva fase de la Revolución Vasca que se presenta, las nuevas condiciones en las que se presenta la lucha de masas y la consecuente necesidad de una dirección política dentro de la Izquierda Abertzale y de todo el Pueblo Trabajador Vasco, constatando la imposibilidad de llevar a cabo esa dirección política por parte de una organización que simultanea la práctica de la lucha de masas y la práctica de la lucha armada, ETA ve la necesidad del Desdoblamiento de estas dos funciones en dos estructuras organizativas diferenciadas. En consecuencia, decide potenciar, junto a otros sectores de la Izquierda Abertzale, la creación de un instrumento político, un partido revolucionario de la clase obrera vasca que sea capaz de ejercer la dirección política. ETA se mantendrá como organización revolucionaria cuyo único campo de intervención será la lucha armada. Esta lucha armada habrá de practicarse dentro de una concepción político-militar. ETA será totalmente independiente, desde un punto organizativo, del partido.

La elaboración de la teoría revolucionaria tiene que estar basada en los elementos ideológicos que se han citado anteriormente y sobre ellos se plantean la estrategia militar y esa elaboración han de basarse en los siguientes principios:

1.- La concepción político-militar supone que la estrategia de la lucha armada ha de ir en todo momento en función del nivel y desarrollo de la lucha de masas.

2.- En la fase democrático-burguesa corresponde a la lucha de masas la iniciativa fundamental. La lucha armada estará dirigida en garantizar las conquistas populares y de fuerza de disuasión frente a las agresiones de la clase dominante.

3.- La concepción político-militar de la lucha armada conlleva la coordinación entre la lucha de masas y la lucha armada.

A finales de 1976 empiezan a poner las bases de las “Mesas de reagrupamiento” en barrios y pueblos de Euskadi. Son el primer nombre que recibe el partido fruto del desdoblamiento de ETA (pm) que se denominará EIA (Euskal Iraultzarako Alderdia – Partido para la Revolución Vasca).

Conclusiones

Estos fueron los debates y resoluciones que adoptó ETA político-militar en su VII Asamblea, siendo fundamentales los trabajos que realizó Pertur antes de su desaparición, pues tuvieron un respaldo mayoritario de la militancia de la organización armada.

Si de alguna forma hubiera que resumir todo ello, sería que abordaron el papel que deberían de desempeñar los diferentes actores en el proceso que se estaba viviendo en aquel momento: La organización armada, la creación de un partido vanguardia, y las masas.

En estas líneas se han analizado los trabajos en los que participó Pertur, previos a la VII Asamblea, y que fueron aprobados por la militancia. Este es el legado que dejó y no otro, pues en un periodo histórico tan intenso y cambiante, es imposible saber qué posicionamientos políticos hubiera tenido en los meses y años posteriores. Cualquier comentario al respecto sería muy poco riguroso, y carente de objetividad. Por tanto, las respuestas a las preguntas que puedan surgir las debemos de encasillar en el campo de las especulaciones.

Bibliografía utilizada en este capítulo:
· Apalategi, Jokin: Los vascos, de la nación al Estado, Astero. Título original: Nationalisme et question nationale au Pays Basque: 1830-176-PNB, ETA, Enbata…”.
· Bruni, Luigi: ETA. Historia Política de una lucha armada, Txalaparta, Bilbao, 1987.
· Casanova, Iker: ETA 1958-2008. Medio siglo de historia, Txalaparta, Tafalla, 2007.
· Giacopuzzi, Giovanni: ETA. Historia política de una lucha armada 2ª parte, Txalaparta, Tafalla, 4ª edición, 2001.
· Giacopuzzi, Giovanni: ETA pm. El otro camino. Txalaparta, Tafalla, 1997.
· Otsagabia, ponencia: Documento de ETA Político Militar aprobado en la VII Asamblea (Fuente: Lazkaoko Benediatarren Fundazioa- Fundación de los Benedictinos de Lazkao).
· Varios: Clase obrera, marxismo y cuestión nacional en Euskadi, Cursos “IPES” cuaderno de formación nº 1, conferencias celebradas entre el 23 de marzo y el 3 de junio de 1980 en Bilbao.

Nota:
1.- Lo que en aquel momento se conoce como ETA no reconocía la VI Asamblea que tuvo lugar en 1970, por lo que durante un tiempo hubo dos organizaciones que utilizaban las mismas siglas, y se diferenciaban por la asamblea que consideraban legítima: por un lado, ETA V Asamblea (ETA V) y, por otro, ETA VI Asamblea (ETA VI), pero con el tiempo ETA V pasó de nominarse únicamente ETA. Por tanto, posteriormente celebraron su VI asamblea. La primera parte de su VI Asamblea se había celebrado en agosto de 1973.

* Miembro del colectivo editorial LoQueSomos
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