Por la Conferencia Internacional Antifascista: Hacer lo que se dice y decir lo que se hace

Por la Conferencia Internacional Antifascista: Hacer lo que se dice y decir lo que se hace

Por Acacio Puig*

El 23 de enero la web Loquesomos nos dio a conocer la convocatoria de la “1ª Conferencia Internacional Antifascista-por la soberanía de los pueblos”, que tendrá lugar en Porto Alegre, Brasil del 20 al 26 de marzo de 2026.

El lanzamiento público de la iniciativa tuvo lugar el pasado 23 de septiembre también en Porto Alegre y parece ser que los meses transcurridos han permitido recabar casi 250 primeras firmas de significativa entidad (como indica el manifiesto) apoyos de gentes pertenecientes a más de cincuenta países.

Buen comienzo de un combate internacional imprescindible que dada su ubicación en Porto Alegre también requiere aprender y rectificar errores y carencias del movimiento antiglobalización surgido antaño en el Foro Social Mundial que se inició allí (y de su efímera herencia en los Foros Descentralizados que tuvieron lugar después) porque hoy, el momento socio-cultural-político es aún más crítico que entonces.

Indudablemente los Foros Sociales suministraron ideas que dieron origen a conferencias, libros y contribuyeron al esclarecimiento de pensamiento y acción de las izquierdas internacionales: pero aquello no fue suficiente para frenar el palpable declive y estancamiento del proyecto de “globalizar las resistencias” que, en lo fundamental, siguieron atomizadas y a la defensiva en los cuatro puntos cardinales del planeta.

Las ideas necesitan encarnarse en amplias alianzas con fuerte sustrato organizativo, alianzas que intensifiquen la acción social y abran brechas de izquierda en todos los espacios y en todas las instituciones: desafortunadamente, eso no ha ocurrido durante los últimos 25 años.

Si no hay sustrato organizativo fuerte, la difusión (conferencias, libros, manifestaciones…) acaban configurando un gueto autocomplaciente de resistencias a la defensiva y poco más. Resistencias incapaces de revertir el curso de acontecimientos en que la iniciativa está en manos de políticas aceleradamente depredadoras de derechos, tierras y recursos, políticas que arrasan lo que ingenuamente llamamos “el derecho internacional”, ese derecho que sin embargo se deterioró desde el mismo momento de su nacimiento y que gestionaron instituciones escasa (o nada) democráticas como la ONU de los vetos, el FMI, el BM, la OMC y las estructuras bélicas como la OTAN (…cuando no el Trump de turno con sus “inventos”).

De modo que a dos meses de la Conferencia Antifascista Internacional, nos permitimos señalar algunos aspectos que proponemos y que ahora (y más tarde) entendemos que deberían considerarse colectivamente.

El primero es deslindar el posible acierto propagandístico de La Conferencia y su incidencia mediática, de sus necesarias concreciones organizativas, herramientas que lejos de ser resultados espontáneos, deben construirse.

El segundo es -por eso mismo- encarar que es imprescindible la construcción de “específicas estructuras organizativas de base” para la preparación de la Conferencia y para su posterior desarrollo e incidencia. Organismos territoriales, de carácter unitario-abierto-democrático-asambleario, son la clave para pasar de la propaganda a la acción. Y eso requiere una actividad tan paciente como constante, integradora de lo que ya existe y tan respetuosa de la diversidad como firme en la exigencia fraternal de unidad de acción. Porque lo que surja, demandará coordinación, para hacer posible compartir y planificar debates y acciones, para generalizarlos…y también para revisar colectivamente resultados, avances y retrocesos.

El tercero es velar por la coordinación en cada país y a escala continental-internacional de esas tramas organizativas y hacerlo partiendo de un modelo tan abierto (al menos) como lo fue la Primera Internacional en su mejor período, el anterior a las escisiones entre marxistas y bakuninistas y por tanto, tomando en consideración las organizaciones internacionales ya existentes (que son muchas y de carácter muy diverso).

Para concluir estas notas, tres preocupaciones:

1.-Los análisis (y surgirán muchos en Porto Alegre) son la base de un Programa de Acción Unitario, pero no lo sustituyen. Un Programa de Acción fija objetivos comunes, denominadores comunes para un combate prolongado. Eso es lo que urge desbrozar.

2.-Establecer vínculos entre publicaciones alternativas es tan importante como necesario. No debe quedar al albur de complicadas búsquedas individuales (y voluntaristas).

3.-Una Conferencia Internacional requiere explorar criterios de financiación internacional, basados en el apoyo mutuo… si apostamos por su largo aliento y por la integración de lo mejor del activismo internacional, que suele estar corto de recursos.

Vamos a ver si la iniciativa en construcción hace posible el necesario salto adelante que permita hacer lo que se dice y decir lo que se hace.

I Conferencia Internacional Antifascista

* Artista plástico, activista desde la España Vacía y miembro de la asamblea de redacción de LoQueSomos.
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